domingo, 9 de marzo de 2014

las tentaciones del desierto






            Antes de iniciar su vida publica, Cristo ya dedicaba un tiempo al día para rezar. Al acercarse el momento de abandonar su hogar y trabajo habitual, seguramente intensificaría estos ratos de silencio. Cristo sabía muy bien quien era y cual era su misión en la vida; sin, pero no basta con saberlo siendo Dios, tiene que convencerse de ello siendo hombre también; por eso se va al desierto. Nos preguntamos que se le ha perdido a Cristo en el desierto, porque podía hacerlo en un campo cerca de casa, regresando al final del día para cenar y dormir, pero no, tiene que ser el desierto, lejos de su casa y de toda compañía humana. Pues lo que ha Jesús se le ha perdido en el desierto es la razón final de su misión entre los hombres; ya hemos dicho que tiene que convencerse como hombre, aun siendo Dios, porque el actúa con libertad y responsabilidad humanas, y necesita estar en una situación límite de privaciones y soledad, lejos de todo y de todos.
            El desierto no es un lugar agradable para estar, sin comida ni agua,  bajo un sol abrasador por el día y frío por la noche. ¿Realmente es necesario hacer esto? Pues Cristo considera que sí, porque en esta situación de total abandono, parece que se ven mejor las cosas. Cristo es Dios y hombre, y como hombre  tiene que  pensar, y como hombre tiene un aguante, y llega un momento en que no puede más, y entonces se hace la siguiente pregunta:  ¿Por qué tengo que esta aquí pasando hambre y sed, frío, calor y  con la cara quemada?  Y a ésta pregunta se sucedieron otras :¿Por qué los hombres tienen que pasar hambre,  guerras y otras calamidades? ¿Por qué los hombres no creen en Dios?  ¿Por qué no resolvemos los problemas del hombre de una manera práctica, eficaz y de una vez por todas? Y así Cristo pensó en 3 soluciones para la humanidad, en principio, muy razonables.   
          La primera solución consiste en que no hay porque pasar hambre, ni Cristo ni los hombres. Si no hay pan, pues se convierten las piedras en pan y listo; y como Cristo es Dios lo puede hacer. Después de todo, mas adelante,en una boda va a convertir el agua en vino,  para que no decaiga la fiesta, pues empecemos ya la fiesta de la abundancia.  Pero no, no solo unas piedras, sino toda la cordillera del Himalaya, para que todo el mundo tenga para comer, porque aquí hay mucha gente. Pero no,  mejor  vamos a dar a cada cabeza de familia, unas rentas mensuales de unos 1000 euros, para que puedan vivir con dignidad. Pero no,  mejor 2000 euros, no  4000, no 8000, no 16000, no  50000 .  Pero si el hombre es un saco sin fondo, siempre quiere más. Si por más que aumentemos la cantidad el hombre no va a estar satisfecho, porque no va a ser feliz y al final el pan se pone duro y el dinero se devalúa, cuando hay mucho en circulación. El hombre no vive solo de pan y euros, no solo tiene un estomago que alimentar, también tiene un  corazón que alimentar, que necesita de paz, amor, justicia, solidaridad, felicidad, etc; todo ello contenido en la palabra de Dios.
         La segunda solución era que Cristo hiciese una aparición espectacular y divina, cayendo desde el cielo, con una legión de angeles que lo sustentase, así los hombres creerían en él. De ésta manera, Dios tendría que descender del cielo sobre el edificio de las Naciones Unidas de Nueva York y que estén todas las televisiones del mundo para grabar el acontecimiento del año. ¿Qué preguntas le harían los periodistas? ¿Cómo es el cielo y quien está allí? ¿Se pueden emplear anticonceptivos ó no? ¿Realmente el Papa y la Iglesia Católica le representan en la Tierra? ¿Por qué permite tanto mal en el mundo? ¿se pueden casar los curas? ¿Ser curas las mujeres?¿Esto es pecado ó no? ¿Por qué sucede esto y aquello?. Cuantos habrá que le pregunten  ¿Qué tenemos que hacer para ser personas ejemplares y buenos cristianos? Por supuesto que todo el mundo iría a pedirle que arregle la economía de su ciudad, ó país, la cotización del euro, la política internacional, el medioamabiente, las focas de Groenlandia y el agujero de la capa de ozono, entre otras cosas. Al final, Dios sería un famoso más, que poco a poco iría perdiendo audiencia, siendo sustituido por otros famosos, más interesantes para el hombre . Ante éste panorama, más le vale a Dios quedarse en el cielo con sus angeles y sus santos. Ya lo dice muy claro en la parábola del rico y pobre Lázaro,  si el hombre no cree en Dios por fe, no lo hará ni aunque resucite un muerto.
       La 3ª solución es solucionar el gobierno mundial, de manera que no haya problemas políticos, la economía funcione bien y todos felices y contentos.  Como los hombres son incapaces de hacer esto, entonces Dios será el presidente de una Unión Planetaria de Estados Asociados,  con todas las potestades ejecutivas, legislativas y judiciales. Ya sabemos que nunca llueve a gusto de todos por muy bien que se gobierne. De ser Dios un ser amado, pasaría a ser un gobernante odiado.

           Se quería solucionar los problemas del hombre de una forma práctica y eficaz y lo que se iba a conseguir es empeorarlo todo;  porque el problema del Hombre está en su corazón y su pecado y eso es lo que hay que resolver;  esa es la misión definitiva a la que Cristo, Dios y hombre,  vino al mundo y como hombre, tenía que reafirmarse en ella, en el desierto.