Antes de
iniciar su vida publica, Cristo ya dedicaba un tiempo al día para rezar. Al
acercarse el momento de abandonar su hogar y trabajo habitual, seguramente
intensificaría estos ratos de silencio. Cristo sabía muy bien quien era y cual
era su misión en la vida; sin, pero no basta con saberlo siendo Dios, tiene que
convencerse de ello siendo hombre también; por eso se va al desierto. Nos
preguntamos que se le ha perdido a Cristo en el desierto, porque podía hacerlo
en un campo cerca de casa, regresando al final del día para cenar y dormir,
pero no, tiene que ser el desierto, lejos de su casa y de toda compañía humana.
Pues lo que ha Jesús se le ha perdido en el desierto es la razón final de su
misión entre los hombres; ya hemos dicho que tiene que convencerse como hombre,
aun siendo Dios, porque el actúa con libertad y responsabilidad humanas, y necesita estar en una situación límite de
privaciones y soledad, lejos de todo y de todos.
El desierto
no es un lugar agradable para estar, sin comida ni agua, bajo un sol abrasador por el día y frío por
la noche. ¿Realmente es necesario hacer esto? Pues Cristo considera que sí,
porque en esta situación de total abandono, parece que se ven mejor las cosas. Cristo
es Dios y hombre, y como hombre tiene
que pensar, y como hombre tiene un
aguante, y llega un momento en que no puede más, y entonces se hace la
siguiente pregunta: ¿Por qué tengo que
esta aquí pasando hambre y sed, frío, calor y
con la cara quemada? Y a ésta
pregunta se sucedieron otras :¿Por qué los hombres tienen que pasar
hambre, guerras y otras calamidades? ¿Por
qué los hombres no creen en Dios? ¿Por
qué no resolvemos los problemas del hombre de una manera práctica, eficaz y de
una vez por todas? Y así Cristo pensó en 3 soluciones para la humanidad, en
principio, muy razonables.
La primera
solución consiste en que no hay porque pasar hambre, ni Cristo ni los hombres. Si no hay pan, pues
se convierten las piedras en pan y listo; y como Cristo es Dios lo puede hacer.
Después de todo, mas adelante,en una boda va a convertir el agua en vino, para que no decaiga la fiesta, pues empecemos
ya la fiesta de la abundancia. Pero no,
no solo unas piedras, sino toda la cordillera del Himalaya, para que todo el mundo
tenga para comer, porque aquí hay mucha gente. Pero no, mejor
vamos a dar a cada cabeza de familia, unas rentas mensuales de unos 1000
euros, para que puedan vivir con dignidad. Pero no, mejor 2000 euros, no 4000, no 8000, no 16000, no 50000 . Pero si el hombre es un saco sin fondo,
siempre quiere más. Si por más que aumentemos la cantidad el hombre no va a
estar satisfecho, porque no va a ser feliz y al final el pan se pone duro y el
dinero se devalúa, cuando hay mucho en circulación. El hombre no vive solo de
pan y euros, no solo tiene un estomago que alimentar, también tiene un corazón que alimentar, que necesita de paz,
amor, justicia, solidaridad, felicidad, etc; todo ello contenido en la palabra
de Dios.
La segunda
solución era que Cristo hiciese una aparición espectacular y divina, cayendo
desde el cielo, con una legión de angeles que lo sustentase, así los hombres
creerían en él. De ésta manera, Dios
tendría que descender del cielo sobre el edificio de las Naciones Unidas de Nueva York y
que estén todas las televisiones del mundo para grabar el acontecimiento del
año. ¿Qué preguntas le harían los periodistas? ¿Cómo es el cielo y quien está
allí? ¿Se pueden emplear anticonceptivos ó no? ¿Realmente el Papa y la Iglesia
Católica le representan en la Tierra? ¿Por qué permite tanto mal en el mundo?
¿se pueden casar los curas? ¿Ser curas las mujeres?¿Esto es pecado ó no? ¿Por
qué sucede esto y aquello?. Cuantos habrá que le pregunten ¿Qué tenemos que hacer para ser personas
ejemplares y buenos cristianos? Por supuesto que todo el mundo iría a pedirle
que arregle la economía de su ciudad, ó país, la cotización del euro, la
política internacional, el medioamabiente, las focas de Groenlandia y el
agujero de la capa de ozono, entre otras cosas. Al final, Dios sería un famoso
más, que poco a poco iría perdiendo audiencia, siendo sustituido por otros
famosos, más interesantes para el hombre . Ante éste panorama, más le vale a
Dios quedarse en el cielo con sus angeles y sus santos. Ya lo dice muy claro en
la parábola del rico y pobre Lázaro, si
el hombre no cree en Dios por fe, no lo hará ni aunque resucite un muerto.
La 3ª
solución es solucionar el gobierno mundial, de manera que no haya problemas
políticos, la economía funcione bien y todos felices y contentos. Como los hombres son incapaces de hacer esto,
entonces Dios será el presidente de una Unión Planetaria de Estados Asociados, con todas las potestades ejecutivas,
legislativas y judiciales. Ya sabemos que nunca llueve a gusto de todos por muy
bien que se gobierne. De ser Dios un ser amado, pasaría a ser un gobernante
odiado.