martes, 4 de octubre de 2022

El Belen de S, Francisco. Un cuento de navidad


     Aquella mañana del año 1223, a principios de diciembre, en el pueblecito de Greccio (Italia), el día se presentaba frío. El viento corría y mecía los árboles; el cielo tenía algunas nubes y ora salía el sol, ora se ocultaba. Por el camino que serpenteaba junto al río iban caminando 2 hombres, a ratos se detenían para profundizar la conversación, a ratos seguían su camino. Uno de ellos se llamaba Juan de Vellita, hombre noble, pero sobre todo piadoso. El otro vestía un pobre hábito religioso, gastado y remendado; las gentes con quienes se cruzaban en el camino, le hacían una reverencia en señal de admiración y respeto. A éste hombre le llamaban "Il poverello de Asis", El pobre de Asis. No era otro que San Francisco

     Quería darte las gracias Juan - dijo Francisco- por todo lo que has hecho para que mis frailes y yo, estemos en éste pueblo tan hermoso, donde llevar nuestra vida de sencillez y alabanza de nuestro Dios. Me alegro que estéis felices aqui P. Francisco -dijo Juan- yo estoy para ayudaros en lo que necesitéis.

     - Tu esposa y tu sois 2 buenos cristianos agradáis a Dios con vuestra vida.- dijo Francisco

     - Solo procuro seguir las enseñanzas que me dáis a mí y a todo el pueblo- respondió Juan

     - Juan, algunas vez te has preguntado como fué el nacimiento de nuestro Señor? dijo Francisco, deteniendo la marcha.

     - Nuestro Señor nació en pobre portal, en un pesebre- dijo Juan

     -Lo que quiero decir - prosiguió Francisco es imaginarnos la escena: el establo, el heno, el pesebre, los animales, la pobreza del lugar, ¿como debió ser?- Francisco siguió hablando- He pensado celebrar la próxima navidad, que será dentro de 2 semanas, de una manera especial. He hablado con el Santo Padre y me ha autorizado para ello. Lo que quiero es reproducir en una gruta de las que hay aqui, en Greccio,  la gruta de Belén, y alli predicar al pueblo el gran amor de Nuestro Señor al hacerse hombre.

      - Yo puedo ocuparme de buscar una gruta apropiada - dijo Juan - Y buscar un pesebre con heno y unos animales para que parezca la gruta de Belen.

     - Pues hazlo así- respondió Francisco- que va a ser una muy hermosa navidad. Y retomando la marcha continuaron el camino hacía el pueblo



     Los días siguientes, Juan se ocupó de buscar una gruta, eligiendo una que se encontraba en la falda de una montaña, junto al mismo pueblo, buscó un buey y un asno para ese día y se preparó un pesebre con una carga de heno. Los frailes de S. Francisco, en sus predicaciones y visitas a la gente de Greccio y otros pueblos de alrededor, fueron diciendo que el Santo de Asís iba a predicar la Navidad en una gruta, muy parecida a la del nacimiento de Nuestro Señor Jesús. Hubo personas que les pareció una idea ridícula -a quien se le ocurre predicar en una cueva y con un asno- pero a la mayoría de la gente, gente sencilla, les pareció bien.

     Llegó el día de nochebuena. La gruta estaba como S. Francisco la había imaginado, pobre y humilde, con un sencillo pesebre, unos animales y una débil luz. La escasa luz no importaba, porque estaban las muchas pequeñas luces, que trajeron todas las gentes, que acudieron a la predicación del poverello de Asis. Aquellas gentes eran muy humildes en su mayoría, no se diferenciaban mucho de aquellos pastores que, en su día, fueron al portal de Belén a ver a Ntro Señor.

     S. Francisco díó comienzo a la Misa y, llegado el momento del sermón, se puso a hablar del inmenso amor de Dios, para nacer en un lugar como el que se encontraban todos en ese momento. Dios había nacido en un lugar escondido y pequeño. Poco a poco Francisco se iba emocionando en su homilía, no hablaba de Cristo ni de Salvador, sino del Niño de Belén; tampoco hablaba a la gente, porque hablaba para él. Una alegría inmensa se había adueñado de su persona, todo el mundo tenía los ojos fijos en él, contagiando su emoción a todos los asistentes.


     En un momento determinado Juan vió algo extraño. En el pesebre había un niño, estaba dormido, Pero de donde ha salido este niño? y S. Francisco le despierta y lo toma en sus brazos con una ternura y cariño inimaginable. Todos los asistentes notaron algo especial en aquella gruta, que se había convertido en otro portal de Belén. 

     Juan guardó el heno de ese día de Navidad, tenía la seguridad de que estaba bendecido por el niño Dios de Belén y así fue. Aquel heno se dio a comer a algunos animales enfermos y curaron de sus dolencias.  Algunas mujeres con dificultades en su embarazo, al ponerles el heno sobre su vientre, dieron a luz sin problemas ni temor. Incluso otras personas enfermas curaron al contacto con aquel heno. Todo ello corroboró que, la visión que tuvo el virtuoso Juan de Vellita no fue simple visión, sino realidad. En recuerdo de aquella navidad, en la gruta se hizo un altar con una imagen del Niño Jesús; y mas tarde se edifico una Iglesia, que en la actualidad cuidan los hermanos franciscanos.

      Así nació el representar el nacimiento de Nuestro Señor en una imagen. Primero solo el Niño Jesús y más tarde acompañado de S. José y La Virgen, lo que se conoce como "Misterio", porque misterio es que Dios se haga hombre por amor al Hombre. Con el tiempo se añadieron más figuras a la representación del Nacimiento, como los Magos y algunos pastores, hasta llegar a unos belenes muy hermosos como los napolitanos.

     Cada navidad, las Iglesias, las casas de las personas cristianas se llenan de belenes de todo tipo y condición, con una gran variedad de figuras. Pero sobre todo, se coloca un pesebre, para que, llegado el día de Nochebuena, se ponga en él al Niño Jesús, y en ese momento, tenerlo en brazos, como lo tuvo S. Francisco en aquella Navidad de Greccio.

      Para saber más:

La navidad de San Francisco celebrada en Greccio en 1223

Vida de S. Francisco de Asis 












martes, 27 de septiembre de 2022

Se me ha perdido un sagrario



      En el lenguaje coloquial, cuando una persona quiere afirmar que no desea asistir a un acto social o un determinado lugar, por el motivo que sea, hay una expresión que se suele emplear "No voy allí porque no se me ha perdido nada". Esta expresión también se emplea en sentido interrogativo, en aquellos casos en los que se quiere hacer desistir a una persona de su intención de asistir a un lugar concreto. " Que se te ha perdido a ti en ese sitio? o para que vas allí si no se te ha perdido nada?

    Desde hace muchos años, la asistencia a la Misa dominical ha descendido enormemente en las personas que, todavía se dicen católicas. También es cierto que el número de personas que se definen como católicos ha descendido; otras personas se dicen católicos o creyentes pero no practicantes, o sea que no van a Misa. Y ¿porqué no van a Misa?, pues, aparte de por razones de todo tipo, porque en la Misa no se les ha perdido nada; y ¿para que van a ir a un sitio donde no se les ha perdido nada?, no hay ningún motivo para ir allí. Por otra parte, el domingo es un día para aprovechar en cosas que no se pueden hacer en días laborables como excursiones,  hacer deporte, cuidar el jardín, bricolaje, ir al mercadillo, etc; en definitiva, son cosas que importan más que ir a Misa. Solamente hay unas ocasiones en las que la asistencia a Misa si que importa, son las bodas, bautizos, comuniones y entierros, porque en éstas ocasiones, a la gente si que se le ha perdido algo: un compromiso social.

        Y la gente que va a Misa los domingos, ¿porqué lo hace?, pues por el mismo motivo que los que no van,  pero al contrario, porque si que se les ha perdido algo en la Misa, se les ha perdido un sagrario.




        La Iglesia enseña a los católicos que deben asistir a la Misa los domingos y fiestas de guardar, es uno de los 5 mandamientos de la Santa Madre Iglesia. Tradicionalmente y sobre todo en sociedades confesionales como lo ha sido la española y la de otros países, se asistía a la Misa por cumplir el precepto dominical. En muchas personas ha quedado está costumbre y la obligatoriedad del precepto, pero, al final un precepto, una obligación, que no es material sino religiosa o ideológica acaba derrumbándose, y la gente abandona la asistencia a la Misa. Los que continúan asistiendo es porque se les ha perdido algo en la Misa, y eso no se lo dice ningún precepto, sino su corazón. El corazón de cristiano nos dice que hay un sagrario esperándonos todos los domingos, e incluso todos los días, porque hay personas que su amor al Dios Eucaristía les hace ser de Misa diaria. 

       Y ¿a que se va a Misa? ¿porqué de su asistencia? La Iglesia nos enseña que la Misa es el mismo sacrificio de Cristo, repetido de forma incruenta, bajo las especies de pan y vino. Esta, que es verdad de Fe, vista así,  es la teoría teológica. Las personas católicas vamos a Misa a escuchar el Evangelio, rezar el padrenuestro en grupo, darnos la paz, comulgar - siempre que se esté en gracia de Dios como enseña la Iglesia- y saludarnos al termino de la ceremonia, como hermanos en la Fe que somos. Y al marcharnos, nos despedimos del sagrario que hemos venido a visitar, hasta la próxima semana.




lunes, 26 de septiembre de 2022

Odres nuevos




           En el Evangelio, Cristo enseña la parábola de los odres viejos y los odres nuevos para guardar el vino nuevo. El vino nuevo, que ha terminado su fermentación en la cuba o depósito, no se puede guardar en un odre o pellejo de cuero que sea viejo; puesto que el cuero viejo puede no resistir al vino nuevo y resultar agujereado o reventado. Hay que emplear odres nuevos para ello, con un cuero más resistente. Con ésta parábola, Cristo quiere decir que su predicación, que es la buena Nueva (vino nuevo), solo puede ser admitida por personas de corazón o espíritu nuevo (odres nuevos). una persona con el corazón envejecido o seco (pellejo viejo) no admite el mensaje que Cristo predica o no admite que le hablen de Dios en definitiva.

         Estamos diciendo que El Evangelio, o la predicación cristiana es vino y vino nuevo. Es esto realmente así o es teoría? y si es vino nuevo, porque no se propaga con facilidad en lugar de tanta descristianización en el mundo? El Evangelio es vino nuevo y muy bueno, pero éste vino lo elaboran las personas que lo trasmiten, que lo predican. Dicho más sencillamente, si el cristiano es bueno y santo, el vino será bueno, pero si es malo o flojo o desinteresado, el vino será malo, peleón, cabezón e incluso aguado. Dependiendo de la persona, así será el vino, dependiendo de la persona y de ser buen cristiano, el testimonio cristiano será distinto. El vino tiene su proceso de elaboración, pero hay personas que lo hacen muy bien (buenos cristianos) y otros que hacen el vino sin retirarle toda los fangos y posos que se producen en la fermentación del vino (personas que viven con su pecado sin querer quitárselo de encima); así se obtiene un vino que se avinagra en poco tiempo y no hay quien se lo tome; así se da un testimonio cristiano que resulta ser descristianizador. El Evangelio siempre es vino nuevo, aunque tenga 2000 años de historia. Hay personas  que dejan que éste vino, en sus vidas y en su testimonio, se avinagre; sin embargo, los santos han hecho un vino fresco y afrutado y no se les ha avinagrado, porque han sabido cuidarlo. Ahora bien, como saber cuando una persona es odre viejo u odre nuevo?  Pues es exactamente igual que con el vino, por eso Cristo puso esta parábola,

               Una persona que es pellejo viejo ya se conoce la religión, por cultura -aunque sea ateo-  o por ser practicante- practicante a su manera- A esta persona no se le puede enseñar nada porque ya lo sabe todo. En ocasiones tiene unos prejuicios, que son auténticos muros ideológicos para una enseñanza que no sea la suya o con la que no esta de acuerdo. A éstas personas, si se les habla de Dios, sencillamente les revienta - igual que los pellejos viejos - porque se les está hablando de Dios de una manera que no es la suya. Cada persona tiene su visión de Dios. Para el ateo y agnóstico, Dios es una invención para el poder y el negocio. Para otros Dios es algo que ésta ahí, y se va a la iglesia en determinadas ocasiones que son las bodas, bautizos, comuniones y entierros; el resto del tiempo Dios no existe. Para otros Dios es hacer la revoluciones y obras  sociales. Otras personas consideran que Dios quiere que seamos buenos sin mas, siendo políticamente correctos y sin llevar la contraria al pensamiento dominante del mundo moderno. A todas éstas personas, si se les habla de Dios de verdad, de ser santo, no lo pueden admitir, su pellejo- su corazón- se revienta. Estas personas responden al Evangelio con  reinterpretaciones particulares, indiferencias, menosprecios, incluso con hostilidad, en el caso de personas laicistas y antirreligiosas. 

                  En el Evangelio, los pellejos viejos eran los fariseos y saduceos. Ellos se conocían muy bien la religión judía y la practicaban, pero a su manera, convirtiéndola en un conjunto de preceptos sin corazón. Por ello le reprochaban a Cristo que hiciese un milagro en sábado; y Cristo les reprochaba que el pecado está en lo que sale por la boca y no en lo que entra por ella. Las personas que son odres nuevos, muchas veces no conocen la religión, por ello no tienen prejuicios sobre ella. No saben quien ni que es Dios pero son personas que se dejan tocar el corazón, no lo tienen endurecido. Las personas que son odres nuevos son las que tienen corazón de niño; por eso dice Cristo que si no nos hacemos como niños no entraremos en el reino de los Cielos. Quien tiene corazón de niño, de odre nuevo, se alegra de que le hablen de Dios, en cualquier momento, aunque acabe de salir de Misa, al contrario, porque para él, la celebración religiosa la continua durante el resto del día y de su vida.

                  




domingo, 27 de marzo de 2022

Dejarse lavar los pies

  


         La escena del lavatorio de los pies es una de las más hermosas del Evangelio. Sucede el día de la ultima Cena, antes de la cual, Cristo decide lavar los pies a los apóstoles. Para ello, se quita el manto, toma una toalla y una jofaina con agua y, como si fuese un esclavo, se pone a lavar los pies a sus discípulos. Ellos, se dejan lavar, aunque se sorprenden enormemente. Cuando le va a lavar a S. Pedro, éste se niega, porque no quiere que Cristo se abaje a ser su sirviente, en tal caso debe ser al revés, le parece que es algo excesivamente humillante.
         Pedro no quiere que Cristo le lave los pies, no quiere que muera en la cruz, no entiende ninguna de las 2 cosas. Pero ¿Cómo puede ser que Dios hombre, actúe así?  Cuando debía presentarse a las autoridades religiosas y políticas para instaurar su reino que lleve la paz, bienestar y grandeza a Israel.
          Pedro no se diferencia del hombre de nuestro tiempo, que tampoco entiende que Cristo tenga que morir para que se perdonen los pecados del hombre. No lo entiende el hombre ateo o agnóstico, y explica la religión como un conjunto de preceptos y normas impuestos para explicar lo inexplicable. Al hombre religioso, también le cuesta entender el sacrificio de Cristo, ya sea porque su religiosidad se ha anquilosado, en una practica más social que religiosa, o porque se deja llevar por interpretaciones erróneas de la doctrina cristiana. Estas interpretaciones han existido en todas las épocas, desde el arrianismo del siglo IV, pasando por la reforma luterana, hasta el modernismo del siglo XX. Estos errores despojan a Cristo de su naturaleza divina y su misión redentora, para reducirlo a un simple hombre, o como dicen algunos: un revolucionario social; también contribuyen a dividir a los cristianos en numerosas escisiones e iglesias, contrariando el deseo de Cristo de "que todos sean uno" 



          Pedro no entiende que Cristo le lave los pies y Jesús le responde que si no se deja lavar los pies no puede participar en su reino. Si no se deja lavar los pies, no se deja querer, y si no se deja querer, no puede amar a Dios ni ser buen cristiano. Jesús le dice a Pedro que tiene que dejarse lavar los pies, para dejarse querer, aunque no entienda el acto de que Cristo se abaje a ser un esclavo y mucho menos que tenga que morir- más tarde lo entenderá-. 
           El acto de lavar los pies no es solo algo servicial, para quitar la suciedad material, es también una imagen de lavar el pecado del hombre; es lo que Cristo va a hacer al día siguiente. Jesús esta diciendo a los discípulos que tienen que dejarse lavar, que tienen que dejarse querer y perdonar; que el hombre de hoy día tiene que dejarse querer y perdonar por Dios.  
        Cristo no solo lava los pies para enseñar a los discípulos como amar a Dios, también lo hace porque lo necesita. Esa noche de la Sagrada Cena, Jesús necesita querer un poco mas a sus amigos, los apóstoles. Su sacrificio está demasiado próximo, necesita abrazar a los discípulos, aunque ellos no sean plenamente conscientes de como se siente Cristo, necesita lavarles los pies.




                  Y cada Semana Santa, el día de Jueves Santo, Cristo vuelve a estar en cada iglesia, en esos monumentos tan hermosos, donde se coloca la Eucaristía después del Oficio religioso. Ese día está la bella tradición de visitar éstos monumentos, para poder acompañar un rato a éstos sagrarios; para, con la imaginación y el corazón, abrazarlos y dejarnos lavar los pies.  










 

lunes, 14 de marzo de 2022

No basta con creer en Dios para creer en Dios


      Esta frase parece contradictoria, pues se afirma que la creencia en Dios no es suficiente para ello mismo. Pero realmente es así, la creencia en Dios por si sola no es suficiente para ser un creyente o un buen cristiano.

      No es lo mismo creer en Dios que en la ley de la Gravitación Universal, en el Coronavirus o en el Imperio Romano. En estos 3 casos la creencia viene impuesta por los hechos, que son innegables. La ley de la Gravitación es una ley física sobradamente demostrada. Basta con tirar un ladrillo hacia arriba, si no nos apartamos nos cae encima. El Imperio Romano tiene demostrada su existencia por los testimonios históricos y restos de sus construcciones (acueducto de Segovia), entre otras cosas. El Covid-19 es una realidad demostrada por los muertos que ha producido. Nadie se plantea la existencia del Coronavirus, la fuerza gravitatoria o el hecho histórico de los romanos; aunque siempre hay negacionistas, que niegan los hechos porque no los quieren aceptar o porque les molesta. Ejemplos de negacionismo son el mismo Coronavirus, el Holocausto judío, o crímenes de algunos regímenes comunistas. Nadie se plantea la realidad de los elementos anteriores, y quien no los crea o reconozca, es un ignorante, pero si que se plantea la existencia de Dios, y en éste caso, no se es un ignorante por no reconocer a Dios.   



        La existencia de Dios es uno de los grandes planteamientos del ser humano. Unos lo hacen para afirmarlo y otros para negarlo. En ambos casos quieren llevar el agua a su molino y sentirse tranquilos conforme a sus planteamientos.

       Hay que preguntarse porque creemos en Dios. Entonces vemos que hay muchas personas que son creyentes, pero que nunca se lo han planteado. Son creyentes porque lo han sido toda la vida, porque han recibido una Fe y una religión de sus mayores y la han vivido en una sociedad religiosa, generalmente confesional, en la que uno es creyente sin necesidad de planteárselo, porque todo el mundo lo es.

       Cuando una persona se plantea seriamente la existencia y creencia en Dios, se da cuenta que razones como que la sociedad es cristiana o que así me lo enseñaron mis padres, se caen por su propio peso, como por acción de la gravedad. Hay personas que creen en Dios por un razonamiento filosófico, de que el universo no puede existir sin no hay un Ser o Inteligencia creadora, pero eso es creer en un ente que está por ahí, en el séptimo cielo, y muy lejano del hombre.


      

       No se puede creer en Dios por un razonamiento filosófico y no basta con simplemente creer, no basta con que nuestra inteligencia o razón acepte una realidad no material y no sujeta, ni a la razón ni  a los parámetros de la ciencia. Si se cree en Dios por principios personales, éstos principios pertenecen al ámbito de la ideología personal y amor propio. La ideología es eso, ideas, que no tienen una base firme para asentarse fuera del orgullo, el deseo de poder o prejuicios injustos. Las ideologías no se sostienen por si solas, y antes o después se caen por su propio peso. Las ideologías están al servicio del poder y el poder y sus políticos se encargan de sostenerlas, para seguir cobrando sus sueldos de diputados. Ahí están los regímenes políticos totalitarios como el chino, ruso o venezolano.

       No se puede creer en Dios y ser cristiano por mera ideología o principios. La prueba de ello es la descristianización de la sociedad que sufre Europa y la misma España, territorios que en la antigüedad se les llamó la Cristiandad.

      No basta con creer en Dios, hay que amarlo. Antes hemos dicho que hay personas que quieren demostrar su existencia y otros su falsedad, pero por intereses ideológicos o políticos. Hay que recordar que, en la guerra civil española, había que quemar la Biblia o besarla, según el bando en el que se encontrase uno; en ambos casos faltaba el amor de Dios.

       La Fe cristiana es una virtud, que junto con la esperanza y la caridad, constituyen las virtudes teologales, forman un triángulo sobre el que se asienta la vida cristiana. Esta nace creyendo (Fe), crece esperando y se fortalece amando. Por la Fe creemos en Dios, no como un ente espiritual que esta por ahí arriba perdido, sino como un padre -Padre Nuestro - con quien hay una relación hombre-Dios. Por la Esperanza, la vida del hombre es un caminar hacía el encuentro definitivo con Dios. Por la Caridad el hombre ama a Dios, en si mismo y en el prójimo. Es la Caridad la virtud que está en la parte superior del triangulo.

       No basta con creer en Dios, hay que amarlo y tenerlo en el corazón, y del corazón no se va a caer.




domingo, 6 de marzo de 2022

Dejarse querer sin entender



           El Papa Francisco en su mensaje de Cuaresma del año 2021, puso el título de "mirad que vamos a Jerusalen". En éste mensaje, el Papa incidía en cuidar mucho el trato y ser muy amable y atento durante éste tiempo. Aqui podemos preguntarnos como fué en realidad, cuando Cristo iba caminando con los apostoles hacia Jerusalen. los Apostoles iban caminando con Jesús e iban tristes y no entendían nada. Cristo les había dicho que en Jerusalén le matarian; pero ademas, a Pedro le recrimino fuertemente por intentar disuadirle de tal objetivo. Los Apostoles podían haber dicho a Cristo que no le acompañaban a Jerusalén, que eso de entregarse a una muerte cruel era una locura, que no contase con ellos. Algunos dicipulos ya habían abandonado a Cristo, porque sus palabras les parecían duras, y entonces Jesús les preguntó si también ellos querían abandonarlo; y Pedro contestó ¿ a quien iremos Señor? si tu tienes palabra de vida eterna. Por eso iban con él a Jerusalen, tristes sin entender, y Cristo les tenía que animar en el camino, y ellos se dejaban animar y querer, se dejaban querer sin entender, se dejaban querer.

          Con los apóstoles estaba Judas, por supuesto. Su caso merece una consideración aparte. Judas no iba triste, sino completamente decepcionado por Cristo; porque no era el mesias que necesitaba Israel, y eso que podía serlo, pues si era capaz de multiplicar los panes, también podía hacerlo con las espadas, y con ello formar un ejercito para expulsar a los romanos y que Israel recuperase su grandeza. En lugar de eso, predicaba cosas muy bonitas como hacer el bien al prójimo y perdonar al enemigo, pero que no servían para nada. Pero Judas apreciaba a Cristo; sabía que los fariseos y sacerdotes de Jerusalen querían matarlo y Judas no quería eso. Por ello pensó que lo mejor era terminar con ésta predicación, por el bien de todos, del propio Jesús y del pueblo judio, porque antes o después, los romanos desconfiarían de las multitudes que arrastraba Cristo y lo solucionarían a base de espada. Judas pensó en acordar con los sacerdotes del templo para arrestar a Jesús y tenerlo un tiempo encerrado, hasta que su predicación se apagase.- La película Jesús de Nazareth, de Franco Zefirelli, trata este tema de la traición negociada de Judas- Seguramente Judas iría pensando en éste plan en el camino a la ciudad santa, mientras los demás iban entristecidos. De Judas se puede decir que fué el campeón de los ingenuos, se dejó engañar como el solo. Hasta un ciego podía ver que los sacerdotes no cumplirian con lo acordado; querían matar a Cristo sin más y lo más cruel posible. Cuando dijo Os he entregado a un hombre justo, ya era tarde. La traición de Judas no fué peor que la triple negación de Pedro, pero Pedro volvió a Cristo a pedirle perdón, y a dejarse querer por él, cosa que no hizo Judas.



         Dejarse querer sin entender. ¿Porque? Dejarse querer supone querer, devolver ese amor que nos dan. Cuando se ama de verdad no se piden explicaciones, se acepta al otro como es. El buen cristiano dice "hágase tu voluntad" no dice: explícame tu voluntad a ver si estoy de acuerdo.
         Dejarse querer por Dios sin entender, en las cosas ordinarias de cada día, es la mejor actitud para un cristiano; sin embargo ésta es tan solo la 1ª parte. Hay una 2ª entrega, pero hay que pedirla, y sobre todo hay que estar abierto a recibirla. Porque los Apóstoles, junto con la Virgen María estaban abiertos a ella, y el día de Pentecostés, entendieron todo lo que Cristo les había enseñado, y perdieron el miedo a salir a predicarlo. Dejarse querer sin entender es el paso previo para entender el mensaje cristiano. Es inútil pretender entender las cosas del Espiritu mediante la razón humana, Dios escapa a la razón, el Amor no se deja encerrar en los planteamientos de la razón. La misión redentora de Cristo era contraria  a toda razón, así lo decía Pedro. Sin embargo Cristo le recriminó fuertemente que el pensaba como los hombres, con la razón humana y con la razón humana no se redimen los pecados de los hombres.

         Dejarse querer por Dios en las cosas ordinarias de cada día, en las cosas y en las personas, supone querer a esas cosas y a esas personas. Dios pone situaciones y personas en nuestro camino y no entendemos porque. Entonces tenemos que aceptar a esas personas y a esas situaciones. Aceptarlas es quererlas, quererlas supone dejarse querer, y dejarse querer sin entender. Poco a poco vamos viendo que, esas personas y situaciones, Dios las pone en nuestra vida para ser un buen hombre y un buen cristiano, y a partir de entonces, es cuando se empieza a querer y entender. Entender a Dios supone que el Espiritu Santo ha entrado en nuestra vida. 

domingo, 30 de enero de 2022

Risen (Resucitado)

 




      Risen ,en versión original, o Resurrección en castellano es una película estadounidense del año 2016. Dirigida por kevin Reynolds, con guión de kevin Reynolds, Paul Aiello y Karen Janszen y protagonizada por Joseph Fiennes (Clavius), Cliff Curtis (Cristo) y Maria Botto (María Magdalena) como personajes principales.

        El tribuno Clavius Valerius ha sofocado una pequeña revuelta de zelotes (guerrilleros israelitas que combaten a los romanos). A su regreso a Jerusalén y sin descanso, recibe de Poncio Pilatos la orden de ejecutar la condena a Crucifixión de 3 hombres, en ese mismo día; uno de ellos es un tal Jesús de Narazeth. Clavius y su ayudante Lucio, llegan al Golgota cuando Cristo ya ha muerto, presencian la lanzada de Cristo en el costado y su entierro en el sepulcro de José de Arimatea; también se ocupa de poner una guardia de soldados en el sepulcro, por insistencia de los sumos sacerdotes judíos.

      La sorpresa de Clavius llega al saber que el sepulcro está abierto y el cuerpo ha desaparecido, así como los soldados que estaban a su custodia. Esto enfada a Pilatos, que ordena a Clavius que encuentre el cuerpo del nazareno, que suponen que ha sido robado por sus discípulos.  Así se acallaran unos rumores que han surjido de que ese hombre ha resucitado y una posible insurrección en Jerusalén

      Clavius interroga a unos de soldados que custodiaban la tumba, viendo que la respuesta que le da “Robaron el cuerpo de Jesús mientras dormíamos” es falsa y ha sido pagada por los sacerdotes judíos. También interroga a algunos discípulos del nazareno, entre ellos a María Magdalena, pero sin resultados. Para encontrar el cuerpo busca en el osario del Golgota , incluso profana  cementerios judíos comunes, llegando a presentar a Pilato un cuerpo descompuesto con signos de haber sido crucificado y así poder dar un resultado a procurador romano. Uno de los días de investigación, haciendo una redada con soldados en un barrio de Jerusalen, Clavius sorprende en una casa a los apóstoles, que están con Cristo resucitado, en el momento en que muestra sus llagas a Tomás. Clavius queda profundamente impresionado, no entiende nada, pero decide abandonar el ejercito romano para seguir a aquellos hombres y así saber quien es ese Jesús.





          Con los apóstoles Clavius se dirige a Galilea, ayuda a escapar a éstos de unos soldados romanos que les perseguían. Participa con los discípulos el día en que, pescando, Cristo se aparece en la orilla y se produce una pesca milagrosa. Presencia como Cristo cura a un leproso y llega a conversar con él, mi único miedo es equivocarme, le dice. Por último, asiste al momento de su despedida en la Ascensión.

           Clavius ahora es otro hombre. No se une a los Apóstoles y sigue su camino, el irá adonde Dios le lleve. 

        En ésta película Cristo se manifiesta personalmente a un pagano, un soldado romano duro, que no teme al enemigo, pero que luego descubre que tiene miedos interiores. La visión de ésta historia no es la conversión de un pagano romano a un apóstol de Cristo. Dios se ha mostrado personalmente a un hombre que no sabe nada de religión, que no sabe quien es Dios, tan solo para cambiar su vida y para mostrarle la verdad, la verdad de Dios.