domingo, 6 de marzo de 2022

Dejarse querer sin entender



           El Papa Francisco en su mensaje de Cuaresma del año 2021, puso el título de "mirad que vamos a Jerusalen". En éste mensaje, el Papa incidía en cuidar mucho el trato y ser muy amable y atento durante éste tiempo. Aqui podemos preguntarnos como fué en realidad, cuando Cristo iba caminando con los apostoles hacia Jerusalen. los Apostoles iban caminando con Jesús e iban tristes y no entendían nada. Cristo les había dicho que en Jerusalén le matarian; pero ademas, a Pedro le recrimino fuertemente por intentar disuadirle de tal objetivo. Los Apostoles podían haber dicho a Cristo que no le acompañaban a Jerusalén, que eso de entregarse a una muerte cruel era una locura, que no contase con ellos. Algunos dicipulos ya habían abandonado a Cristo, porque sus palabras les parecían duras, y entonces Jesús les preguntó si también ellos querían abandonarlo; y Pedro contestó ¿ a quien iremos Señor? si tu tienes palabra de vida eterna. Por eso iban con él a Jerusalen, tristes sin entender, y Cristo les tenía que animar en el camino, y ellos se dejaban animar y querer, se dejaban querer sin entender, se dejaban querer.

          Con los apóstoles estaba Judas, por supuesto. Su caso merece una consideración aparte. Judas no iba triste, sino completamente decepcionado por Cristo; porque no era el mesias que necesitaba Israel, y eso que podía serlo, pues si era capaz de multiplicar los panes, también podía hacerlo con las espadas, y con ello formar un ejercito para expulsar a los romanos y que Israel recuperase su grandeza. En lugar de eso, predicaba cosas muy bonitas como hacer el bien al prójimo y perdonar al enemigo, pero que no servían para nada. Pero Judas apreciaba a Cristo; sabía que los fariseos y sacerdotes de Jerusalen querían matarlo y Judas no quería eso. Por ello pensó que lo mejor era terminar con ésta predicación, por el bien de todos, del propio Jesús y del pueblo judio, porque antes o después, los romanos desconfiarían de las multitudes que arrastraba Cristo y lo solucionarían a base de espada. Judas pensó en acordar con los sacerdotes del templo para arrestar a Jesús y tenerlo un tiempo encerrado, hasta que su predicación se apagase.- La película Jesús de Nazareth, de Franco Zefirelli, trata este tema de la traición negociada de Judas- Seguramente Judas iría pensando en éste plan en el camino a la ciudad santa, mientras los demás iban entristecidos. De Judas se puede decir que fué el campeón de los ingenuos, se dejó engañar como el solo. Hasta un ciego podía ver que los sacerdotes no cumplirian con lo acordado; querían matar a Cristo sin más y lo más cruel posible. Cuando dijo Os he entregado a un hombre justo, ya era tarde. La traición de Judas no fué peor que la triple negación de Pedro, pero Pedro volvió a Cristo a pedirle perdón, y a dejarse querer por él, cosa que no hizo Judas.



         Dejarse querer sin entender. ¿Porque? Dejarse querer supone querer, devolver ese amor que nos dan. Cuando se ama de verdad no se piden explicaciones, se acepta al otro como es. El buen cristiano dice "hágase tu voluntad" no dice: explícame tu voluntad a ver si estoy de acuerdo.
         Dejarse querer por Dios sin entender, en las cosas ordinarias de cada día, es la mejor actitud para un cristiano; sin embargo ésta es tan solo la 1ª parte. Hay una 2ª entrega, pero hay que pedirla, y sobre todo hay que estar abierto a recibirla. Porque los Apóstoles, junto con la Virgen María estaban abiertos a ella, y el día de Pentecostés, entendieron todo lo que Cristo les había enseñado, y perdieron el miedo a salir a predicarlo. Dejarse querer sin entender es el paso previo para entender el mensaje cristiano. Es inútil pretender entender las cosas del Espiritu mediante la razón humana, Dios escapa a la razón, el Amor no se deja encerrar en los planteamientos de la razón. La misión redentora de Cristo era contraria  a toda razón, así lo decía Pedro. Sin embargo Cristo le recriminó fuertemente que el pensaba como los hombres, con la razón humana y con la razón humana no se redimen los pecados de los hombres.

         Dejarse querer por Dios en las cosas ordinarias de cada día, en las cosas y en las personas, supone querer a esas cosas y a esas personas. Dios pone situaciones y personas en nuestro camino y no entendemos porque. Entonces tenemos que aceptar a esas personas y a esas situaciones. Aceptarlas es quererlas, quererlas supone dejarse querer, y dejarse querer sin entender. Poco a poco vamos viendo que, esas personas y situaciones, Dios las pone en nuestra vida para ser un buen hombre y un buen cristiano, y a partir de entonces, es cuando se empieza a querer y entender. Entender a Dios supone que el Espiritu Santo ha entrado en nuestra vida. 

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