jueves, 30 de enero de 2014

Un día perdido





       A lo largo de nuestra vida, los días se pasan muy rápido, algunos son muy provechosos para nosotros, mientras que otros se pasan sin pena ni gloria. ¿Cuál es un día ganado y cual perdido? Para responder a ésta pregunta examinamos los logros o resultados obtenidos cada día y vemos si han sido positivos ó negativos. Los resultados que examinamos son generalmente, aquellos que nos benefician personalmente, y sobre todo materialmente : un buen negocio,  un premio obtenido, un empleo conseguido, un trabajo bien hecho, un examen aprobado, una victoria deportiva, etc. Si hemos conseguido algo de lo anteriormente mencionado, si hemos conseguido tener más, el día habrá sido un éxito, de lo contrario, habrá sido un fracaso y será un día perdido.
       El hombre de hoy y de siempre busca tener más, y en función de ello su vida se gana ó se pierde. Sin embargo ¿el hombre no debe buscar algo más que tener más? ¿El hombre no debe buscar ser feliz y estar satisfecho consigo mismo? Ya sabemos, que el dinero, aunque ayude a conseguirla, no da la felicidad, porque ésta se encuentra en el corazón del hombre y no en su cartera.
         Hay un dicho que dice que, un día perdido es un día en el que no hemos reído ; no se trata de una carcajada chabacana ó burlona, se trata de reír con el corazón.  Se pueden añadir otras acciones: cantar, jugar, aprender ó rezar. Cinco acciones que, hechas con el corazón, es como si todas fuesen la misma. Es como esas 5 frutas y verduras que se recomiendan consumir cada día, para que nuestro corazón, el que bombea la sangre, esté sano. De la misma manera, nuestro corazón, el que ama, necesita esas 5 acciones, para estar sano. Si un día hemos reído, cantado, jugado, aprendido ó rezado, entonces es un día ganado.




                                          

jueves, 9 de enero de 2014

Tener fe en Dios



      Si le preguntamos al hombre de hoy en día si cree en Dios, unos van a decir que si y otros que no. Las personas que se dicen creyentes  lo son por varios motivos ;  unos creen por una fe más o menos establecida; otros  porque consideran que, tiene que existir un ser superior ó algo ahí arriba;  otros porque creer en Dios es acorde con sus ideas políticas, condición social,  forma de vida, principios, etc.  Las personas no creyentes, lo son por motivos similares a las personas creyentes, pero en sentido contrario;  unos por falta de fe ;  otros porque solo creen lo que ven y tocan ;  otros porque no creer es acorde con sus ideas políticas, forma de vida y principios. Parece que, al final, es el hombre quien dice como creer ó no creer en Dios y porqué. Pero no es así, no se puede condicionar la Fe, porque entonces no es autentica. La Fe se  tiene porque se tiene, porque nos sale de nuestro corazón.
      No es fácil creer en Dios. No se puede determinar su presencia como se mide la temperatura, la humedad ambiental, la contaminación atmosférica,  la radiación nuclear,  la presencia de metales  en el suelo ó en un objeto, no se puede grabar su voz, filmar su imagen, no se puede medir, tocar ni abrazar. Solo se puede creer por lo que nos han trasmitido otras personas, que han testimoniado a Dios con su vida. De hecho, la fe,  es la creencia en algo que no hemos visto ó comprobado por nosotros mismos, pero que confiamos en las personas que nos lo han trasmitido.
      Ha habido una persona que nos ha testimoniado a Dios por si mismo, Jesucristo. El mismo se definió como hijo de Dios, ante los judíos que le acusaban de blasfemo, y así se lo dijo San Pedro, a la pregunta de ¿vosotros quien decís que soy Yo? Cristo también es consciente de la incredulidad del hombre y para ello nos da una solución:  Si no creéis  en mis palabras, creed en las obras que yo hago;  y aquí tenemos la respuesta que podemos dar al hombre de hoy en día. No somos capaces de creer en Dios porque no le vemos, oímos, ó tocamos,  pero tenemos  las obras de la naturaleza y el corazón de la buena gente. El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice que las vías para conocer a Dios son el mundo material  y la persona humana. Cualquier elemento presente en la naturaleza, por pequeño que sea- un virus ó un átomo- es algo impresionante, que un hombre jamás podrá fabricar. Pero más grande es el corazón del hombre, capaz de amar a otras personas.
      No es fácil tener fe en Dios, aunque seguro que entre todos, podemos sacar cientos de motivos para ello. Pero lo importante de la fe,  es que el hombre no la tiene por si mismo, sino porque la ha recibido, se trata de un regalo, un regalo en vasijas de barro.