Las representaciones artísticas
de pintura ó escultura, tienen por objeto la relajación ó satisfacción mediante
su contemplación; ó bien el recordatorio de personas queridas ó importantes
(fotos y pinturas de familiares, monumentos). En el caso de una imagen
religiosa, la finalidad es otra. Se trata de facilitar, un ambiente de oración,
cuando la imagen está en una iglesia ó de recordarnos que estamos en un hogar
cristiano, cuando se encuentra en una casa particular. Las imágenes religiosas nos
muestran a Cristo, la Virgen María y a los Santos. A través de ellas, el hombre se dirige a Dios y
siente su cercanía; y a través de ellas,
Dios bendice al hombre. Por tanto, una imagen piadosa, no es como un paisaje
florido de Mayo, o unos caballos corriendo por la pradera. Su objetivo es unir
a Dios con el hombre y viceversa.
Las imágenes tienen sensibilidad;
el amor pasa por ellas en uno y otro sentido., del hombre a Dios y de Dios al
hombre. Las imágenes solo necesitan una mirada, de vez en cuando, y que haya
amor, en nuestra casa, o en la iglesia, donde van los fieles. Si no sienten ese
amor, es cuando se convierten en un paisaje florido, un jarrón chino, ó un
busto frío; son simples obras de arte en un frío museo, un almacén olvidado, una triste sala de subastas.
Aprendamos a amarnos a nosotros,
para que las imágenes recojan nuestro amor, se lo envíen a Dios, y se nos
devuelva en bendiciones.