A Javier le encantaba la Navidad. Eran unos días en que las calles se llenaban de luces, los supermercados de dulces, los comercios y bazares de adornos de navidad, a cual más bonito. En televisión había canales que ponían películas románticas de Navidad, muy bonitas. La canción de Blanca Navidad y el "All I want in Chrismas is you". Pero lo más importante estaba en la propia casa, pues había que adornarla y ponerla muy bonita; con corona de adviento con 4 velas, corona de navidad en la puerta, nacimiento, pesebre con niño Jesús, árbol de navidad con luces y estrella, adornos luminosos y musicales, luces en el balcón, guirnaldas, una mesa de navidad con velas y mantel bonitos, villancicos, regalos en el árbol, turrones, mazapanes, bombones, langostinos, pavo, cordero, sidra, champan, vino tinto, jamón ibérico, pate de pato, salpicón de marisco y más luces, champan y cordero. La navidad era realmente maravillosa. Preparar todo lo anterior requería un enorme esfuerzo, no solo económico, sino sobre todo de trabajo, primero pensando lo que se iba a hacer- lo más costoso- y luego haciéndolo. Pero además, Javier quería que todo saliese muy bien, que las Navidades fuesen perfectas, desde el ultimo pastorcillo del Belén hasta un muñequito de nieve que colgaba de una rama del árbol, medio escondido, pasando por la bandeja de polvorones en la mesa.
La madre de Javier vivía en otra ciudad y él iba a visitarla de vez en cuando. Solía ir por las tardes, pasaba un rato con ella y después regresaba al lugar donde vivía. Con su madre, salían los 2 juntos a dar un corto paseo, cerca de su casa. En ese paseo había un lugar donde iban con frecuencia; era una capilla de un convento de monjas, a la cual se accedía por una sencilla puerta que daba a la calle. En aquella puerta no había ningún letrero. Aparentemente no parecía la entrada a ninguna iglesia; daba la sensación de que esa capilla estaba como escondida, en medio de la ciudad; aunque la gente que iba allí, bien conocía el sitio. En el interior de la capilla, se encontraba sobre el altar la Eucaristía en su custodia, o como se dice popularmente: expuesto el Santísimo. Javier y su madre solían estar unos 10 minutos y después continuaban con su paseo; iban a una cafetería, a sentarse en la plaza, o a casa. Un día que fueron a esa capilla, faltaban 2 semanas para Navidad, habían puesto unas figuras grandes de San José, la Virgen y el Niño Jesús, junto al altar y junto a la Eucaristía. Como siempre, estuvieron un corto espacio de tiempo, durante el cual Javier observó que allí había 2 niños Jesús
Allí estaba la imagen del Niño Jesús en escayola y además, el Niño Jesús real en la Eucaristía. Había 2 niños Jesús. Aquella capilla, tan pequeña, tan aparentemente escondida; parecía como otra gruta de Belén, pequeña y retirada del Mundo. En esto consiste la Navidad, se dijo Javier, Dios nos ésta diciendo aquí, que ha nacido para vivir entre los hombres. Javier salió de la capilla con el sentimiento personal de haber celebrado la Navidad, ya no necesitaba nada más.
Javier ya tenía su navidad, pero faltaba la de los demás: su familia y amigos; y para ellos había que emplear la receta de champan, luces, pavo, regalos. Faltaban 2 semanas y había que terminar de poner algunos adornos en la casa y preparar la nochebuena y Nochevieja principalmente, pero Javier, tenía la confianza de que todo iba a salir bien, aunque no fuesen Navidades perfectas, pues para él, ya habían sido perfectas.
Los amigos de Javier fueron su casa un día y vieron su árbol y Nacimiento; se hicieron fotos entre todos. Llegó la Nochebuena con una mesa hermosa para cenar y un pavo que era una maravilla. Al llegar las 12 de la noche se puso la estrella en lo alto del árbol y al Niño Jesús en el pesebre, pues ya había nacido. Se cantó un villancico mientras se daba al niño para que todos le dieran un beso. Después se repartieron los regalos del Niño Jesús.
La noche santa
No la debemos dormir
La noche buena se va
Y nosotros nos iremos tururú
Y no volveremos más.
Tal como dice el villancico, se pasó la Nochebuena y llegó la nochevieja. Todos vestidos de rojo con sombreros brillantes y mucho floripondio; y luego uvas, champan, casi me atraganto y música toda la noche. Llegó la mañana de Reyes Magos, es tan bonito abrir los regalos en familia. Y también llegó el momento de recoger todos los adornos, es un poco triste, todo ha sido tan bonito. El Niño Jesús fue el ultimo en ser recogido; Javier, su esposa y sus hijos se despidieron de él al introducirlo en su caja; hasta la próxima navidad. Javier dijo adios al niño de escayola, porque al niño real, lo llevaba en el corazón y cada domingo podía verlo y recibirlo en la Misa. Solo tenía que esperar a que llegase otra navidad, para volver a tener a los dos niños Jesús.








