Hojas al aire van
cuando la savia se va
del árbol la corteza ennegrecida
sus ramas carentes de lozanía
es la semblanza del otoño
caducidad de la vida
Hay silencio en la campiña
silencio en la lejanía
callaron jilgueros y ruiseñores
de tus plumajes ya no veo sus colores
rosas hojadas, pétalos sin olores
agonía en mi jardín avanza entre las flores
Nostalgia y silencio yo siento
meditar quiero un momento
yo también soy árbol, planta, pajarito aventurero
la savia que riega mi cuerpo
se extingue, se va enrareciendo.
La idiotez, en términos médicos, es una enfermedad que consiste en la ausencia total, en una persona, de facultades psíquicas ó intelectuales. Coloquiálmente, un idiota es una persona poco inteligente o que molesta a los demás con lo que hace o dice, con sus palabras y comportamiento. A la mayoría de éstas personas, no es que les falte inteligencia, es que no tienen educación, no saben comportarse en el trato con los demás, menosprecian lo importante, dan prioridad a tonterías y tratan a los demás como seres inferiores; con su presencia, consciente o inconscientemente, se dedican a arruinar el día al prójimo o al primero que encuentren.
Hay un dicho que dice: "hace un bonito día, ya verás como viene alguien y lo fastidia". Es cierto, por desgracia, la vida está llena de desatinados y más tarde o más temprano nos topamos con uno de ellos ¿Que hacer entonces? Lo que no podemos hacer es reaccionar igual, porque eso es ponerse a su altura o su bajura, y entonces si que vamos a tener "La cena de los idiotas". Hay que contestar con educación, serenidad y firmeza, reconociendo errores si los hay, pero afirmándonos en nuestra posición con contundencia. Si el idiota nos ve así, puede que se de cuenta de su mal comportamiento; o por el contrario, que suele ser lo más probable, él se va a sentir como una olla a punto de estallar. No hay nada que más crispe a ésta gente que la educación y buenas formas del contrario. No hay que olvidar que el mundo esta lleno de cenas, asambleas y congresos de idiotas y descerebrados; no hay que aumentar el nº con nuestra presencia.
Hay algo más, aparte de no ponernos a la altura de un desatinado, y es que no podemos olvidar que nosotros también nos hemos comportado igual, también hemos sido idiotas; y podemos encontrarnos con una persona, con el mismo comportamiento que tuvimos nosotros anteriormente, y entonces diremos ¡Díganme que yo no era así! ,o simplemente ésta persona nos da nuestra propia medicina, y ésto nos servirá para, definitivamente, erradicar un comportamiento que nunca debimos tener.
No hay que dejar que ninguna interferencia negativa e idiota perjudique nuestro trabajo y buen obrar en la vida. Hay mucho que hacer, sobre todo mucho bien que hacer. Es necesario en la vida una actitud de educación, alegría y serenidad, que evita cualquier mala influencia, venga de quien venga, pero sobre todo, hay que ayudar al que tengamos al lado, a tener un buen día.
"No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy" es una frase que nos dice que tenemos que ser en la vida, personas laboriosas y no holgazanes, personas que, al terminar la jornada, hemos hecho todo lo que teníamos que hacer, y nuestro descanso está justamente ganado.
Las personas tendemos a ahorrar trabajo y, sobre todo, a la ley del mínimo esfuerzo; en éste sentido, es muy distinta la ergonomía, que busca la comodidad en el trabajo para evitar lesiones corporales, enfermedades laborales y mejorar el rendimiento en el trabajo. Como ya hemos dicho, casi siempre tratamos de trabajar lo indispensable para cada día, y aquello que no es urgente o puede esperar lo dejamos para el día siguiente ó subsiguiente, aunque podíamos hacerlo hoy, adelantando trabajo para que mañana podamos avanzar más.
Hay muchas cosas que no se necesitan expresamente para hoy, pero deben hacerse y como hoy no son necesarias decimos "ya lo haré mañana" para lo mismo decir mañana y pasado. Son cosas que la mayoría no pertenecen al ámbito laboral, por eso se dejan para mañana; ordenar el armario o el trastero, arreglar el jardin, clasificar unas fotos, planchar ropa, limpiar una parte de la casa, hacer una llamada a un amigo o visitarle, hacer un encargo que nos hizo una persona hace tiempo, hacer algo que nos han pedido nuestros hijos, reconciliarnos con alguien, tantas cosas que hay que hacer, que por simple pereza quedan aparcadas para otra ocasión, porque no son urgentes, pero son necesarias y algunas si que son urgentes, pero no queremos reconocerlo.
El hombre que no deja nada para mañana, salvo aquello que no le ha dado tiempo, es una persona laboriosa y responsable, es alguien en quien poder confiar, porque responde con presteza a todos los requerimientos y solicitudes que se le hagan, sin otro obstáculo que su falta de capacidad o de tiempo.
Hay muchas cosas que no hay que dejar para mañana, no solo de hacer, sino de querer, no se trata de querer cosas materiales (un coche o un televisor), sino de aquellos deseos que llevamos anidados en nosotros mismos y queremos realizar y vemos que se nos pasa la vida sin llevarlos a cabo : el viaje de nuestra vida, aprender un instrumento musical, escribir un libro, correr en la maratón, el camino de Santiago, desarrollar una afición, etc. Un sueño o deseo no satisfecho nos pesa toda la vida y si lo dejamos para mañana no lo haremos nunca.
No hay que dejar para mañana lo que podemos querer hoy, pero sobre todo a quien podemos querer hoy, porque mañana, esas personas pueden no estar o faltar nosotros, y entonces nos pesará no haberles querido lo suficiente y a un ser querido nunca se le ama lo suficiente y hay muchas personas a las que querer. No dejemos para mañana a quien podemos querer hoy.