domingo, 18 de septiembre de 2016

No dejes que un idiota te arruine el día




     La idiotez, en términos médicos, es una enfermedad que consiste en la ausencia total, en una persona, de facultades psíquicas ó intelectuales. Coloquiálmente, un idiota es una persona poco inteligente o que molesta a los demás con lo que hace o dice, con sus palabras y comportamiento. A la mayoría de éstas personas, no es que les falte inteligencia, es que no tienen educación, no saben comportarse en el trato con los demás, menosprecian lo importante, dan prioridad a tonterías y tratan a los demás como seres inferiores; con su presencia, consciente o inconscientemente, se dedican a arruinar el día al prójimo o al primero que encuentren.
    Hay un dicho que dice: "hace un bonito día, ya verás como viene alguien y lo fastidia". Es cierto, por desgracia, la vida está llena de desatinados y más tarde o más temprano nos topamos con uno de ellos ¿Que hacer entonces? Lo que no podemos hacer es reaccionar igual, porque eso es ponerse a su altura o su bajura, y entonces si que vamos a tener "La cena de los idiotas". Hay que contestar con educación, serenidad y firmeza, reconociendo errores si los hay, pero afirmándonos en nuestra posición con contundencia. Si el idiota nos ve así, puede que se de cuenta de su mal comportamiento; o por el  contrario, que suele ser lo más probable, él se va a sentir como una olla a punto de estallar. No hay nada que más crispe a ésta gente que la educación y buenas formas del contrario. No hay que olvidar que el mundo esta lleno de cenas, asambleas y congresos de idiotas y descerebrados; no hay que aumentar el nº con nuestra presencia.



    Hay algo más, aparte de no ponernos a la altura de un desatinado, y es que no podemos olvidar que nosotros también nos hemos comportado igual, también hemos sido idiotas; y podemos encontrarnos con una persona, con el mismo comportamiento que tuvimos nosotros anteriormente, y entonces diremos ¡Díganme que yo no era así! ,o simplemente ésta persona nos da nuestra propia medicina, y ésto nos servirá para, definitivamente, erradicar un comportamiento que nunca debimos tener.
  No hay que dejar que ninguna interferencia negativa e idiota perjudique nuestro trabajo y buen obrar en la vida. Hay mucho que hacer, sobre todo mucho bien que hacer. Es necesario en la vida una actitud de educación, alegría y serenidad, que evita cualquier mala influencia, venga de quien venga, pero sobre todo, hay que ayudar al que tengamos al lado, a tener un buen día.




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