La idiotez, en términos médicos, es una enfermedad que consiste en la ausencia total, en una persona, de facultades psíquicas ó intelectuales. Coloquiálmente, un idiota es una persona poco inteligente o que molesta a los demás con lo que hace o dice, con sus palabras y comportamiento. A la mayoría de éstas personas, no es que les falte inteligencia, es que no tienen educación, no saben comportarse en el trato con los demás, menosprecian lo importante, dan prioridad a tonterías y tratan a los demás como seres inferiores; con su presencia, consciente o inconscientemente, se dedican a arruinar el día al prójimo o al primero que encuentren.
Hay un dicho que dice: "hace un bonito día, ya verás como viene alguien y lo fastidia". Es cierto, por desgracia, la vida está llena de desatinados y más tarde o más temprano nos topamos con uno de ellos ¿Que hacer entonces? Lo que no podemos hacer es reaccionar igual, porque eso es ponerse a su altura o su bajura, y entonces si que vamos a tener "La cena de los idiotas". Hay que contestar con educación, serenidad y firmeza, reconociendo errores si los hay, pero afirmándonos en nuestra posición con contundencia. Si el idiota nos ve así, puede que se de cuenta de su mal comportamiento; o por el contrario, que suele ser lo más probable, él se va a sentir como una olla a punto de estallar. No hay nada que más crispe a ésta gente que la educación y buenas formas del contrario. No hay que olvidar que el mundo esta lleno de cenas, asambleas y congresos de idiotas y descerebrados; no hay que aumentar el nº con nuestra presencia.
Hay algo más, aparte de no ponernos a la altura de un desatinado, y es que no podemos olvidar que nosotros también nos hemos comportado igual, también hemos sido idiotas; y podemos encontrarnos con una persona, con el mismo comportamiento que tuvimos nosotros anteriormente, y entonces diremos ¡Díganme que yo no era así! ,o simplemente ésta persona nos da nuestra propia medicina, y ésto nos servirá para, definitivamente, erradicar un comportamiento que nunca debimos tener.
No hay que dejar que ninguna interferencia negativa e idiota perjudique nuestro trabajo y buen obrar en la vida. Hay mucho que hacer, sobre todo mucho bien que hacer. Es necesario en la vida una actitud de educación, alegría y serenidad, que evita cualquier mala influencia, venga de quien venga, pero sobre todo, hay que ayudar al que tengamos al lado, a tener un buen día.


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