Recientemente, en España, una monja dominica ha hecho en un programa de televisión, unas declaraciones sobre San José y la Virgen María, en las que decía que ellos eran una pareja normal, entendiéndose que también tenían relaciones sexuales. Esta monja es famosa por su solidaridad hacia los necesitados, su simpatía al nacionalismo catalán y sus declaraciones polémicas hacía la Iglesia. Las declaraciones de ésta monja no son algo propiamente suyo, hay mucha gente que opina así, y no es que sean agnosticos, sino que se consideran personas cristianas e incluso practicantes. El motivo de que haya personas cristianas que piensen así es, sencillamente porque se trata de acercar la doctrina cristiana al pensamiento de la sociedad de nuestros días, con objeto de que la Fe católica sea más entendible y aceptada por el mundo moderno.
Nuestra sociedad no acepta la idea de la castidad, ni como virtud, ni como modelo de vida como el que siguen religiosos y sacerdotes; no solo no la acepta, sino que está muy en contra de ello. Hay que tener en cuenta que el mercado e industria del sexo (pornografía, sexshop, prostíbulos y su consiguiente explotación de mujeres y niños) es tan o más fuerte que otras siniestras industrias como la droga, las armas, las mafias que tratan con inmigrantes, etc. La sexualidad ó erotismo domina nuestra sociedad, en la publicidad, en el cine, la literatura, la moda, el turismo, las diversiones, el humor (chistes verdes). El hombre de hoy día no sabe vivir si no recurre a los bajos instintos para todo. Si a un jóven se le ocurre decir que vive cástamente hasta su matrimonio, le vendrá encima una granizada de improperios, y será considerado un antiejemplo para la sociedad.¿Acaso una persona no puede hacer con su vida lo que quiera? la libertad sexual, nacida en los años 60, se ha convertido en dictadura sexual; parece que los jóvenes tienen obligación de tener sexo cuanto antes, y las administraciones publicas se encargan de recordarselo, a través de campañas informativas, ideología de género y aborto más fácil.
Cristo, la Virgen María y San José son los protagonistas de la doctrina Cristiana y su vida ha sido en castidad, y ha sido plena y feliz, sin embargo, esto es inaceptable para la sociedad actual; por ello, desde teólogos, historiadores, arqueólogos, filósofos, escritores, feministas y todo el que se apunte, están empeñados en casar a Cristo con María Magdalena y en que José- no S.José- disfrute de su mujer, María- no Virgen María-Si hay que reinterpretar el Evangelio se reinterpreta al gusto del mundo moderno. De ésta manera, no hay una base religiosa para el celibato, dando a entender que ello es una creación de la Iglesia Católica y toda su moral sobre el matrimonio. Así también se pueden resolver otros problemas como el matrimonio de los sacerdotes, el sacerdocio femenino, el matrimonio homosexual y hasta el administrar la comunión a divorciados y no católicos.
La Iglesia presenta a Cristo como modelo de hombre, y a S. José y la Virgen como modelo de matrimonio y familia. Los 3 tienen en común el haber vivido en castidad toda su vida. Pero la Iglesia no predica la castidad como forma de vida, sino como virtud, como una inclinación al bien; y predica el mensaje de amor de Cristo y el amor de la Sagrada Familia, había tanto amor en aquella familia. Sin embargo, para la sociedad actual, el amor puro es un termino muy bonito pero es un termino abstracto, mientras que el sexo se toca y se disfruta. ¿Será también que el amor no da dinero y el sexo si?
La sociedad nos dice que sin ejercicio de la sexualidad no se puede vivir, ni siquiera los religiosos, y para ello se apoya en los escándalos sexuales de curas, ignorando que la mayoría de los sacerdotes y religiosos si son fieles a su celibato. Por otra parte, la propia vida nos dice que el amor es más importante que la sexualidad, no hace falta que lo diga la Iglesia. No hay más que ver como el divorcio se ha convertido en una peste de nuestros días, miles de familias rotas, con perjuicio para los hijos, con mucho dolor, con un coste económico y principal fuente de trabajo para los abogados. Estos matrimonios no se han roto por falta de sexo, sino por falta de amor.
San José y la Virgen María son ese modelo de amor que necesitan las familias y la castidad también ha de vivirse en las familias como una virtud, porque un casado renuncia a las demás personas para darse a su conyuge. En la fidelidad del matrimonio está la felicidad de la familia.
Volvemos a decir que nuestra sociedad no entiende una vida de castidad, pero es que no tiene ninguna necesidad de entenderlo, lo único que tiene que hacer es respetarlo. Para entenderlo hay que tener una vocación especial, que solo tienen unos pocos. Si le preguntamos a un sacerdote por su celibato el nos dirá que no nos preocupemos por él, que nos preocupemos por hacer felices a nuestra mujer, marido, hijos, familiares, amigos, etc; para él solo pide una sencilla oración.
Cada uno hace con su vida lo que quiere, por tanto, hay que dejar que la Virgen y S. José vivan según el modo de vida, que ellos decidieron para si, para mejor criar al niño Jesús, al niño Dios.
