miércoles, 22 de julio de 2015

Las vacas




      Las vacas son un ganado perteneciente a la especie bovina, que junto con los ovinos, caprinos y cervidos, constituyen los rumiantes. La principal característica de éstos animales  es el aparato digestivo formado por varios estómagos (animales poligástricos) que son la panza, bonete, libro y cuajar. Los rumiantes ingieren su alimento  en grandes catidades – forrage, pienso ó pasto – casi sin masticar, yendo a la panza, donde se almacena; en la misma hay una flora bacteriana que realiza una 1ª transformación del alimento, no obstante, al haber sido masticado insuficientemente, es necesario regurcitarlo y enviarlo a la boca del animal para remasticarlo ó rumiarlo – hecho que se realiza cuando el animal está en reposo- La comida ya rumiada se  envía a los demás compartimentos estomacales para  continuar su digestión.  Si las vacas y demás rumiantes no rumiasen ó remasticasen la comida ingerida, no se podría completar la digestión, perdiéndose la mayoría del forrage ó pienso ingerido.
    A las personas nos ocurre lo mismo que a las vacas, pero no con la comida, sino con la información. La información es un forrage ó heno, que diariamente se nos sirve, en los distintos pesebres: radio, prensa, televisión, internet, mitines políticos, panfletos publicitarios, charlatanes y compañeros cotillas. Al igual que las vacas se les da de comer más de una vez al día, desde temprano, los periodistas ya nos sirven pienso concentrado para empezar bien el día, para seguir con toda la alfalfa de los telediarios y terminar con el heno de los coloquios y tertulias por la noche; por si fuera poco, hay unos dispensadores que sueltan pienso, presionando con  el hocico, que es el internet.
    El problema no es recibir información, sino digerirla, porque se come al igual que lo hacen las vacas, en grandes cantidades y sin masticarla, o sea sin pensar en lo que vemos ó escuchamos. Hay que pararse sereno y reposado, igual que la vaca en el establo, y volver a masticar, a rumiar toda la información ingerida, analizar, sopesar, valorar utilizando el sentido común – el menos común de los sentidos – con serenidad, sin dejarse llevar por prejuicios políticos ni ideológicos, buscando el bien común, el bien de la persona, con sencillez. Si no hacemos esto se puede producir una indigestión cerebral. Cuanta gente se cree todas las barbaridades dichas por políticos nacionales y nacionalistas, cuanta gente acepta los populismos, totalitarismos, fascismos, fanatismos, cuanta gente acepta las mentiras de algunos medios de comunicación sobre la historia, la religión, la economía y hasta la ortografía. De las indigestiones cerebrales surjen las revoluciones, propiciadas por unos pocos. Si no reflexionamos ó rumiamos la información recibida, podemos tragarnos autentica demagogia, con las que el ganadero ó líder político, nos lleva donde quiere poniéndonos una zanahoria delante.
   Las vacas transforman una enorme cantidad de forrage y pienso – incomestibles para un hombre- en leche y carne. La leche es uno de los alimentos principales de nuestra sociedad y con ella se elabora queso, yogourt y cremas de belleza. Una buena vaca da 35-40 litros de leche al día y así tiene que ser una persona, hay que transformar la información en un alimento nutritivo para nuestro desarrollo personal, familiar, social,  que sea buena leche y no “mala leche” como pretenden algunos.
     No podemos dejar que la información nos reviente la cabeza ó nos lave el cerebro, hay que rumiarla, como las vacas, hagamos esto y nos ira muuuuuuuuuuyyy bien a todos.

Para saber mas:

Noam Chomsky y las 10 estrategias de manipulación mediatica



jueves, 2 de julio de 2015

Lobos en la taiga

                                 
     

     La taiga es el bosque que se encuentra en la parte boreal de la Tierra, en las zonas de Alaska, Canadá y Siberia, caracterizado por las duras condiciones de vida y por la presencia de depredadores como el tigre siberiano, el oso y el lobo. El lobo puede considerarse el depredador más peligroso por su manera de cazar en manada; en invierno, cuando la caza escasea, si una manada de lobos ve a un hombre solo por el bosque, irá a por el, al ser una presa muy fácil; este  hombre, lo mejor que puede hacer es encender un fuego, el fuego auyenta a todos los animales y si consigue aguantar, con suerte aparecera alguien que le ayude a espantar a los lobos definitivamente; si por el contrario no tiene fuego ó este se apaga, puede considerarse hombre muerto, da igual que tenga un rifle, no podrá con toda la manada de lobos.
   Esta visión tan cruel de la naturaleza no se diferencia mucho de la situación que viven los matrimonios en nuestra sociedad actual. El mundo en que vivimos es como una taiga hostil para las familias, donde es acosada por lobos ó tigres, de razas y especies muy diversas: problemas económicos, dificultades con los hijos, infidelidades, convivencia de los esposos, problemas laborales, etc.  Para auyentar éstos lobos se necesita fuego, el fuego del amor del matrimonio; el amor no elimina los lobos pero si los mantiene a raya y así, el matrimonio y la familia se mantienen firmes y estables y con el tiempo, con la ayuda de amigos, familiares y con la voluntad de los esposos, los peligros pueden llegar a auyentarse definitivamente. Si al matrimonio le falta amor, le falta fuego, entonces todos los lobos caen sobre él y es matrimonio muerto ó roto, y su separación definitiva es solo cuestión de tiempo y abogados.  El divorcio está a la orden del día, cuantas veces hemos oído ésta frase, y de la misma forma que la gente se casa, también se separa y no hay de que sorprenderse. El problema de muchos matrimonios es que no ven acercarse a los depredadores ó no los quieren ver, incluso cuando los tienen encima, no les da tiempo a encender fuego, cuando debían tenerlo encendido siempre.
     Un hombre no debe ir solo por la taiga, sino formar parte de una expedición bien preparada, capaz de superar todas las dificultades que se presenten.  Un matrimonio no debe éstar solo en la vida, sino contar con el apoyo de otros familiares, amigos, y sobre todo de otros matrimonios que estén en la misma situación, con quienes hablar, hacer comunidad, grupo, expedición.
   El fuego auyenta a los lobos, pero el fuego se alimenta de leña y la leña hay que cortarla y recogerla.  El amor se alimenta con obras, con obras que son amores y no buenas razones (Sta Teresa de Jesús); así se mantiene el fuego, el amor encendido, así un matrimonio puede mantenerse vivo y estable en la taiga de nuestra sociedad.