jueves, 2 de julio de 2015

Lobos en la taiga

                                 
     

     La taiga es el bosque que se encuentra en la parte boreal de la Tierra, en las zonas de Alaska, Canadá y Siberia, caracterizado por las duras condiciones de vida y por la presencia de depredadores como el tigre siberiano, el oso y el lobo. El lobo puede considerarse el depredador más peligroso por su manera de cazar en manada; en invierno, cuando la caza escasea, si una manada de lobos ve a un hombre solo por el bosque, irá a por el, al ser una presa muy fácil; este  hombre, lo mejor que puede hacer es encender un fuego, el fuego auyenta a todos los animales y si consigue aguantar, con suerte aparecera alguien que le ayude a espantar a los lobos definitivamente; si por el contrario no tiene fuego ó este se apaga, puede considerarse hombre muerto, da igual que tenga un rifle, no podrá con toda la manada de lobos.
   Esta visión tan cruel de la naturaleza no se diferencia mucho de la situación que viven los matrimonios en nuestra sociedad actual. El mundo en que vivimos es como una taiga hostil para las familias, donde es acosada por lobos ó tigres, de razas y especies muy diversas: problemas económicos, dificultades con los hijos, infidelidades, convivencia de los esposos, problemas laborales, etc.  Para auyentar éstos lobos se necesita fuego, el fuego del amor del matrimonio; el amor no elimina los lobos pero si los mantiene a raya y así, el matrimonio y la familia se mantienen firmes y estables y con el tiempo, con la ayuda de amigos, familiares y con la voluntad de los esposos, los peligros pueden llegar a auyentarse definitivamente. Si al matrimonio le falta amor, le falta fuego, entonces todos los lobos caen sobre él y es matrimonio muerto ó roto, y su separación definitiva es solo cuestión de tiempo y abogados.  El divorcio está a la orden del día, cuantas veces hemos oído ésta frase, y de la misma forma que la gente se casa, también se separa y no hay de que sorprenderse. El problema de muchos matrimonios es que no ven acercarse a los depredadores ó no los quieren ver, incluso cuando los tienen encima, no les da tiempo a encender fuego, cuando debían tenerlo encendido siempre.
     Un hombre no debe ir solo por la taiga, sino formar parte de una expedición bien preparada, capaz de superar todas las dificultades que se presenten.  Un matrimonio no debe éstar solo en la vida, sino contar con el apoyo de otros familiares, amigos, y sobre todo de otros matrimonios que estén en la misma situación, con quienes hablar, hacer comunidad, grupo, expedición.
   El fuego auyenta a los lobos, pero el fuego se alimenta de leña y la leña hay que cortarla y recogerla.  El amor se alimenta con obras, con obras que son amores y no buenas razones (Sta Teresa de Jesús); así se mantiene el fuego, el amor encendido, así un matrimonio puede mantenerse vivo y estable en la taiga de nuestra sociedad. 







                                       


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