La doctrina cristiana nos enseña que Cristo es Dios
y hombre verdadero, dándose en una persona las dos naturalezas: humana y
divina. A Cristo se le ha dado a conocer como el maestro de Nazareth y como el
Cordero de Dios; pero hay una faceta
suya que no se suele mencionar y
es la de trabajador, y es que Jesús fue un trabajador como otro cualquiera.
Habría que imaginarse a la Sagrada Familia viviendo
en Nazareth. San José trabajando en el taller y la Virgen María dedicada a las
labores de la casa; Jesús, siendo niño, repartiría el día entre ir a estudiar a
la sinagoga, jugar con otros niños y ayudar a su padre en la carpintería ó
traer el agua del pozo. Con toda seguridad, desde los 13-14 años, Cristo
estaría trabajando con S.José de 8 de la mañana a 8 de la tarde, en el taller.
En tiempos de escasez de trabajo. Irían los 2 a buscar encargos a otro pueblo ó
ciudad, y si la situación era más dura, se ofrecerían de jornaleros en una viña
ó campo para segar.
Cristo fue un trabajador y ello se refleja en su
predicación posterior, al hablar del sembrador, la levadura, los pellejos de vino,
la mostaza, las ovejas; hablaba con conocimiento de causa, aplicando su experiencia
laboral, a través de parábolas, para hablar de Dios a la gente. Había otros
maestros en la época de Cristo: los fariseos, los sacerdotes de Jerusalén,
maestros y filósofos de Grecia, Roma, Persia, Egipto; se trataba de gente que
no había cogido una azada en su vida, ó una hoz; éstas personas no llegaban a
la gente sencilla, porque no se mezclaban con ella, solo llegaban
a los poderosos e importantes de la época, y Jesús si se mezclaba con la gente
sencilla y les curaba de sus males.
Algunos historiadores afirman que Cristo vivió con
los esenios, llevando una vida monacal en montes y cuevas perdidas; otros van más lejos, diciendo que estuvo en la India, de donde trajo su sabiduría, pero Jesús
estuvo trabajando en su pueblo hasta el inicio de su vida pública. La prueba de
ello es que la gente que le conocía, se extrañaba de sus enseñanzas, porque
sabían que era un carpintero que no había ido a estudiar, ni a Jerusalén ni a
Atenas, únicamente la sinagoga de Nazareth- como todos- y luego a trabajar.
Cristo estuvo predicando unos 3 años, habiendo tenido una vida laboral de unos 15-17 años,
aproximadamente. Fue un trabajador como los demás, aunque no como los demás,
porque con el paso del tiempo iba descubriendo quien era y que misión tenía.
Durante sus años de trabajo murió S. José, quedando él al frente de la
carpintería y siendo el sustento de su madre. Al termino de cada jornada
laboral, dedicaría un rato a rezar, en un rincón de la casa ó un campo cercano;
éstos ratos de oración se intensificarían al acercarse el momento de empezar su
vida pública. – Tengo que marcharme, a ver a Juan Bautista, a rezar en el
desierto y a predicar – le díjo un día a su madre, y la Virgen sabía que tenía
que llegar ese día.
Cristo es Dios, hombre y trabajador verdadero.

