lunes, 28 de enero de 2013

Equipaje de mano para un cristiano




Un niño Jesús en Navidad para besar
Un Cristo llagado en Semana Santa para acompañar
Una Eucaristía los domingos para recibir
Una oración cada día para rezar
Un rato de silencio para interiorizar
Una familia, amigos y mundo entero para amar

La Semana Santa





¿Qué es la Semana Santa? Parece una pregunta muy sencilla. Son los días que van desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección, durante la cual, se conmemora la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Esta es la respuesta habitual que todos conocemos, sin embargo podemos seguir preguntándonos: ¿Qué es la Semana Santa? ¿Qué se celebra realmente y por que?. Llegados a éste punto, nos damos cuenta que la respuesta a éstas preguntas no es sencilla. Creíamos saber lo que era la Semana Santa, pero en realidad lo desconocemos.
Podemos empezar por decir que la SS no es un conjunto de desfiles procesionales, formados por cofradías e imágenes, declarados de interés turístico nacional e internacional.  Tampoco es una costumbre popular de ir con los niños a ver a la borriquilla, hacer torrijas, comprar huevos de Pascua, visitar las iglesias para ver las imágenes, etc. Y por supuesto, tampoco es  unas vacaciones que mucha  gente se toma para irse 4 días  a la playa, casa rural ó donde sea.
Para responder a la pregunta original de la SS, tenemos que  mirar los pasos con ojos de  fe y no con ojos de turista. El turista mira la imagen, fijándose en el autor, el estilo, la antigüedad, la expresividad,  y además le hace una y 1000 fotos que luego guarda en un CD.
Pero ¿Cómo se mira una imagen con ojos de Fe?. Pues como lo hizo Sta Teresa de Jesús en su día, ante una pequeña imagen de un Ecce Homo. Sta Teresa vio el dolor de Dios por el pecado, por el pecado de ella misma. Entonces vio que tenía que cambiar de vida, para no seguir aumentando el sufrimiento de Cristo por sus faltas.
  El sufrimiento de Jesús se debe al pecado del hombre, y esto es así, aunque cueste aceptarlo. Recordemos cuando Cristo iba con los 2 discípulos, camino de Emaús, y les dijo: no os dais cuenta que todo esto tenía que suceder para que se cumpliese la Escritura. Cristo tenía que padecer y morir para el perdón de los pecados de los Hombres.

Las personas con Fe, son conscientes de que Cristo muere por el Hombre y, de alguna manera, se quiere acompañar y consolar a Cristo en su pasión. Por ello, se empezó a representar el sufrimiento de Cristo en imágenes, para que el pueblo fiel viese  el dolor de Jesús y las lagrimas de su madre. Y para poder acompañar a Cristo, se hizo la representación andante, con penitentes y cofrades, como si fuese el recorrido por la via dolorosa.
Las procesiones más antiguas de Semana Santa datan del siglo XV. Desde entonces, Cristo va recorriendo, año tras año, el camino del Calvario, llevado por los cofrades y con la música de tambores y trompetas, que gritan al cielo el dolor de Cristo y la Virgen María. Y año tras año, Dios nos invita a ir con el en la procesión, siendo un Cireneo ó una Verónica.
La SS es una invitación a rezar un poco más en esos días. El Domingo de Ramos es un día para los niños; vamos a ver a la borriquilla, con un ramo bendecido en la parroquia. Los días que van del lunes al miércoles, asistimos a las procesiones, se acerca el sacrificio de Dios. El jueves Santo es el día del Amor Fraterno; Cristo ha lavado los pies de los Apóstoles y les ha dado la Eucaristía. Es día de visitar los monumentos de las Iglesias, donde está Jesús Eucaristía, para acompañarle un poco en su soledad de Getsemaní. El Viernes Santo es un día de ayunar y llorar un poco, Cristo ha muerto por los pecados de los hombres- o mejor dicho por los míos- y la Virgen solo puede tenerlo muerto en sus brazos. El Sábado Santo la Virgen está sola, pero en la Vigilia se viene la resurrección del Señor.
El Domingo de Resurreción es un día de fiesta por todo lo alto. No llores más María, porque ha resucitado. Hay que comprar huevos de chocolate a los niños y ver a Jesús resucitado que desfila por las calles.
De nosotros depende que la SS sea cristiana ó unos días de vacaciones como pueden ser los del verano. La SS de muchos pueblos y ciudades está declarada de interés turístico, como ya hemos dicho, lo que hace falta es que la declaremos de interés en nuestro corazón de Cristiano.


                  La Amarga pasión de Cristo






                                   

El corazón encerrado


                                               


     El hombre tiene una característica que le diferencia del resto de los animales, y es su capacidad de amar, es un ser hecho para amar. Los animales, guiados por su instinto de supervivencia, alimentan y protegen a su descendencia, pero lo hacen por instinto y no por amor. El hombre si hace cosas por amor a otros hombres.
        El amor se puede definir como la capacidad para darse a los demás (familia, amigos, sociedad, etc) sin esperar por ello una contraprestación. El amor es gratuito e inagotable, nunca termina, pero ¿cual es su origen?, ¿de donde procede?; pues procede del corazón del hombre. El corazón del hombre está hecho para amar y ser amado, pero nosotros lo encerramos en una jaula de varios cerrojos, y no le dejamos que ame ni que sea querido. Esta jaula es el pecado del hombre, y lo peor de ella es que es voluntaria; nadie nos la impone y por ello nos estamos haciendo daño y nos convertimos en unos amargados; somos unos infelices porque ni amamos ni nos dejamos amar. Hay que preguntarse ¿por que encerramos a nuestro corazón? Sencillamente por que tenemos miedo a amar, a perdonar y a aceptarnos a nosotros mismos.
        Somos incapaces de amar. Pensamos que si somos buenos se van a aprovechar de nosotros en la vida. “En esta vida hay que ser malo ó se aprovechan de ti”, cuantas veces hemos oído ésta frase. Y como al final todos somos malos nuestra sociedad es egoísta, perversa, e inhumana en general.
        Somos incapaces de perdonar. Siempre la culpa la tienen los demás y buscamos pruebas y justificación para ello, aunque sea poco convincente. Y si la otra persona no acepta, entonces le guardamos  rencor, por un simple sentimiento de justicia,  a nuestro favor por supuesto.
      No nos aceptamos a nosotros mismos. Cada uno tenemos nuestras limitaciones que nos impiden alcanzar aquellas cosas que nos gustaría hacer o conseguir para nosotros. Como los demás lo consiguen, pensamos que nosotros también lo merecemos ó tenemos derecho a ello y no es así. Cada uno es como es, con sus virtudes y sus limitaciones y si no entendemos esto, pensaremos que la vida es injusta con nosotros, y entonces nos autocastigamos con amargor.
      De todo lo dicho anteriormente, vemos que el resultado es resentimiento, amargor, insatisfacción, etc. Pues más vale encender una cerilla, que maldecir de las tinieblas, y lo que se agradece un hombre de buen corazón donde todos son unos miserables. Si nosotros nos decidiésemos a aportar un poco de luz, amor y belleza a nuestro alrededor, si dejásemos libre a nuestro corazón, como cambiarían las cosas y seríamos felices.
         El mejor ejemplo de un hombre feliz es un santo. El santo tiene el corazón libre de toda jaula, por que es amigo de Dios, que es la Verdad y la Verdad nos hace libres, para amar y ser amados, aunque también para sufrir y perdonar. En el corazón del santo está en el tesoro que ha encontrado en un campo y ha comprado ese terreno con todos sus ahorros y capitales. El santo no tiene miedo a amar, aunque ello le acarree problemas, porque sabe que eso es lo que Dios le pide y lo que necesitan las personas, él es una luz en la oscuridad.