lunes, 2 de noviembre de 2015

Llegó la Navidad




   Ya está aquí la Navidad, solemos decir cuando vemos que los comercios tienen los adornos navideños y en las calles ponen las luces de navidad, casi siempre a finales de Noviembre. Y realmente es que la Navidad se nos viene encima como una campaña comercial y social más, con sus , festivales del colegio, compras de comida, regalos y adornos y cenas de empresa y a veces, temidas cenas de nochebuena, con padres, suegros sobrinos y cuñados. La Navidad se convierte en una situación agobiante, que al terminar es un alivio. Vistas así las cosas, es normal que haya gente que no quiera celebrar la navidad ó simplemente la odie.
   Hay que preguntarse que es la Navidad. Navidad deriva de Natividad, es decir nacimiento, el nacimiento de Cristo, que es el verdadero origen de ésta fiesta. En la Navidad original, tan solo había un portal de Belén; era un Belén viviente con sus personajes auténticos, pero sin luces en las calles, ni campaña comercial de grandes almacenes. Durante el imperio romano, los cristianos comenzaron a celebrar el nacimiento de Cristo. San Francisco en la edad media, inició la tradición de representar el portal de Belén. Durante siglos la Navidad fue algo muy sencillo, hasta que llegó el siglo XX con su consumismo y el invento de Papa Noel (a partir de la tradición de S, Nicolás) y la Navidad se disparó por los aires. Actualmente ésta fiesta está envuelta en una muy espesa capa compuesta de espumillón, mazapanes, abetos, langostinos, jugetes, colonias, turrones, luces de colores, calzoncillos rojos, cartas a reyes magos, renos, muñecos de nieve de algodón, pavos, lechazos y cochinillos, sidra y champan, nieve artificial, ríos de papel aluminio, caminos de serrín, el caganer detrás de una mata y Herodes en lo alto del castillo. Todo esto es un envoltorio, pero no es la Navidad.
     Ciertamente es necesario un envoltorio, pues somos humanos y no concebimos la fiesta sin comer bien y regalarnos algo, pero la Navidad verdadera la tenemos que poner nosotros y no se puede comprar en ninguna tienda, es como la felicidad. Cuando hay personas que dicen que odian la Navidad ó no les gusta, es porque estas personas no la tienen en su vida. La Navidad hay que buscarla, como el que busca un regalo, porque se trata de dar algo a quien queremos y lo que nos mueve es el corazón. Pero ¿Cómo se busca? Pues no es fácil. Se dice normalmente que la Navidad es para los niños – como si no fuese para todos los demás- y es cierto, porque los niños ven lo bueno de la Navidad: los regalos, las vacaciones escolares, la visita a los abuelos, la casa adornada, la cena de nochebuena, las ferias, la cabalgata de Reyes y cuando acaba la Navidad se entristecen;  no ven todo el trabajo que hay en su celebración y el malestar que a veces se produce. Si somos capaces de ver la Navidad como un niño, entonces la habremos encontrado, no quiere decir que no veamos el coste y  trabajo de su celebración y hasta el sobrellevar a los familiares – que si que lo vemos – sino que tenemos el corazón ilusionado en la celebración, por encima de todo.
      La Navidad es la fiesta de la familia por excelencia, Dios quiso nacer en una familia. Es la familia reunida en torno a un pesebre y un árbol coronado por una estrella. Es la ocasión de limar asperezas y expresar nuestro afecto, con los regalos pero sobre todo con nuestra presencia. Las luces, los adornos, los villancicos, los regalos, todo ello es la expresión de un corazón que se hace un hueco en el portal de Belén ó en la rama más alta del árbol. La celebración comienza desde que sacamos el 1º adorno de la caja, hasta la cena de Nochebuena, pero se prolonga pasadas las fechas navideñas, porque ya estamos pensando en la próxima Navidad, porque Dios no nace solamente para unos pocos días, sino para todo el año.
      El día 24 de Diciembre tiene que ser el más bonito del año, la noche más esperada por todos, y más tarde, el día más recordado. Hay que dar un beso al niño Jesús a las 12 de la noche, cantar un villancico, abrir los regalos y hacer muchas fotos; y cuando haya terminado la cena,  los familiares se  hayan retirado, los platos estén en el lavavajillas, se apaguen las luces, los niños estén en la cama con su regalo, entonces hay que ponerse unos instantes junto al pesebre para decir “Gracias por ésta Navidad”



                                   

miércoles, 28 de octubre de 2015

Sembrar en la vida




     Una persona que cumpla con sus obligaciones (laborales, ciudadanas, familiares, etc) y al mismo tiempo exija los derechos que le corresponden por los mismos motivos, lo vemos algo normal y muy razonable, incluso ésta persona es considerada un ejemplo para todos  para la sociedad, una persona como hay que ser; de hecho, nuestra sociedad nos enseña precisamente eso, cumplir nuestras obligaciones y exigir nuestros derechos, para ser hombres de provecho y para que no se aprovechen de nosotros. Ahora bien, ¿Qué ocurre si vamos por la vida únicamente exigiendo derechos y cumpliendo nuestras obligaciones “legales”?  Las obligaciones legales son aquellas que se nos exige por ley, por un contrato laboral, por un matrimonio, por ser propietario de un coche o vivienda, por tener una ciudadanía, por una póliza de seguro. Pues lo que ocurre es que se puede ser un perfecto ciudadano y ser un perfecto egoísta, porque la generosidad y solidaridad no están reguladas por ley, no es obligatorio ser solidario con los necesitados. En el Evangelio tenemos el ejemplo del pobre Lázaro a la puerta de la casa de un rico; aquel rico, seguro que era un buen ciudadano,  seguro que no cometió ningún delito, pero era un egoísta como nadie, y por eso fue al infierno según el relato evangélico.
    ¿Qué merito tiene un fontanero en hacer su trabajo, un propietario en pagar sus impuestos, una persona en tener un comportamiento cívico? En caso contrario se nos despedirá  de nuestro trabajo, se nos embargarán nuestros bienes ó seremos demandados ante las autoridades. El mérito está en hacer aquello a lo cual no estamos obligados legalmente, en aportar un extra a nuestra sociedad, ese extra que tapa huecos, que ilumina sombras presentes en nuestro mundo y que la administración legal de nuestro país u otros, no llega a cubrir ó resolver.
      Pensemos en la Madre Teresa y sus misioneras de la Caridad; la ley no las obliga a trabajar para los pobres, ni a ser religiosas y sin embargo, su trabajo es muy necesario para el mundo en que vivimos. Estas misioneras siembran amor y recogen amor y solidaridad, que se materializa en vocaciones a la institución, incremento del nº de colaboradores, expansión de la obra y reconocimiento internacional.
      Si solo se hace aquello a lo que estamos obligados legalmente, entonces no estamos aportando nada nuevo a nuestra sociedad, no estamos sembrando nada, somos unos simples comerciales y nuestra vida es estéril. Hay que tener en cuenta que nuestro mundo es como un campo de cultivo, que si no se cultiva y siembra, resulta invadido por toda suerte de malas hierbas, volviéndose una selva impenetrable.
    Hemos dicho que hacer solamente aquello a lo que estamos obligados no tiene mérito alguno, por ser obligatorio, sin embargo no es justo hablar en estos términos porque estamos olvidando algo muy esencial; en la vida no solo importa lo que se hace sino el como se hace, la intención que se pone en ello; un mismo trabajo se puede hacer de mala gana, sin pena ni gloria y con amor y buen humor. En éste aspecto, la madre Teresa de Calcuta, daba más importancia al amor puesto en las obras de caridad que la propia obra en si. Sta Teresa de Jesús hablaba de que al atardecer de la vida se nos examinaría en el amor, San Josemaría Escrivá va más lejos, al decir que a través del trabajo ordinario (obligaciones habituales de cada uno) se puede ser santo, porque el amor y la intención puesto en ello es lo que de verdad importa; ésta és nuestra aportación más importante a la sociedad en que vivimos, a nuestra vida como personas y nuestra mejor siembra





domingo, 13 de septiembre de 2015

La verdadera revolución




        La palabra revolución significa literalmente dar una vuelta o realizar un ciclo de un trabajo ó acción concreta. En los motores de explosión, se mide el número de revoluciones por minuto (RPM), que varía de 3000 a 4000, siendo el nº de vueltas a ó ciclos que realizan los cilindros del motor durante su funcionamiento.
        En política y sociedad una revolución es exactamente lo mismo que en la física o mecánica, es dar la vuelta a la situación política o más concretamente, a los que están en el gobierno. Las revoluciones se han producido principalmente a partir de finales de siglo XVIII, de hecho una de ellas, la revolución francesa, marca el fin de la edad moderna a la edad contemporánea. Junto con la revolución francesa, la rusa y la china se pueden considerar las revoluciones más influyentes en nuestro mundo y han sido modelo de otras que han venido después. A éstas revoluciones se las considera como un paso importante en el progreso político y social de la humanidad, puesto que derrocaron a regímenes políticos absolutistas y entregaron el poder y el gobierno al pueblo, “libertad, igualdad y fraternidad” fue el grito revolucionario en Francia en 1789.
       A lo largo del siglo XIX hubo varias revoluciones por toda Europa y el siglo XX es el siglo revolucionario por excelencia:  Rusia en 1917, Méjico en los años 20, guerra civil española,  Descolonización de la India, Cuba en 1950, Vietnam,  Camboya en los años 70, Rumanía, Yugoslavia, Ruanda, Irán, algunas como Portugal en 1974 fueron pacíficas. Junto con las revoluciones ha habido movimientos de protesta muy famosos como el Mayo francés de 1968, contra Pinochet en Chile, derribo del muro de Berlín en 1989, protestas contra la guerra de Vietnam en EEUU, protestas antimilitaristas en Europa en los 80, protesta ciudadana china en Tiananmen en 1989, contra la guerra de Irak, movimiento 15 de Mayo en España en 2011 y tantos otros que quedan olvidados en muchos países.
   Para muchas personas las revoluciones es la única manera de acabar con las injusticias y la opresión de un gobernante hacia su pueblo, sin embargo el problema es que éstos movimientos son precisamente revoluciones, o sea que es un “dar la vuelta”, dar la vuelta a los que gobiernan. Los que están oprimidos son los que toman el poder y los que gobiernan son ahora oprimidos o eliminados, pero después, los nuevos gobernantes hacen lo mismo que los anteriores dictadores o emperadores. En Francia se quitó a Luis XVIII , rey absolutista y se puso a un emperador: Napoleón; en Rusia se quitó al zar y se puso a Lenin y luego Stalin; en China se quitó un emperador para después poner otro llamado Partido Comunista Chino; en Irán se quitó al Sha Palevi para poner al ayatolah Jomeini; en Camboya se puso a Polt Pot; en Mejico el PRI;  en Venezuela a  Chavéz y luego Maduro; la lista es muy larga pero todos los revolucionarios fueron dictadores, sin ningún respeto por los derechos humanos, prometieron al pueblo la libertad para meterlo en otra jaula con más cerrojos y con el cinismo de decir que ellos eran la voz del pueblo. Los partidos políticos son iguales que las revoluciones, prometen luchar contra la injusticia y la corrupción para luego, cuando están en el poder, hacer lo mismo que sus antecesores.
     El problema de la opresión y la injusticia no solo está en la estructura (dictadura militar o monarquía absoluta), sino sobre todo, en el corazón del hombre. Ahí es donde radica la verdadera injusticia y corrupción. Juan Pablo II habló en su día de la revolución del corazón, por encima de una revolución sociopolítica y de la civilización del amor, por encima de una civilización meramente de progreso. Ha habido auténticos revolucionarios del corazón, que no solo han luchado por la justicia y los derechos humanos, sino también por la dignidad de la persona. Hombres y mujeres como la Madre Teresa de Calcuta, Vicente Ferrer, Rigoberta Menchu, Marguerite Barankitse, Martin Luther King, Gandhi, Albert Schweitzer, Malala Yousafzai, incluso algunos políticos como Nelson Mandela; en su mayoría premios Nobel de la Paz y revolucionarios, pero desde la concordia, la solidaridad, la dignidad del hombre y el amor.
     En su viaje a Latinoamerica en 2015, el Papa Francisco habló de la labor que debe realizar un cristiano, consistente en la donación de si mismo a los demás,” esa es nuestra revolución” fueron sus palabras; esa es la verdadera revolución.  
                        

                                    

domingo, 16 de agosto de 2015

La dictadura ideológica


  

  La dictadura es la forma de gobierno  ó régimen político en la que un gobernante ó partido político, ejerce el poder con exclusividad y sin posibilidad de réplica ó contestación por parte de quien se defina como oposición. Esta es la principal característica de una dictadura, la prohibición de opositores, por ser considerados, no enemigos del gobierno, sino del país y del pueblo y por ello deben ser arrestados y encarcelados. El dictador se identifica con el país y con el pueblo, su voz es la voz del pueblo.
     Las dictaduras ideológicas son iguales que las políticas, con la diferencia que no se trata de gobernar un país, sino las mentes de los ciudadanos y su pensamiento. Se trata de eliminar la base de la libertad en una sociedad, que es la libertad de pensamiento. Este tipo de dictadura es la base de las dictaduras políticas, sin embargo, en un régimen político perfectamente democrático, puede darse una  dictadura ideológica, perfectamente amparada por la sociedad.
    En el caso de España, es un hecho que hay una dictadura de la ideología homosexual, de la ideología de genero, de la izquierda política radical, de los nacionalismos, del laicismo. Se trata de una dictadura puesto que no dejan ó permiten que haya otras formas de pensar ú otras ideologías que les lleven la contraria, porque las consideran que son antidemocráticas, contrarias a la libertad de pensamiento, que quieren devolver a la sociedad al siglo XVI ó que incitan al odio.
   La izquierda política considera que solo ella puede gobernar para que haya verdadera justicia y progreso en la sociedad, la derecha es el atraso, la injusticia y la involución y la bandera nacional es la bandera franquista. Para el colectivo homosexual, decir que la familia está formada por la unión del hombre y la mujer es emplear lenguaje homófobo y debe ser eliminado de la sociedad. Para los nacionalistas, decir que la soberanía recae en todos los españoles y no en una parte del territorio nacional ó región es atentar contra sus derechos fundamentales. Para los laicistas un crucifijo en un colegio publico es un atentado contra los no católicos, que son minoría en España. La derecha es una alternativa política, la iglesia tiene derecho a predicar  sus enseñanzas (es institución de interés social) y los crucifijos no hacen daño a nadie, la bandera nacional y autonómica deben estár juntas en los ayuntamientos, siendo ello la normalidad institucional. Si hay libertad de pensamiento no es solo para pensar, sino para expresar y de todas las formas posibles y sobre todo para que lo respeten los que no están de acuerdo. No es admisible que la ultraizquierda política se manifieste por las calles sin problemas y cuando lo hace la ultraderecha se la vocifera, ultraja y hasta apedrea.
   Pero ¿Por qué en un estado democrático, con una constitución que garantiza derechos y libertades, se padece una dictadura ideológica? Los colectivos político sociales homosexual, izquierda radical, laicista, etc consideran que actúan con tolerancia y respeto a los demás, respeto a los demás menos para aquellos que consideran intolerantes, reaccionarios y cavernícolas (aquellos que les llevan la contraria) y que deben ser expulsados de la sociedad. Estos colectivos son más activos y combativos que el resto de los ciudadanos, que prefieren llevar una vida más tranquila; a ello se une que los medios de comunicación y el ambiente social favorece a laicistas, radicales y homosexuales (hay muchos gays entre la farándula y los presentadores de televisión). El partido podemos ha tenido buenos resultados electorales porque todos sus votantes acuden a las urnas, al contrario que los votantes de otros partidos que apenas van a votar la mitad. Los propios gobiernos nacionales, si no tienen mayoría absoluta en el Congreso, necesitan el apoyo de grupos políticos de ultraizquierda ó nacionalistas para gobernar, teniendo que pagarles con determinadas políticas; ejemplo de ello son el Estatuto de Cataluña y el matrimonio homosexual durante el gobierno de Zapatero.
    “Religión fuera de la escuela” dice un panfleto laicista, pero no consultan a los padres de alumnos si quieren religión ó no, directamente se la quiere eliminar por ley, y los alumnos no católicos son la minoría. Si éstos padres quieren que haya asignatura de religión, no son reaccionarios por ello, y además son ciudadanos que pagan sus impuestos al Estado.
     No se puede imponer una doctrina como única posible en la sociedad y si en el siglo XVI estaba la intolerancia de la inquisición hoy se puede llegar a una intolerancia de sentido contrario, como sucedió en la España de la 2ª republica, así ha habido totalitarismos como Hitler, Musolini, Jomeini, Pol Pot, Castro, Partido Comunista Sovietico, Castro y en el extremo más horrible el mal llamado Estado Islamico. Todas estas personas surjieron a partir de elecciones libres ó de revoluciones, en principio justas, pero después ¿en que se convirtieron? Una dictadura ideológica, cuando en el país hay oficialmente libertad, es el 1º paso para una dictadura política real a posteriori.

miércoles, 22 de julio de 2015

Las vacas




      Las vacas son un ganado perteneciente a la especie bovina, que junto con los ovinos, caprinos y cervidos, constituyen los rumiantes. La principal característica de éstos animales  es el aparato digestivo formado por varios estómagos (animales poligástricos) que son la panza, bonete, libro y cuajar. Los rumiantes ingieren su alimento  en grandes catidades – forrage, pienso ó pasto – casi sin masticar, yendo a la panza, donde se almacena; en la misma hay una flora bacteriana que realiza una 1ª transformación del alimento, no obstante, al haber sido masticado insuficientemente, es necesario regurcitarlo y enviarlo a la boca del animal para remasticarlo ó rumiarlo – hecho que se realiza cuando el animal está en reposo- La comida ya rumiada se  envía a los demás compartimentos estomacales para  continuar su digestión.  Si las vacas y demás rumiantes no rumiasen ó remasticasen la comida ingerida, no se podría completar la digestión, perdiéndose la mayoría del forrage ó pienso ingerido.
    A las personas nos ocurre lo mismo que a las vacas, pero no con la comida, sino con la información. La información es un forrage ó heno, que diariamente se nos sirve, en los distintos pesebres: radio, prensa, televisión, internet, mitines políticos, panfletos publicitarios, charlatanes y compañeros cotillas. Al igual que las vacas se les da de comer más de una vez al día, desde temprano, los periodistas ya nos sirven pienso concentrado para empezar bien el día, para seguir con toda la alfalfa de los telediarios y terminar con el heno de los coloquios y tertulias por la noche; por si fuera poco, hay unos dispensadores que sueltan pienso, presionando con  el hocico, que es el internet.
    El problema no es recibir información, sino digerirla, porque se come al igual que lo hacen las vacas, en grandes cantidades y sin masticarla, o sea sin pensar en lo que vemos ó escuchamos. Hay que pararse sereno y reposado, igual que la vaca en el establo, y volver a masticar, a rumiar toda la información ingerida, analizar, sopesar, valorar utilizando el sentido común – el menos común de los sentidos – con serenidad, sin dejarse llevar por prejuicios políticos ni ideológicos, buscando el bien común, el bien de la persona, con sencillez. Si no hacemos esto se puede producir una indigestión cerebral. Cuanta gente se cree todas las barbaridades dichas por políticos nacionales y nacionalistas, cuanta gente acepta los populismos, totalitarismos, fascismos, fanatismos, cuanta gente acepta las mentiras de algunos medios de comunicación sobre la historia, la religión, la economía y hasta la ortografía. De las indigestiones cerebrales surjen las revoluciones, propiciadas por unos pocos. Si no reflexionamos ó rumiamos la información recibida, podemos tragarnos autentica demagogia, con las que el ganadero ó líder político, nos lleva donde quiere poniéndonos una zanahoria delante.
   Las vacas transforman una enorme cantidad de forrage y pienso – incomestibles para un hombre- en leche y carne. La leche es uno de los alimentos principales de nuestra sociedad y con ella se elabora queso, yogourt y cremas de belleza. Una buena vaca da 35-40 litros de leche al día y así tiene que ser una persona, hay que transformar la información en un alimento nutritivo para nuestro desarrollo personal, familiar, social,  que sea buena leche y no “mala leche” como pretenden algunos.
     No podemos dejar que la información nos reviente la cabeza ó nos lave el cerebro, hay que rumiarla, como las vacas, hagamos esto y nos ira muuuuuuuuuuyyy bien a todos.

Para saber mas:

Noam Chomsky y las 10 estrategias de manipulación mediatica



jueves, 2 de julio de 2015

Lobos en la taiga

                                 
     

     La taiga es el bosque que se encuentra en la parte boreal de la Tierra, en las zonas de Alaska, Canadá y Siberia, caracterizado por las duras condiciones de vida y por la presencia de depredadores como el tigre siberiano, el oso y el lobo. El lobo puede considerarse el depredador más peligroso por su manera de cazar en manada; en invierno, cuando la caza escasea, si una manada de lobos ve a un hombre solo por el bosque, irá a por el, al ser una presa muy fácil; este  hombre, lo mejor que puede hacer es encender un fuego, el fuego auyenta a todos los animales y si consigue aguantar, con suerte aparecera alguien que le ayude a espantar a los lobos definitivamente; si por el contrario no tiene fuego ó este se apaga, puede considerarse hombre muerto, da igual que tenga un rifle, no podrá con toda la manada de lobos.
   Esta visión tan cruel de la naturaleza no se diferencia mucho de la situación que viven los matrimonios en nuestra sociedad actual. El mundo en que vivimos es como una taiga hostil para las familias, donde es acosada por lobos ó tigres, de razas y especies muy diversas: problemas económicos, dificultades con los hijos, infidelidades, convivencia de los esposos, problemas laborales, etc.  Para auyentar éstos lobos se necesita fuego, el fuego del amor del matrimonio; el amor no elimina los lobos pero si los mantiene a raya y así, el matrimonio y la familia se mantienen firmes y estables y con el tiempo, con la ayuda de amigos, familiares y con la voluntad de los esposos, los peligros pueden llegar a auyentarse definitivamente. Si al matrimonio le falta amor, le falta fuego, entonces todos los lobos caen sobre él y es matrimonio muerto ó roto, y su separación definitiva es solo cuestión de tiempo y abogados.  El divorcio está a la orden del día, cuantas veces hemos oído ésta frase, y de la misma forma que la gente se casa, también se separa y no hay de que sorprenderse. El problema de muchos matrimonios es que no ven acercarse a los depredadores ó no los quieren ver, incluso cuando los tienen encima, no les da tiempo a encender fuego, cuando debían tenerlo encendido siempre.
     Un hombre no debe ir solo por la taiga, sino formar parte de una expedición bien preparada, capaz de superar todas las dificultades que se presenten.  Un matrimonio no debe éstar solo en la vida, sino contar con el apoyo de otros familiares, amigos, y sobre todo de otros matrimonios que estén en la misma situación, con quienes hablar, hacer comunidad, grupo, expedición.
   El fuego auyenta a los lobos, pero el fuego se alimenta de leña y la leña hay que cortarla y recogerla.  El amor se alimenta con obras, con obras que son amores y no buenas razones (Sta Teresa de Jesús); así se mantiene el fuego, el amor encendido, así un matrimonio puede mantenerse vivo y estable en la taiga de nuestra sociedad. 







                                       


martes, 31 de marzo de 2015

El corredor





     Las carreras de maratón ó media maratón, son unas pruebas deportivas en las que los participantes corren una distancia que oscila entre los 20 y 40 km; no se trata de una competición de velocidad sino de resistencia, y sobre todo de llevar un ritmo constante en el correr; el corredor que llega a la meta, lo hace bastante agotado, pero tiene la satisfacción personal de haber finalizado la prueba. En una carrera hay 3 grupos de participantes: los corredores, los espectadores que animan y las personas que ven la carrera porque es la distracción que hay en la calle en ese momento, pero sin ningún interés por ella.
     Una carrera de maratón, un partido de futbol, una regata, son competiciones que se pueden aplicar a nuestra vida, ya que ésta es como una carrera, y no es porque nuestra actividad diaria se realice “a la carrera” ó con estrés, sino porque la vida es una carrera que hay que realizar hasta llegar a la meta. Ahora bien, ¿Cuál es la carrera que hay que correr?. Existe una carrera de tipo profesional y material (médico, abogado,  maestro, militar, etc) que nos va a proporcionar unos medios económicos en la vida y una estabilidad material y social; sin embargo, la carrera verdadera no se refiere al tener sino al ser, y esto es así porque la meta es el final de nuestra vida. Si corremos solo en el tener, en lo material, al llegar a la meta perderemos todo lo ganado, pues nuestra vida termina, nadie nos recordará, ni siquiera nuestros herederos legales que se beneficiaran de lo que hemos corrido. Si corremos en el ser, en el ser nosotros mismos, en los valores, las virtudes, la solidaridad, ect, entonces si que habremos ganado la competición, y tendremos el reconocimiento de todos los espectadores y nuestros seres queridos.
      En la carrera los corredores van a su ritmo, desde una asociación de voluntariado, institución religiosa, u otra Ong, desde la dedicación a una familia, desde un trabajo profesional bien hecho, desde el compromiso con la sociedad en todos los ámbitos, hay muchas formas de correr. También están los espectadores que animan, no corren físicamente pero lo hacen con la intención; cuanta gente que da un donativo a una entidad benéfica, ayuda a familiares y amigos a superar un problema, da de lo poco que tiene. Otras personas ven la carrera sin interés, los problemas de la sociedad no son sus problemas, “que lo arregle el estado que para eso cobra impuestos” se dicen a si mismos. Hay personas que ni siquiera miran la carrera, porque viven de espaldas a la realidad, encerrados en si mismos y su propio egoísmo. Incluso hay otro grupo más, aquellos que ponen zancadillas a los corredores, aquellos que desde la política, el poder, el capital, buscando su propio beneficio, tratan de entorpecer la buena labor que los corredores están realizando. ¿A que grupo de personas pertenecemos? Si no somos corredores, por lo menos que seamos animadores, nunca de los que obstaculizan la competición.   
      Ha habido y sigue habiendo grandes corredores: Gandhi, Rigoberta Menchu, Juan Pablo II, Teresa de Calcuta, Vicente Ferrer, José María Escrivá de Balaguer, Arnulfo Romero, Lech Walesa, Nelson Mandela, Marguerite Barankitse, la lista es interminable, afortunadamente, porque siguen surjiendo nuevos corredores, tanto en las maratones más importantes del mundo como en pequeñas carreras de unos pocos amigos, lo importante es correr. Para correr hay que entrenarse, eso lo sabe cualquier maratoniano, y no entrenarse en solitario sino en grupo. Hay que asociarse y no solo en la lucha por fines nobles como la vida, la paz, los derechos humanos, el civismo, sino también en lo personal (solidaridad, santidad, etc); por ésta razón un cristiano necesita hacer comunidad con otros como él. San Pablo compara al buen cristiano con un corredor de la antigua Grecia, él nos dice que tiene que correr para alcanzar a Aquel – Dios- que le alzanzó primero.







jueves, 12 de marzo de 2015

Donde hay árboles hay vida

                                       
                                         

   
       Esta claro que, para que haya vida en un lugar tiene que haber vegetación, sobre todo árboles. A partir de una flora, puede darse una fauna e incluso un clima. La ausencia de vegetación da lugar a un ambiente desértico, donde la vida no existe ó es muy reducida.
      Habría que considerar la función de la vegetación para la vida y en concreto el arbolado. Los árboles aportan oxigeno y absorben el CO2 ambiental, que fijan en su organismo; esto es muy importante pues el exceso del carbono en el aire es la principal causa de efecto invernadero en la atmosfera y el calentamiento global de la Tierra. Los  árboles dan refugio a muchos animales, soportan el implacable sol del verano, dando una sombra muy agradable y muchas especies arbóreas son frutales; son seres vivos, aunque no se muevan, ni emitan sonidos ni reaccionen a estímulos; son vegetales.
     Donde hay familias hay vida, ó donde hay familias hay una sociedad que funciona y tiene salud. Las familias son como los árboles, dan refugio a sus miembros, los hijos y abuelos; dan fruto, son personas de provecho y aportan nuevos miembros a la sociedad; dan sombra, pues soportan el fuerte sol de las dificultades económicas, de salud ó de otro tipo. Al igual que un árbol, la familia aporta oxigeno a la sociedad pues absorbe todo el CO2 de las dificultades, crisis familiares, enfermedades, desalientos, etc y los transforma en amor y solidaridad; es bien sabido que, si tenemos una dificultad, ahí está la familia para ayudar. Y en los países donde la institución familiar está muy arraigada, la crisis económica no hace tantos estragos como en aquellos en los que faltan familias.
     La familia empezó con el hombre primitivo; varias familias formaron agrupaciones de individuos y luego clanes, de ahí se pasó a formar una sociedad y un pueblo y con ello un estado político. Si la familia, como institución formada por el hombre la mujer y los hijos de ambos, desaparece, la sociedad también desaparece desecha por el caos, al igual que desapareció la vida, que en su día hubo en el desierto del Sahara.
     En la actualidad, la superficie de bosques y selvas está amenazada en muchos países (Amazonia, Africa ecuatorial, Asia), debido a la minería ilegal, sobreexplotación maderera, agricultura irracional, construcción excesiva; que afectan a la fauna que vive en éstos bosques. También la institución familiar se encuentra amenazada, por algunos éstados políticos como por la propia sociedad. Las leyes  del divorció son el mayor enemigo para la familia, pues aunque el progreso de la sociedad lo ha impuesto, lo cierto es que la separación de los padres rompe la unidad familiar y todos los beneficios de ésta. La crisis económica, la pobreza, la explotación laboral en muchos países impiden que se desarrolle una familia en condiciones de dignidad. Hay amenazas de tipo ideológico como la falta de valores éticos y morales en la sociedad, la opción por la convivencia en lugar de un matrimonio firme, sobre el que se asienta la familia, un rechazo al compromiso y a la entrega familiar, una ideología de género que equipara la familia, tachada de tradicionalista con las uniones de personas del mismo sexo.
      La familia es espacio de amor y libertad, al igual que el árbol crece libremente. Los padres son los que deciden la educación que quieren para sus hijos y el estado político debe garantizar éste derecho y no imponer una educación estatal politizada ó ideologizada, propio de estados totalitarios y dictaduras; es como si todos los árboles se podasen igual, ya no sería un bosque hermoso sino una plantación maderera ó de manzanos y el bosque debe tener su biodiversidad, la misma diversidad que debe tener una sociedad libre donde todos iguales todos diferentes, donde haya un espacio de libertad, progreso, tolerancia.
     Plantar un árbol es lo mejor que se puede hacer para ayudar a nuestro medio ambiente, a veces desolado, plantar una familia es lo que más necesita nuestra sociedad, muchas veces desolada. 







jueves, 19 de febrero de 2015

Cristo Dios, hombre y trabajador verdadero

                                      
      

      La doctrina cristiana nos enseña que Cristo es Dios y hombre verdadero, dándose en una persona las dos naturalezas: humana y divina. A Cristo se le ha dado a conocer como el maestro de Nazareth y como el Cordero de Dios; pero hay una faceta  suya  que no se suele mencionar y es la de trabajador, y es que Jesús fue un trabajador como otro cualquiera.
   Habría que imaginarse a la Sagrada Familia viviendo en Nazareth. San José trabajando en el taller y la Virgen María dedicada a las labores de la casa; Jesús, siendo niño, repartiría el día entre ir a estudiar a la sinagoga, jugar con otros niños y ayudar a su padre en la carpintería ó traer el agua del pozo. Con toda seguridad, desde los 13-14 años, Cristo estaría trabajando con S.José de 8 de la mañana a 8 de la tarde, en el taller. En tiempos de escasez de trabajo. Irían los 2 a buscar encargos a otro pueblo ó ciudad, y si la situación era más dura, se ofrecerían de jornaleros en una viña ó campo para segar.
    Cristo fue un trabajador y ello se refleja en su predicación posterior, al hablar del sembrador, la levadura, los pellejos de vino, la mostaza, las ovejas; hablaba con conocimiento de causa, aplicando su experiencia laboral, a través de parábolas, para hablar de Dios a la gente. Había otros maestros en la época de Cristo: los fariseos, los sacerdotes de Jerusalén, maestros y filósofos de Grecia, Roma, Persia, Egipto; se trataba de gente que no había cogido una azada en su vida, ó una hoz; éstas personas no llegaban a la gente sencilla, porque no se mezclaban con ella, solo llegaban a los poderosos e importantes de la época, y Jesús si se mezclaba con la gente sencilla y les curaba de sus males.
   Algunos historiadores afirman que Cristo vivió con los esenios, llevando una vida monacal en montes y cuevas perdidas; otros van más lejos, diciendo que estuvo en la India, de donde trajo su sabiduría, pero Jesús estuvo trabajando en su pueblo hasta el inicio de su vida pública. La prueba de ello es que la gente que le conocía, se extrañaba de sus enseñanzas, porque sabían que era un carpintero que no había ido a estudiar, ni a Jerusalén ni a Atenas, únicamente la sinagoga de Nazareth- como todos-  y luego a trabajar.
    Cristo estuvo predicando unos 3 años,  habiendo tenido  una vida laboral de unos 15-17 años, aproximadamente. Fue un trabajador como los demás, aunque no como los demás, porque con el paso del tiempo iba descubriendo quien era y que misión tenía. Durante sus años de trabajo murió S. José, quedando él al frente de la carpintería y siendo el sustento de su madre. Al termino de cada jornada laboral, dedicaría un rato a rezar, en un rincón de la casa ó un campo cercano; éstos ratos de oración se intensificarían al acercarse el momento de empezar su vida pública. – Tengo que marcharme, a ver a Juan Bautista, a rezar en el desierto y a predicar – le díjo un día a su madre, y la Virgen sabía que tenía que llegar ese día.
    Cristo es Dios, hombre y trabajador verdadero.

  

                            







domingo, 8 de febrero de 2015

Tesoros en el Cielo




     En el Evangelio Cristo habla de no acumular tesoros en la Tierra, sino en el Cielo, ya que los tesoros de la tierra los roba el ladrón y los roe la polilla, mientras que los tesoros en el cielo permanecen por siempre.  
     Al hablar de tesoros nos viene a la memoria los tesoros de los piratas enterrados en una isla perdida, ó la cueva de ali Babá, ó las tumbas de los antiguos faraones egipcios, se trata de una acumulación de objetos valiosos para goce y deleite de su dueño y para comprar el mundo entero. Un tesoro no es lo mismo que un plan de pensiones ó un plan de ahorro; éstos se van formando poco a poco con pequeñas aportaciones, como la hormiga lleva trigo al hormiguero , y al llegar a la edad de jubilación, cuando ya no se obtienen  ingresos por el trabajo habitual, es cuando se recibe el plan de pensiones acumulado durante tanto tiempo y es lo que nos permite seguir viviendo. El plan de pensiones es algo razonable y necesario,  pero el tesoro es una riqueza mucho mayor que la que se necesita para vivir, el tesoro es algo para la contemplación egoísta, el tesoro, mi tesoro, es algo en lo que ponemos el corazón, cuantas veces decimos “aquí está mi tesoro”, refiriéndonos a nuestros hijos, un recuerdo familiar, un cuadro, un objeto muy querido y valioso.
      Los tesoros en la tierra tienen el inconveniente de ser temporales, se pueden perder en cualquier momento por un robo, dificultades económicas, expropiaciones administrativas, etc; pero además, al termino de nuestra vida, a través de las herencias, pasan a pertenecer a los herederos legales que son los cónyuges, hijos, sobrinos y otros,  y como dice el refrán “gastate en mujeres y en vino lo que se han de llevar tus sobrinos”. Los antiguos faraones se pasaron la vida acumulando tesoros para enterrarse con ellos, pensando que los iban a disfrutar en la otra vida, quienes si los disfrutaron fueron los saqueadores de tumbas, y lo que éstos no robaron fue lo que los arqueólogos encontraron, y hoy podemos disfrutarlo todos en los museos Británico, Louvre, El Cairo e internet.
     Al contrario que los tesoros en la Tierra, el Evangelio propone tesoros en el cielo; también son tesoros, puesto que se pone el corazón el ellos, pero es otro tipo de tesoros. En el Cielo no se pueden depositar euros, dólares u oro, sino obras de caridad, ejemplaridad y solidaridad.  Quien pretenda ser una persona ejemplar en la vida teniendo éxito únicamente en lo material, por muy legal que sea, no acumulará nada en el cielo; es como el que pretende abrir una cuenta corriente en el banco con un kg de cebollas; para abrir una cuenta en el cielo no se pide el tener, se pide el ser,  el ser un hombre de corazón solidario, coherente con lo que se cree y predica, un hombre de verdad.
     Y ¿cómo son los tesoros en el Cielo? En el caso de un depósito bancario ó plan de pensiones, exigimos una productividad con los intereses, y hacemos aportaciones a dicho plan, para que el capital ó tesoro siga aumentando. Al plan de pensiones del cielo también se le hacen aportaciones, pero  sin buscarlo ó sin darnos cuenta, porque cuando un hombre tiene un corazón de oro y se comporta así, no lo hace para que le reconozcan sus buenas obras, sino porque es una persona extraordinaria. Hay gente tan grande que ni sabe lo buena y magnifica que es, ni sabe lo que tiene acumulado en el Cielo;  éstas personas son los verdaderos millonarios, tienen el reconocimiento en ésta vida y en la otra, son como los santos, queridos por la gente en su día y con un lugar reservado en el Cielo.
                               

                                 
                              

domingo, 25 de enero de 2015

Dar fruto

                                           






      Cuando se cultiva una viña, un rosal, ó simplemente un árbol, es para obtener unas uvas, manzanas, rosas ó una sombra, que en los días de verano es un regalo.  Si una vid no da uvas, si un rosal no da rosas, están ocupando inútilmente un lugar en la huerta ó jardín de nuestra casa y lo que hay que hacer es arrancarlos y poner otros en su lugar, que nos den fruta, flores ó sombra.
Las personas somos como plantas de vid, rosales, árboles, etc;  tenemos que dar fruto, esto es, ser hombres de provecho. Si somos unos parásitos y unos inútiles, es como el rosal que no da rosas;  peor es ser una seta venenosa, ésto es, un delincuente ó alguien, que en su propio beneficio, hace daño a los demás. El hombre debe dar fruto, pero ¿Qué tipo de fruto?, porque no todos sirven; El fruto que hay que dar es aquel que se pueda comer y que otras personas necesitan para comer.
       Todos tenemos unas personas a las que tenemos que alimentar con nuestro fruto, con quienes estamos unidos por distintos vínculos: familia, amigos, trabajo, vecinos. A nuestra familia le tenemos que dar el sustento material – que es fruto de nuestro trabajo- necesario para vivir (alimentación, vestido, vivienda, libros del colegio y juguetes); pero también hay que darle otro sustento, que no se come con la boca sino con el corazón, que es el amor familiar. A nuestros amigos, vecinos, compañeros de trabajo les tenemos que dar el fruto ó la sombra de la amistad, compañerismo, cooperación y solidaridad.
        El hombre de provecho es aquel que da frutos que se pueden aprovechar, porque hay muchos tipos de frutos, pero no todos se pueden comer, aunque algunos son muy bonitos. Hay hombres que dan frutos artísticos, literarios, científicos, empresariales, etc; son como las amapolas que crecen junto al trigo, ó las castañas que da el castaño de indias; no se pueden comer por aquellos que lo necesitan. Se puede ser un gran músico para todo el mundo, y dejar de lado a las personas que realmente importan por todos esos vínculos que hemos dicho anteriormente.
        Hay que preguntarse que se necesita para ser un hombre de provecho. Si nos fijamos en un árbol que se encuentra en un terreno sin cultivar, si no se abona, si no se riega, si no se poda, si no se injerta, no dará fruto ó dará una minucia. Así son las personas, cultivadas con la educación, abonadas con unos buenos principios de vida y moral, regadas con el amor, podadas con la renuncia de si mismos hacia los demás, injertadas en valores humanos.
        Existe un fruto muy precioso y también escaso, es el fruto digno de arrepentimiento, que Cristo menciona en el Evangelio. Es un fruto reparador, que cura heridas y desamores con todas las personas queridas y allegadas con nosotros; es el que más cuesta producir, porque se obtiene a partir del reconocimiento de nuestras faltas y pecados. También en el Evangelio se nos pone la comparación de la vid, en la que los sarmientos no dan fruto si no están unidos al tronco; las personas somos los sarmientos y Cristo es el tronco. Ciertamente, cuando se está unido a ese tronco, en el amor a nuestros seres queridos, en la solidaridad a personas necesitadas, en la coherencia con unas enseñanzas cristianas, en la búsqueda del bien común, es cuando se da fruto de verdad y éste se puede comer.