En el lenguaje coloquial, cuando una persona quiere afirmar que no desea asistir a un acto social o un determinado lugar, por el motivo que sea, hay una expresión que se suele emplear "No voy allí porque no se me ha perdido nada". Esta expresión también se emplea en sentido interrogativo, en aquellos casos en los que se quiere hacer desistir a una persona de su intención de asistir a un lugar concreto. " Que se te ha perdido a ti en ese sitio? o para que vas allí si no se te ha perdido nada?
Desde hace muchos años, la asistencia a la Misa dominical ha descendido enormemente en las personas que, todavía se dicen católicas. También es cierto que el número de personas que se definen como católicos ha descendido; otras personas se dicen católicos o creyentes pero no practicantes, o sea que no van a Misa. Y ¿porqué no van a Misa?, pues, aparte de por razones de todo tipo, porque en la Misa no se les ha perdido nada; y ¿para que van a ir a un sitio donde no se les ha perdido nada?, no hay ningún motivo para ir allí. Por otra parte, el domingo es un día para aprovechar en cosas que no se pueden hacer en días laborables como excursiones, hacer deporte, cuidar el jardín, bricolaje, ir al mercadillo, etc; en definitiva, son cosas que importan más que ir a Misa. Solamente hay unas ocasiones en las que la asistencia a Misa si que importa, son las bodas, bautizos, comuniones y entierros, porque en éstas ocasiones, a la gente si que se le ha perdido algo: un compromiso social.
Y la gente que va a Misa los domingos, ¿porqué lo hace?, pues por el mismo motivo que los que no van, pero al contrario, porque si que se les ha perdido algo en la Misa, se les ha perdido un sagrario.
La Iglesia enseña a los católicos que deben asistir a la Misa los domingos y fiestas de guardar, es uno de los 5 mandamientos de la Santa Madre Iglesia. Tradicionalmente y sobre todo en sociedades confesionales como lo ha sido la española y la de otros países, se asistía a la Misa por cumplir el precepto dominical. En muchas personas ha quedado está costumbre y la obligatoriedad del precepto, pero, al final un precepto, una obligación, que no es material sino religiosa o ideológica acaba derrumbándose, y la gente abandona la asistencia a la Misa. Los que continúan asistiendo es porque se les ha perdido algo en la Misa, y eso no se lo dice ningún precepto, sino su corazón. El corazón de cristiano nos dice que hay un sagrario esperándonos todos los domingos, e incluso todos los días, porque hay personas que su amor al Dios Eucaristía les hace ser de Misa diaria.
Y ¿a que se va a Misa? ¿porqué de su asistencia? La Iglesia nos enseña que la Misa es el mismo sacrificio de Cristo, repetido de forma incruenta, bajo las especies de pan y vino. Esta, que es verdad de Fe, vista así, es la teoría teológica. Las personas católicas vamos a Misa a escuchar el Evangelio, rezar el padrenuestro en grupo, darnos la paz, comulgar - siempre que se esté en gracia de Dios como enseña la Iglesia- y saludarnos al termino de la ceremonia, como hermanos en la Fe que somos. Y al marcharnos, nos despedimos del sagrario que hemos venido a visitar, hasta la próxima semana.

