lunes, 26 de septiembre de 2022

Odres nuevos




           En el Evangelio, Cristo enseña la parábola de los odres viejos y los odres nuevos para guardar el vino nuevo. El vino nuevo, que ha terminado su fermentación en la cuba o depósito, no se puede guardar en un odre o pellejo de cuero que sea viejo; puesto que el cuero viejo puede no resistir al vino nuevo y resultar agujereado o reventado. Hay que emplear odres nuevos para ello, con un cuero más resistente. Con ésta parábola, Cristo quiere decir que su predicación, que es la buena Nueva (vino nuevo), solo puede ser admitida por personas de corazón o espíritu nuevo (odres nuevos). una persona con el corazón envejecido o seco (pellejo viejo) no admite el mensaje que Cristo predica o no admite que le hablen de Dios en definitiva.

         Estamos diciendo que El Evangelio, o la predicación cristiana es vino y vino nuevo. Es esto realmente así o es teoría? y si es vino nuevo, porque no se propaga con facilidad en lugar de tanta descristianización en el mundo? El Evangelio es vino nuevo y muy bueno, pero éste vino lo elaboran las personas que lo trasmiten, que lo predican. Dicho más sencillamente, si el cristiano es bueno y santo, el vino será bueno, pero si es malo o flojo o desinteresado, el vino será malo, peleón, cabezón e incluso aguado. Dependiendo de la persona, así será el vino, dependiendo de la persona y de ser buen cristiano, el testimonio cristiano será distinto. El vino tiene su proceso de elaboración, pero hay personas que lo hacen muy bien (buenos cristianos) y otros que hacen el vino sin retirarle toda los fangos y posos que se producen en la fermentación del vino (personas que viven con su pecado sin querer quitárselo de encima); así se obtiene un vino que se avinagra en poco tiempo y no hay quien se lo tome; así se da un testimonio cristiano que resulta ser descristianizador. El Evangelio siempre es vino nuevo, aunque tenga 2000 años de historia. Hay personas  que dejan que éste vino, en sus vidas y en su testimonio, se avinagre; sin embargo, los santos han hecho un vino fresco y afrutado y no se les ha avinagrado, porque han sabido cuidarlo. Ahora bien, como saber cuando una persona es odre viejo u odre nuevo?  Pues es exactamente igual que con el vino, por eso Cristo puso esta parábola,

               Una persona que es pellejo viejo ya se conoce la religión, por cultura -aunque sea ateo-  o por ser practicante- practicante a su manera- A esta persona no se le puede enseñar nada porque ya lo sabe todo. En ocasiones tiene unos prejuicios, que son auténticos muros ideológicos para una enseñanza que no sea la suya o con la que no esta de acuerdo. A éstas personas, si se les habla de Dios, sencillamente les revienta - igual que los pellejos viejos - porque se les está hablando de Dios de una manera que no es la suya. Cada persona tiene su visión de Dios. Para el ateo y agnóstico, Dios es una invención para el poder y el negocio. Para otros Dios es algo que ésta ahí, y se va a la iglesia en determinadas ocasiones que son las bodas, bautizos, comuniones y entierros; el resto del tiempo Dios no existe. Para otros Dios es hacer la revoluciones y obras  sociales. Otras personas consideran que Dios quiere que seamos buenos sin mas, siendo políticamente correctos y sin llevar la contraria al pensamiento dominante del mundo moderno. A todas éstas personas, si se les habla de Dios de verdad, de ser santo, no lo pueden admitir, su pellejo- su corazón- se revienta. Estas personas responden al Evangelio con  reinterpretaciones particulares, indiferencias, menosprecios, incluso con hostilidad, en el caso de personas laicistas y antirreligiosas. 

                  En el Evangelio, los pellejos viejos eran los fariseos y saduceos. Ellos se conocían muy bien la religión judía y la practicaban, pero a su manera, convirtiéndola en un conjunto de preceptos sin corazón. Por ello le reprochaban a Cristo que hiciese un milagro en sábado; y Cristo les reprochaba que el pecado está en lo que sale por la boca y no en lo que entra por ella. Las personas que son odres nuevos, muchas veces no conocen la religión, por ello no tienen prejuicios sobre ella. No saben quien ni que es Dios pero son personas que se dejan tocar el corazón, no lo tienen endurecido. Las personas que son odres nuevos son las que tienen corazón de niño; por eso dice Cristo que si no nos hacemos como niños no entraremos en el reino de los Cielos. Quien tiene corazón de niño, de odre nuevo, se alegra de que le hablen de Dios, en cualquier momento, aunque acabe de salir de Misa, al contrario, porque para él, la celebración religiosa la continua durante el resto del día y de su vida.

                  




No hay comentarios:

Publicar un comentario