domingo, 13 de abril de 2014

Cirenéos y Verónicas

                      


       El Cireneo y la Verónica son dos personajes del Via Crucis ó camino de la Cruz de Cristo al Calvario.  El Cireneo es un personaje real, pues el Evangelio lo menciona claramente; la Verónica es un personaje ficticio, producto de la devoción popular, a partir de la presencia de mujeres que lloraban la partida de Cristo a la cruz. La Verónica limpió el rostro ensangrentado de Cristo y el Cireneo le ayudo a llevar la cruz;  ambos le dieron un apoyo y un consuelo que,  podemos decir,  no le sirvió para nada,  pues Cristo fue crucificado igualmente; sin embargo, para el propio Cristo ese consuelo fue muchísimo.
       Hay personas en la vida que se comportan como Cireneos y Verónicas, parece que no hacen nada y en realidad hacen mucho. Una pequeña colaboración a una asociación benéfica, una firma para un preso encarcelado injustamente, una ayuda a un compañero de trabajo, a un vecino,  una palabra de apoyo,  un buen hacer diario,  una vida ejemplar, etc. Si sumamos todas éstas acciones realizadas día tras día, semana tras semana, mes tras mes y año tras año, al cabo de toda una vida, el volumen de buenas obras es inmenso y es entonces cuando se ve su verdadero valor.
      La ayuda de los Cireneos y Verónicas no resuelve las crisis económicas ni los problemas sociales, no soluciona las guerras ni la pobreza mundial; sin embargo, éstas personas alivian y dulcifican a la sociedad en la que vivimos,  aportan ese grano de trigo para hacer un granero y esa lucecita que alumbra las tinieblas. Por otra parte, ésta personas, aunque su acción sea escasa en principio, al cabo de un tiempo su labor, gracias a su perseverancia crece y se multiplica. Así han surjido muchos dirigentes sociales, activistas de ongs e instituciones benéficas, buenos sacerdotes, educadores,  padres de familia ejemplares,  trabajadores modélicos, laicos comprometidos, etc.
       Que todos seamos Verónicas y Cireneos