jueves, 24 de diciembre de 2020

un cuento de navidad


Era la noche perfecta en que la familia reunida celebraba la navidad rebosantes de amor y paz. Esa la imagen ideal en Navidad, pero ¿como fué la primera Navidad, la original y verdadera?

San José y la Virgen estaban llegando a Belen. San José estaba preocupado porque María estaba teniendo algunas contracciones y temía que no llegasen al pueblo a tiempo. El viaje tan largo, desde Nazaret, a lomos de un pollino, no era nada bueno para una mujer embarazada. San José trataba de animarla diciéndole a la Virgen que ya faltaba poco para llegar a Belen, que en seguida irian a una posada y alli podría descansar y tener al niño. En realidad era al reves, Maria animaba a José para tranquilizarlo

Mientras caminaban José recordaba muchas cosas sobre la concepción de este niño que venia. Cuando se enteró de que María estaba embarazada se había enfadado. Sus padres San Joaquin y Sta Ana, le insistieron en que dijera la verdad, que había sido un soldado, de una patrulla que encontraron en el camino al ir a visitar a su prima Isabel, cuando fue a  ayudarla en su embarazo y parto de San Juan Bautista. Era una excusa perfecta, después de todo no quedaba remedio que aguantarse y bajar la cabeza. Pero la Virgen insistía en que no, que había sido un Angel, que no había estado con ningún hombre. A San José no le convenció esta historia, pero no quería denunciar a María al jefe de la sinagoga, no quería verla morir cruelmente y decidió repudiarla en secreto. Los padres de María se lo agradecieron mucho, pues la gente del pueblo pensaría que no se trataba de un adulterio -eso le permitía no ser condenada a la lapidación - sino que José dejaba a María y la dejaba embarazada. Y entonces sucedíó lo que no se esperaba; también un angel habló a José, fué en sueños. ¿Será verdad lo que he soñado?, ¿que tengo que aceptar ese niño que María lleva en su cuerpo? No entendía nada, pero su enfado había desaparecido y si creía en ese niño como una obra de Dios, como había escuchado en el sueño. Después vino el censo que el emperador de la odiosa Roma ordenaba para todos los judíos, para actualizar a las personas y sobre todo, los impuestos. José tenía que ir a Belén, y María decidió ir con él.



Ya falta poco para llegar, le decía San José a la Virgen, mientras ella disimulaba sus contracciones con sonrisas. A lo lejos se veían las casas de Belén y junto al camino había pastores; José dirigió su mirada a los pastores y ellos le miraron a él. La vida de un pastor era durísima. En la practica, ellos eran una oveja más cuidando de las demás, porque vivían como animales. Los pastores solían ser muy pobres y lo más bajo de la sociedad. Muchas veces S. José se había encontrado con pastores cuando iba a trabajar a otro pueblo, desde Nazareth;  y si eran un niño o un anciano les había dado su comida y a veces hasta su capa. Pero aquella vez no había tiempo para la solidaridad, iban con mucha prisa. por eso les dirigió una mirada en la que les deseaba que Dios les amparase en sus necesidades.

Por fin entraron en Belén. Atravesaron sus calles, que estaban llenas de gente, seguramente habían venido de viaje y por el mismo motivo que ellos. Aquello puso a José más preocupado. Eso quería decir que las posadas estarían completamente ocupadas. Sorteando a la gente y llegaron a una posada y alli confirmó sus sospechas. no había sitio para ellos. La desesperación empezó a adueñarse de José mientras se dirigían buscando otra posada a ver si había mas suerte. La Virgen trataba de tranquilizarle mientras sus dolores aumentaban. José pensaba - No puede ser que éste niño sea de Dios y no tenga donde poder nacer, no puede ser que estemos así- En la siguiente posada fué peor; la gente ocupaba incluso la puerta de entrada. - No puede ser, tenemos que encontrar algo, que hacemos? Un hombre que estaba junto a la puerta de la posada, al verles que no encontraban alojamiento, les dijo que al final de la calle, casi saliendo del pueblo, había unas oquedades en el terreno que se usaban de establos y que seguramente estaban vacías, que podían ir alli, hasta que, pasado un día o dos, la posada se desocupase un poco. A la desesperación de José se sumo el enfado - !No somos animales¡- le dijo San José a éste hombre- Pero la Virgen, con sus contracciones dijo- Vamos a ese sitio José.

Llegaron al establo, tenía una pequeña verja de madera y estaba vacío. Tenía suciedad por todas partes. José no quería entrar alli, pero la Virgen le dijo que si. El establo se había usado hace poco, por eso había paja y parte de ella estaba limpia. José cogió un rastrillo que había alli para retirar la suciedad y hasta excrementos de la parte más resguardada del establo, extendíó paja limpia y puso una manta para que se recostase María.-Me tienes que ayudar José- le dijo María. José solo sabía trabajar la madera y ahora tenía que ser partero.- Yo te digo lo que tienes que hacer- dijo la Virgen. José hizo fuego para calentar agua para lavar al niño, puso una toalla junto a María, que empezó a pujar. José coloco sus manos para recibir al niño, estaba muy tenso y los dolores del parto le dolían más a él que a la Virgen; y de repente, sin darse cuenta tenía el Niño Jesús en sus brazos. Todo había sido tan rápido

  


José tomó al niño, le lavó, le envolvió en pañales, lo puso en brazos de la Virgen, y le preparó su cuna en un pesebre que allí había. Mientras hacía esto, se dio cuenta que había desaparecido su preocupación y la desesperación que le había invadido hasta hace poco. El establo se lleno de una hermosa tranquilidad y José pensó que no había sido mala idea venir alli. En la posada, tan atestada de gente, no habrían tenido la intimidad y paz con la que estaban ahora. El niño estaba plácidamente en los brazos de su madre.

De pronto la tranquilidad se vió interrumpida. Al establo llegó un grupo de personas, no tenían buen aspecto, incluso parecían bandidos. José se levantó del lado de la Virgen y cogió su cayado, para tratar de defender a María y a su hijo de éstos extraños, que no sabía que intenciones tenían, pero seguro que eran malas. Pero aquellas personas tenían un rostro tranquilo y humilde; José se dió cuenta que eran pastores, incluso reconoció a uno de ellos, que lo había visto cuando llegaban a Belén. Uno de los pastores habló y dijo que, estando con su ganado en el campo, vieron una extraña aparición, que no entendieron, que les decía que en Belén había nacido un niño que era un salvador y que lo encontrarían en un pesebre. Así que dejaron el lugar en el que estaban, se dirigieron al pueblo y al llegar vieron luz en un establo y pensaron que el niño estaba alli, y así fue. José les invitó a pasar y María les mostró al niño. Los pastores, al ver al niño Dios se emocionaron, se quedaron estasiados contemplándole. Aquel establo tan sucio, se convirtió en una capilla. Sobre el altar del pesebre se mostraba la verdadera Eucaristia del niño Jesús. Tras unos momentos de contemplación y emoción, los pastores sacaron comida que traian;  no era pavo, ni langostinos, ni champan. Era requesón, queso, leche recién ordeñada, higos, pan negruzco, y aunque no era muy apetecible a primera vista, se podía comer, y José y María tenían hambre, pues no habían comido desde que llegarón a Belen, Comieron todos, era la primera cena de Nochebuena. Un niño saco una flauta y se puso a tocar, era el primer villancico.



Los pastores se marcharon felices; José se quedo viéndolos marchar. Aquellas personas, tan humildes, poco o nada sabían de ley judía y religión; y sin entender nada habían ido a ver a Jesús y adorarlo. Entonces S.José se díó cuenta que él tenía que hacer igual, no se trataba de entender a ese niño, sino de quererlo; y con el tiempo ya entendería las cosas del niño Dios. Se sentó junto a la Virgen, para contemplar al Niño; ya no le preocupaba nada, a pesar de que sabía que tenía que buscar un alojamiento para ellos y un trabajo para vivir. Todo había salido bien, se lamentó de no haber creído a María cuando le dijo que esperaba un hijo obra de Dios.

Aquella noche, a pesar de todo, había sido una noche perfecta, una navidad- la primera - perfecta. Por tanto, era la noche perfecta, en que la familia reunida, la Sagrada Familia, celebraba la 1ª navidad rebosantes de amor y paz.






















































































































sábado, 17 de octubre de 2020

las vidas de los negros importan

               

              El movimiento Black Lives Matter (las vidas de los negros importan) es una organización, cuyo objetivo es la lucha contra el racismo y discriminación que sufre la población afroamericana en USA. Este movimiento, nacido en 2013, se ha hecho muy conocido, debido al asesinato del ciudadano George Floyd por un policia blanco en Minneapolis (Minesota) el 20 de Mayo de 2020. La organización BML inició entonces una serie de protestas ciudadanas, que se desarrollaron por todo el país norteamericano. Su repercusión ha sido tal que ha traspasado fronteras, llegando a ciudades europeas como Londres, Paris o Madrid. La protesta ciudadana es un derecho legítimo, pero dentro del orden publico. Son inaceptables los enfrentamientos a la policia, la rotura de mobiliario urbano, el derribo de estatuas y el saqueo de comercios; porque éstos saqueadores, que son una minoría, aprovechan los disturbios de las protestas para cometer sus delitos.- Hay que recordar que en mitad de los saqueos, al amparo de éstas protestas se ha producido algún asesinato y el asesino no era blanco- Es condenable el asesinato de G. Floyd - y su asesino ha recibido su pena por ello- pero también son condenables los desordenes en las protestas. Por ello y porque BLM tiene una ideología concreta, no toda la población afroamericana de USA comparte éstas protestas. Entonces surge la pregunta de si realmente a BML le importan las vidas negras o es una plataforma para otros objetivos de tipo político o ideológico.




             En el siglo XVII, en Cartagena de Indias (Colombia) vivió una persona a quien las vidas negras importaban de verdad: San Pedro Claver. Originario de España, concretamente de Cataluña. Pedro Claver, jesuita llegó a Cartagena de Indias en 1610. En 1616 empezó a trabajar en la catequización de los esclavos negros junto a otro sacerdote, El P. Sandoval. Esta labor le influyó al realizar sus votos como jesuita en 1622, en la que consignó "Pedró Claver, esclavo de los negros para siempre" y a ellos dedicó toda su vida.
           San Pedro Claver acudía al puerto cuando llegaba un barco negrero. Si no podía entrar en en barco lo hacía al almacén donde guardaban a los negros a la espera de su venta. Claver les llevaba fruta, algo de ropa, aguardiente y otras medicinas para curarlos y sobre todo trato humano. Todo ello ante la mirada hostil de los tratantes de esclavos y la indiferencia de buena parte de la población de Cartagena. Hay que recordar que más de la tercera parte de los negros moría en la travesía por mar y los que llegaban lo hacían en muy malas condiciones. Los negreros no les proporcionaban ningún cuidado, ni siquiera para ofrecer una "buena mercancía" a los compradores. Con la ayuda de otros esclavos de Cartagena, que le servían de interpretes, Claver hablaba con los negros, procuraba tranquilizarlos y los catequizaba. En este punto de cristianización, hay que decir que Claver lo hacía porque eran seres humanos e hijos de Dios; en una época en la que se cuestionaba que los negros tuviesen alma, siendo el argumento principal que legitimaba su esclavización por considerarlos simples animales. Fueron muchos los negros que se bautizaron por Claver. Pedro realizaba su labor con todos los esclavos: los recién llegados, los residentes en la ciudad y en la provincia de la entonces Cartagena.
            San Pedro Claver murió en 1654. Se había ganado el afecto de los esclavos, el respeto de las autoridades y hasta de los propietarios de los negros. El Papa León XIII le canonizó en 1888. De él dijo, que su vida era la que más le había impresionado, después de la de Cristo. Hoy Colombia tiene a San Pedro Claver por patrón y es un santo muy querido por los colombianos. Claver no llevó a cabo acciones en contra del sistema esclavista, reclamando su abolición en las colonias españolas. Su tarea era otra, era llevar el amor de Dios en persona, a las personas que solo recibían maltrato. A San Pedro Claver si le importaban las vidas negras. 






              El 28 de Agosto de 1963, en el famoso discurso de Martin Luther King, en Washintong "Tengo un sueño" este hombre estaba pidiendo que los blancos y negros viviesen en armonía y fraternidad, con una relación de igual a igual. Ese era el objetivo de la lucha por los derechos civiles de los ciudadanos de color en USA. Era un discurso encaminado a cerrar heridas y abrir convivencia

                                      



             Las protestas realizadas por BML no son compartidas por toda la población afroamericana de Estados Unidos. Esta organización tiene una marcada ideología, simpatiza con el chavismo venezolano y apoya la ideología de genero. BML habla de un racismo sistémico en la sociedad norteamericana. Da a entender que el hombre blanco, sobre todo de ideologia cristiana y conservadora, es opresor hacia la población negra. Así se explicaría el derribo de estatuas como las de Cristobal Colón y San Junípero Serra. Así no se cierran heridas, se vuelven a abrir ¿Realmente a BML le importan las vidas de los negros?
              La población negra de USA sigue exclavizada, pero no por un racismo sistémico, sino por la droga, la delincuencia, el abandono escolar, la exclusión social, la pobreza, etc. La delincuencia es mayoritariamente de raza negra. Una persona de color tiene más probabilidades de ser asesinada por un negro que por un blanco. Hacen falta muchos San Pedros Claver en Estados Unidos, que trabajen de verdad por las vidas de los negros, para ayudarles a salir de la delincuencia y la exclusión, aunque las acciones sean pequeñas, como la fruta que Claver llevaba a los esclavos, pero que era una muestra de total humanidad hacia ellos.


Biografias San Pedro Claver



                                           







                                           








lunes, 12 de octubre de 2020

Salvar al mundo




          En 1993, el papa Juan Pablo II, tuvo una amplia entrevista realizada por un periodista de la RAI; el resultado fue el libro "Cruzando el umbral de la Esperanza"el cual es una explicación de la doctrina que enseña la Iglesia respondiendo a preguntas diversas que le hizo el entrevistador. En una de éstas cuestiones, el Papa dice que el mundo necesita ser salvado; y nosotros podemos preguntarnos ¿de que?
Si hiciésemos una macroencuesta a la gente sobre aquello de lo que hay que salvar al mundo, casi todas las personas conicidirían en: guerras, catástrofes humanitarias, catástrofes naturales, daño al medio ambiente, crisis economica y pobreza, corrupción politica, terrorismo, presión migratoria y un largo etcetera, A nivel particular, cada uno tiene una situación de la que necesita ser salvado: una enfermedad, desempleo, la amenaza de un desaucio, una persecución política ó religiosa, la angustia de emigrar a otro pais; alguien, yendo al ridículo, diría que necesita ser salvado de una reunión familiar.  Sin embargo, Juan Pablo II, al hablar de la salvación del mundo, no se refiere a todo lo anteriormente mencionado, se refiere al pecado de los hombres y del mundo en general. El Mundo necesita ser salvado de su pecado, o lo que es lo mismo, necesita ser perdonado de su pecado.
         El Mundo necesita ser perdonado de su pecado, y aqui surge el problema clave que lo impide, que no es otro que no se reconoce la existencia del pecado. Nuestro Mundo reconoce los delitos cometidos por infracción de las leyes nacionales de los estados politicos y de las leyes internacionales aceptadas por éstos mismos estados. Una cosa es delito por que así lo establece una ley, que es una norma jurídica adoptada por un estado por sus poderes públicos, elegidos por el Pueblo de ese estado o pais.





           El pecado va más allá de lo que es un delito. El pecado no lo decide el Pueblo a través de sus representantes políticos y por medio del poder legislativo. El pecado no es un simple delito. No es una ofensa a una persona, ya sea fisica o juridica. va más alla porque es una ofensa a alguien superior por excelencia. Para entender la naturaleza del pecado, hay que entender o reconocer a quien va dirigida la ofensa del pecado, que no es otro que Dios.  Si nos vamos a la Biblia, concretamente a la historia del rey David, podemos ver todo lo que hizo este monarca para quedarse con la mujer de un soldado de su ejercito, Urías. Para conseguirlo, el rey encargó su muerte de manera que pareciese una caída en combate (que parezca un accidente que dicen los mafiosos). Urías murió y el rey David se quedó con su mujer. Posteriormente, el profeta Natan fué a ver al rey David, y mediante una parábola, le hizo ver el crimen que había cometido. David se vió descubierto y reconoció su delito, su pecado; y es entonces cuando dice: "He pecado contra Dios" El rey David va más alla del delito de asesinato. En el pecado de David se incluye el atentado a la vida humana y el quebrantamiento de las leyes de Dios para los hombres.
          Como ya hemos dicho, el pecado no lo decide el Pueblo a través de sus poderes publicos. Dios ha establecido sus leyes para los hombres y las ha dado a conocer por sus profetas y por el mismo, encarnado en un hombre, el cual marca el antes y después en el correr de la historia. Aceptar éste hecho es necesario para entender lo que es el pecado. No todo el mundo va a reconocer a Dios y al hecho el pecado. Solo se va a reconocer el hecho de unos delitos, según el ordenamiento juridico vigente. Sin embargo el Papa Juan Pablo II insiste en que el Mundo necesita ser salvado, ser perdonado, de su pecado.  





         El hombre de hoy en día no reconoce a Dios. No reconoce el pecado, sino únicamente los delitos; pero si reconoce, y sobre todo siente las faltas de amor. En todas sus campos: matrimonio, familia, amigos, vecinos, compañeros, etc; y con todos sus efectos negativos: soledad, infidelidades, desprecios, insolidaridad, tristeza, enemistades, etc. Las faltas de amor no son delitos. Las leyes penales llegan a tipificar delitos como la xenofobia, el maltrato psicológico o el acoso, pero las faltas de amor, quedan en el ámbito del comportamiento personal y privado de cada uno. Las faltas de amor no son delitos, pero si son pecados. Porque hemos dicho que el pecado va más allá de un ordenamiento jurídico establecido por los poderes públicos. Los pecados por faltas de amor ofenden a las personas, por su agravio sentimental y a Dios, por quebrantar el mandamiento de amor al prójimo. 
       El Mundo necesita ser salvado, porque todos tenemos muchas cosas que necesitamos se nos perdonen; y quien diga que no tiene pecados, se engaña a si mismo o es un mentiroso. El perdón es una necesidad. El Mundo y yo necesitamos ser perdonados.

           Para saber más:

           http://www.humanitas.cl/juan-pablo-ii/cruzar-el-umbral-de-la-esperanza


                                  












domingo, 12 de abril de 2020

Nunca lo encontraremos




     En la película "Excalibur" de 1981, dirigida por Jhon Boorman, el rey Arturo se encuentra  gravemente enfermo, y su reino amenazado por la maldad de la bruja Morgana. Arturo ve la solución a todos los males, en encontrar el Santo Grial. La posesión de tan sagrado objeto, devolverá la salud al rey, eliminará los males que azotan al reino, y podrá enfrentarse a la malvada bruja. Así pues, el rey ordena a sus caballeros, vayan en todas las direcciones para buscar la sagrada copa. Los caballeros parten en la búsqueda. Los años pasan y los caballeros van muriendo poco a poco mientras el reino se sume en el hambre, la enfermedad y la desolación. En una escena, uno de los caballeros contempla a otro que ha muerto en la búsqueda y, totalmente desanimado, exclama "Nunca lo encontraremos"

      Con la perfección del hombre ó la santidad del cristiano, ocurre algo parecido a la búsqueda del Santo Grial. Hay personas que tienen necesidad de ser mejores, no desde el punto  de vista económico ó social, sino desde la propia persona; aspiran a una perfección. En el caso de un cristiano, esta perfección se llama santidad. Ser santo es ser amigo de Dios y el buen cristiano siente ésta necesidad; no solamente por él mismo, sino porque es necesario para la sociedad en la que vive. Los males presentes en nuestra sociedad se deben a la falta de santidad y personas ejemplares, al igual que el Rey Arturo, veía que la desgracia de su reino se debía a la falta del Santo Grial.




                                       



     Ciertamente que la santidad personal, la perfección y ejemplaridad son la solución a los problemas que padece nuestro mundo hoy. "Reforme usted su vida y yo la mía y así habrá dos vidas menos que arreglar", que decía San Pedro de Alcántara en una conversación personal. Ahora bien, las personas buscamos la perfección de la misma manera que los caballeros buscaban el Santo Grial, por nuestros propios medios; dispuestos a llegar al fin del mundo para encontrar una copa escondida en una profunda cueva o un templo perdido, y no es así. No hay que buscar un templo perdido, no hay que ponerse objetivos elevados en lo humano, ascético y espiritual, que solo responden a un deseo personal como si fuésemos a ganar una medalla por nuestro esfuerzo. Obrando así nunca ganaremos esa supuesta medalla, "Nunca lo encontraremos" nunca seremos santos; solo vamos a conseguir decepción y frustración.

     La santidad no se busca, se encuentra o hay que dejarse encontrar por ella. Perceval encontró el Santo Grial cuando estaba completamente derrotado, pero derrotado en sus propios medios. La busqueda que tenía que hacer Perceval no era humana sino espiritual, el Grial vino a él y no al revés. El cristiano tiene que dejar que la santidad venga a él, tiene que abrirle la puerta y despojarse de todo aquello que le impide recibirla (pecados y defectos)