martes, 26 de febrero de 2013

Visitando un monasterio





Entre las piedras
De este humilde monasterio
Morir quiero

Patios de luz donde el sol se cuela
Pájaros cantores que su entorno vuelan
Hileras de columnas torneadas
Esculpidas de simbología sagrada
Plantas de variadas flores
Que expanden al aire sus olores

Será la paz será el silencio
Todo cuanto en el venero
Bastaría a mi alma y a mi cuerpo

Entre éstas piedras centenarias
Testigos de virtudes y rezos
De monjes vestidos de sayales recios
Semblantes de paz y a veces de misterio
Encontraría mi espíritu reposo
Más solo Dios culminará mi anhelo.

Angel Estébanez de la Fuente








domingo, 24 de febrero de 2013

La evangelización de los obreros


Para evangelizar a un obrero se necesita otro obrero. Para hablar de Dios, para dar un mensaje cristiano a un hombre modesto, sencillo, con un nivel económico medio- bajo, se necesita otra persona en similares circunstancias.
El obrero, el empleado es un trabajador, muchas veces con escasos estudios y nivel cultural, pero es buena gente, que es lo que importa. El obrero tiene que sufrir reforma laboral, moderación salarial, presión en el trabajo; tiene que trabajar a turnos de mañana, tarde, noche, a veces los domingos; tiene que hacer horas extras, aguantar en su trabajo, sin saber en que momento lo va a perder; tiene que pagar una hipoteca, un alquiler, los libros del colegio, la compra de la semana; tiene que sufrir para que su familia y él puedan vivir.
Para un obrero, el mayor regalo de la vida es que le toque la lotería, y así poder dejar su empleo y dedicarse a un negocio propio; sin darse cuenta que ya es afortunado, porque tiene una salud, una esposa, hijos y amigos que le quieren y una supuesta estabilidad económica. Mientras tanto, la vida se le consume entre el trabajo, la familia, el bar, la televisión, las fiestas del pueblo y alguna afición.
Con el panorama que hemos mencionado, con la vida tan dura que lleva el obrero,  ¿como puede éste percibir que Dios es amor?- también para él- ¿Quién puede hablar de Dios a éste hombre? Un sacerdote, un funcionario, una monja, un maestro, un empresario pueden hablar de Dios a un obrero, pero su mensaje no va a llegar a éste, porque no viven la vida y los problemas del obrero.  “Es muy bonito lo que usted me dice padre, pero yo casi no llego a fin de mes, trabajo muy duro para lo que me pagan, y el día menos pensado nos echan a todos a la calle. Yo no veo el amor de Dios por ningún sitio y si usted pasase lo que yo, diría lo mismo”.
¿Quien puede hablar de Dios a un obrero? Pues otro obrero que esté en su misma situación y su testimonio sea creíble. “Juan, Dios es amor, y te lo digo yo que soy tu compañero de trabajo en la fabrica, y tengo tus mismos problemas”
Alguien podrá decir que éste trabajador está narcotizado por sus ideas religiosas, gracias a las cuales, no siente el sufrimiento de sus problemas, o le sirve para evadirse de ellos, pues no es así. El obrero cristiano sufre como cualquier otro, pero hace de su trabajo y problemas un sufrimiento redentor. Este hombre, con su vida y su fe en Dios, en la medida de sus posibilidades, ayudado por otras personas como él, trata de hacer una sociedad más justa y mas humana. Y lo hace con la entrega sencilla a su familia, amigos y compañeros de trabajo; siendo ejemplar en todo, ayudando a quien pueda y rezando un poco, construyendo la civilización del amor.
Por todo ello, para hablar de Dios a un obrero, se necesita otro obrero.  

martes, 19 de febrero de 2013

Bajaron los angeles



Bajaron los ángeles
Y al niño besaron
Tan lindo le vieron
Que a su lado quedaron

¡Que niños alados tan bellos
Envuelven al niño pequeño!
Hermosos querubes venidos del cielo
Y el niño sonríe, sonríe con ellos

Angelitos juegan en su cuna blanca
Y suben y bajan rasgando el aire
Sus alas de plata

¿Qué tendrá ese niño?
¿Qué tendrá su cara?
Reflejos de Dios
Que la gracia ensalza
Y la cuna irradia

A la luz de la aurora
Que llena la estancia
Se suman destellos de luz muy extraña

Sigilosa y celosa se acerca la madre
Donde el niño mora
Y al instante esos seres tan bellos 
Remontan el vuelo
Dejando una estela de luz
Camino del cielo

¿Qué tendrá ese niño?
¿Qué tendrá su cara?
Reflejos de Dios
Espejo del alma.


Angel Estébanez de la Fuente (a mi nieto Javier por su bautizo)



                   
                              

domingo, 10 de febrero de 2013

La soledad del cristiano


La vida cristiana es ante todo una vida en soledad, pero también en comunidad ,¿como se entiende esto?. Los cristianos forman una comunidad, que en latin se llama eclesia, de donde deriva la palabra iglesia. La Iglesia es la comunidad formada por todos los cristianos bautizados, desde el Papa al ultimo bebe bautizado. El cristiano hace comunidad con sus hermanos en la Fe, participa en la Misa, reza con los demás, recibe los sacramentos, les ayuda a vivir la Fe y le ayudan, se interesa por los problemas de sus compañeros, se hace misionero, etc.
El cristiano vive en comunidad pero también en soledad. Si nos fijamos en el Evangelio, Cristo se retiraba en muchas ocasiones a orar en soledad. En soledad estuvo en el desierto cuando tuvo sus tentaciones, y en soledad estuvo en el huerto de Getsemaní. De todo esto deducimos que Cristo necesitaba y sufrió la soledad, y por ello, el cristiano también necesita y padece soledad.
La vida cristiana no es una cultura religiosa presente en la sociedad, de la que todos participamos, es una opción personal de Fe. Como es una opción personal, cada uno debe responder por ella. Nos pueden ayudar los demás, para ello está la participación en la Iglesia, pero al final, uno mismo tiene que tirar-a solas- del carro de su vida cristiana, uno tiene que remar-a solas-contra las incomprensiones y hostilidades que la sociedad le pone al cristiano.
Por otra parte, se necesita, un tiempo o un espacio de soledad para la reflexión, la oración, la interiorización de Dios en nuestra vida. Se trata de reafirmarnos en la Fe personalmente, de recargar nuestro amor de Dios, recargarse para poder dar.

El cristiano sufre la soledad, pero también la necesita, y gracias a ello, puede participar, o vivir en comunidad, con otros fieles como él.



                               

viernes, 1 de febrero de 2013

El beneficio a largo plazo


En la vida tenemos que buscar el beneficio a largo plazo y no el inmediato, por la sencilla razón de que el 1º es duradero y el 2º, así como viene se va.
Si vamos a una empresa que elabore cualquier cosa: productos alimenticios ó piezas para automóviles por poner un caso. Si el empresario busca el beneficio inmediato, todos los ingresos por las ventas los destinará a beneficio (exceptuando  los gastos obligatorios de mat primas, sueldos, energía, etc), sin dejar nada para invertir en su propia empresa. El resultado es que la  empresa se irá empobreciendo poco a poco, estropeándose, reduciéndose poco a poco los beneficios y perdiéndose los clientes. El empresario va a pensar que se debe a un mercado difícil y muy competitivo, que sus empleados trabajan mal ó que le falta financiación. Cualquier razón antes de reconocer su mala gestión ó avaricia.
Si el empresario busca el beneficio a largo plazo, lo que hace es invertir en su empresa para mejorarla, renovando maquinaria, reparando, diversificando producción, etc. En éste caso el beneficio es pequeño- al principio- y la producción es la misma que sin hacer las inversiones. Sin embargo, al cabo de unos meses, vamos a ver como los costes de producción se han reducido, aumenta la producción y la ventas, se genera un beneficio que crece con el tiempo y se consolida. Pero ésta consolidación, es proporcional a la realización de nuevas mejoras e inversiones. Si no viene una crisis ó sucede algo adverso, la empresa sigue creciendo, se consolida y llega a ser ejemplo de buena gestión.
Todo lo que hemos visto en el campo empresarial, lo podemos trasladar a las personas, como si cada hombre o mujer ó familia fuese una empresa.
Un hombre que busca el beneficio inmediato es aquel que persigue el placer ante todo. El placer es pasajero y cuando termina queremos más, como si de una dependencia se tratase, convirtiéndonos en unos esclavos del placer.
En una persona ó familia, el beneficio a largo plazo se llama felicidad Y ¿Cómo se consigue? Pues invirtiendo en ser feliz. A modo de ejemplo se pueden considerar las siguientes inversiones:
-         Buscar una relación de pareja duradera y estable, que desemboque en una familia.
-         Tratar de ser una persona culta, con valores y virtudes. 
-    Invertir en formación académica, moral e incluso religiosa.
-         Buscar en lo personal el ser, por encima del tener.
El beneficio a largo plazo ó felicidad lleva consigo sus esfuerzos y sacrificios, necesarios para mantenerlo, al igual que el empresario tiene que invertir continuamente en su negocio si quiere mantener su empresa pujante. Es lo mismo que un jardín, que para mantenerlo hermoso requiere esfuerzo, pues de lo contrario, crece la maleza y se vuelve salvaje.
El beneficio a corto plazo ó placer, solo fomenta el egoísmo, porque evita todo tipo de esfuerzo e inversión. Nos hacer caer en todo tipo de vicios que nos destruyen como personas y nos embrutece.
El empresario, para invertir en su empresa necesita financiación, procedente de recursos propios ó de un préstamo ajeno. En una persona, la financiación que se necesita es amor, que se expresa en entrega y esfuerzo a los demás: familia, amigos, otros. El amor no lo presta ningún banco, nos lo da nuestro corazón y el corazón nos da amor si le dejamos libre para amar.