En la vida tenemos que buscar el beneficio a largo plazo y no
el inmediato, por la sencilla razón de que el 1º es duradero y el 2º, así como
viene se va.
Si vamos a una empresa que elabore cualquier cosa: productos
alimenticios ó piezas para automóviles por poner un caso. Si el empresario
busca el beneficio inmediato, todos los ingresos por las ventas los destinará a
beneficio (exceptuando los gastos obligatorios
de mat primas, sueldos, energía, etc), sin dejar nada para invertir en su
propia empresa. El resultado es que la
empresa se irá empobreciendo poco a poco, estropeándose, reduciéndose
poco a poco los beneficios y perdiéndose los clientes. El empresario va a
pensar que se debe a un mercado difícil y muy competitivo, que sus empleados
trabajan mal ó que le falta financiación. Cualquier razón antes de reconocer su
mala gestión ó avaricia.
Si el empresario busca el beneficio a largo plazo, lo que
hace es invertir en su empresa para mejorarla, renovando maquinaria, reparando,
diversificando producción, etc. En éste caso el beneficio es pequeño- al principio- y la
producción es la misma que sin hacer las inversiones. Sin embargo, al cabo de
unos meses, vamos a ver como los costes de producción se han reducido, aumenta la producción y la ventas, se genera un beneficio que crece con el tiempo y
se consolida. Pero ésta consolidación, es proporcional a la realización de
nuevas mejoras e inversiones. Si no viene una crisis ó sucede algo adverso, la
empresa sigue creciendo, se consolida y llega a ser ejemplo de buena gestión.
Todo lo que hemos visto en el campo empresarial, lo podemos
trasladar a las personas, como si cada
hombre o mujer ó familia fuese una empresa.
Un hombre que busca el beneficio inmediato es aquel que
persigue el placer ante todo. El placer es pasajero y cuando termina queremos
más, como si de una dependencia se tratase, convirtiéndonos en unos esclavos
del placer.
En una persona ó familia, el beneficio a largo plazo se llama
felicidad Y ¿Cómo se consigue? Pues invirtiendo en ser feliz. A modo de ejemplo
se pueden considerar las siguientes inversiones:
-
Buscar
una relación de pareja duradera y estable, que desemboque en una familia.
-
Tratar
de ser una persona culta, con valores y virtudes.
- Invertir en formación académica, moral e incluso religiosa.
- Invertir en formación académica, moral e incluso religiosa.
-
Buscar
en lo personal el ser, por encima del tener.
El beneficio a largo plazo ó felicidad lleva consigo sus
esfuerzos y sacrificios, necesarios para mantenerlo, al igual que el empresario
tiene que invertir continuamente en su negocio si quiere mantener su empresa
pujante. Es lo mismo que un jardín, que para mantenerlo hermoso requiere
esfuerzo, pues de lo contrario, crece la maleza y se vuelve salvaje.
El beneficio a corto plazo ó placer, solo fomenta el egoísmo,
porque evita todo tipo de esfuerzo e inversión. Nos hacer caer en todo tipo de
vicios que nos destruyen como personas y nos embrutece.
El empresario, para invertir en su empresa necesita
financiación, procedente de recursos propios ó de un préstamo ajeno. En una
persona, la financiación que se necesita es amor, que se expresa en entrega y
esfuerzo a los demás: familia, amigos, otros. El amor no lo presta ningún
banco, nos lo da nuestro corazón y el corazón nos da amor si le dejamos libre
para amar.
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