domingo, 5 de octubre de 2014

Marta y María



         En el Evangelio se relata el pasaje en el que Cristo va a visitar a Lázaro, Marta y María, que eran sus amigos y vivían en Betania, pueblo cercano a Jerusalen. Por un lado, Marta se afanaba en las tareas de la casa, para agasajar a Jesús; por otro María, escuchaba a Cristo con gran interés desentendiéndose de las obligaciones de la casa.
    Hay que considerar el trabajo de la mujer en aquella época. No existían electrodomésticos, agua corriente, agua caliente; el hombre no ayudaba en las labores caseras y la mujer trabajaba en la casa, en el campo y cuidaba de los niños. El trabajo de la mujer era enorme;  si en una casa había dos mujeres, no es admisible que una se cargue de toda la labor y la otra escuche plácidamente al invitado. Por tanto Marta, ante ésta situación, se encaró con Cristo y le reclamó que María le ayudase con el trabajo. Lo sorprendente fue la respuesta de Cristo, que debió dejar a Marta perpleja, al decir que ella se afana y se altera por muchas cosas y solo una es necesaria, precisamente la que ha cogido María (la predicación de Jesús)
      Algo parecido ocurre con las bodas, bautizos y 1ª comuniones. La familia se afana en preparar la celebración en todos sus detalles: el traje de 1ª comunión – que hay que encargarlo con medio año de antelación en el caso de las niñas- el traje de los padres, de los hermanos del niño, los invitados, el restaurante, el regalo del niño, el reportaje fotográfico. Nos afanamos por muchas cosas y se gasta mucho dinero – hay quien pide un préstamo para ello- y solo una cosa es necesaria, el recibir la 1ª Comunión, ó el bautismo; todo lo demás son añadidos sociales.
      Cuando Cristo fue a visitar a Marta, María y Lázaro, no lo hízo para que le diesen bien de comer, sino para estar con ellos, porque eran sus amigos y para hablar de Dios, porque era su misión. Jesús se conformaba con que le diesen un poco de pan, leche y fruta, no necesitaba más; y por eso dijo que solo una cosa es necesaria: su amistad y predicación. Por eso solo una cosa es necesaria, que un niño reciba la 1ª Comunión bien preparado, ó que unos esposos se casen por la Iglesia convencidos de ello; y todo el festejo – necesario por imperativo social – son muchas cosas accesorias por las que nos afanamos.
       Cristo sabe de sobra que María debe ayudar a Marta en las labores domésticas, al igual que todo buen cristiano debe tener en su vida las dos partes, la parte de Marta ó de Solidaridad y la parte de María ó de Piedad.