En el
Evangelio se relata el pasaje en el que Cristo va a visitar a Lázaro, Marta y
María, que eran sus amigos y vivían en Betania, pueblo cercano a Jerusalen. Por
un lado, Marta se afanaba en las tareas de la casa, para agasajar a Jesús; por
otro María, escuchaba a Cristo con gran interés desentendiéndose de las
obligaciones de la casa.
Hay que
considerar el trabajo de la mujer en aquella época. No existían electrodomésticos,
agua corriente, agua caliente; el hombre no ayudaba en las labores caseras y la
mujer trabajaba en la casa, en el campo y cuidaba de los niños. El trabajo de
la mujer era enorme; si en una casa
había dos mujeres, no es admisible que una se cargue de toda la labor y la otra
escuche plácidamente al invitado. Por tanto Marta, ante ésta situación, se
encaró con Cristo y le reclamó que María le ayudase con el trabajo. Lo
sorprendente fue la respuesta de Cristo, que debió dejar a Marta perpleja, al
decir que ella se afana y se altera por muchas cosas y solo una es necesaria,
precisamente la que ha cogido María (la predicación de Jesús)
Algo
parecido ocurre con las bodas, bautizos y 1ª comuniones. La familia se afana en
preparar la celebración en todos sus detalles: el traje de 1ª comunión – que
hay que encargarlo con medio año de antelación en el caso de las niñas- el
traje de los padres, de los hermanos del niño, los invitados, el restaurante,
el regalo del niño, el reportaje fotográfico. Nos afanamos por muchas cosas y
se gasta mucho dinero – hay quien pide un préstamo para ello- y solo una cosa es
necesaria, el recibir la 1ª Comunión, ó el bautismo; todo lo demás son añadidos
sociales.
Cuando
Cristo fue a visitar a Marta, María y Lázaro, no lo hízo para que le diesen
bien de comer, sino para estar con ellos, porque eran sus amigos y para hablar
de Dios, porque era su misión. Jesús se conformaba con que le diesen un poco de
pan, leche y fruta, no necesitaba más; y por eso dijo que solo una cosa es
necesaria: su amistad y predicación. Por eso solo una cosa es necesaria, que un
niño reciba la 1ª Comunión bien preparado, ó que unos esposos se casen por la Iglesia
convencidos de ello; y todo el festejo – necesario por imperativo social – son muchas
cosas accesorias por las que nos afanamos.
Cristo sabe de sobra que María debe ayudar a Marta en las labores domésticas, al igual que todo buen cristiano debe tener en su vida las dos partes, la parte de Marta ó de Solidaridad y la parte de María ó de Piedad.
Cristo sabe de sobra que María debe ayudar a Marta en las labores domésticas, al igual que todo buen cristiano debe tener en su vida las dos partes, la parte de Marta ó de Solidaridad y la parte de María ó de Piedad.
