
Al encender una farola ó una lámpara, se alumbra una superficie que depende de la potencia de la bombilla utilizada y de la posición y orientación del objeto luminoso. Una farola alumbra toda la superficie para la cual se ha colocado en su lugar, sin embargo ¿Qué ocurre si el foco luminoso tiene alguna mancha? Obviamente la luz choca contra esas manchas y produce sombras sobre la superficie a iluminar, habiendo trozos de la calle o de la plaza que se queden oscurecidos, o bien la habitación tendrá una luz débil por que la lámpara del techo tiene una gruesa capa de polvo. Si a una lámpara le ponemos una bombilla tintada de rojo o azul, nos va a dar una luz rojiza o azulada, que, por supuesto, no alumbra igual que una bombilla limpia y trasparente.
Igual que una farola es el corazón de una persona. La lámpara
está hecha para iluminar y el corazón está hecho para querer, pero ambos tienen
en común que suelen ensuciar. Cuando el corazón se ensucia también se forman
sombras que dejan superficies sin amar; “a éstos si los quiero y a los otros
fuera de mi vista”, es lo que dice un corazón que no está limpio. El corazón
puede estar parcialmente sucio o cubierto por una espesa capa de alquitrán, en
cuyo caso es un completo egoísta, porque tiene un aislante y una opacidad que
le separa e impide querer a nadie. También se puede estar tintado como las
bombillas de colores y dar un amor interesado o envenenado y ser un perfecto
malvado que emite radiaciones ultravioletas (odio), letales para la vida.
Hay casas que llevan tiempo cerradas, cuyas lámparas tienen una gruesa capa de polvo, o están cubiertas por una tela, igual que el resto de los muebles. Hay corazones que llevan mucho tiempo encerrados en si mismos, sin querer a nadie. ¿Como se limpia un corazón? Pues igual que una lámpara, pasandole un paño. En el caso del corazón ésta limpieza se denomina arrepentimiento, es un acto personal de rechazo a todas las faltas y pecados propios, a todo el polvo que se nos acumula encima, al igual que se acumula en lamparas y muebles.
Hay casas que llevan tiempo cerradas, cuyas lámparas tienen una gruesa capa de polvo, o están cubiertas por una tela, igual que el resto de los muebles. Hay corazones que llevan mucho tiempo encerrados en si mismos, sin querer a nadie. ¿Como se limpia un corazón? Pues igual que una lámpara, pasandole un paño. En el caso del corazón ésta limpieza se denomina arrepentimiento, es un acto personal de rechazo a todas las faltas y pecados propios, a todo el polvo que se nos acumula encima, al igual que se acumula en lamparas y muebles.
Una bombilla limpia da luz para toda la sala, un corazón
limpio quiere a todo el mundo. Cierto es que no se ama a todos de la misma
manera, porque no es lo mismo esposa,
hijos, amigos, vecinos, etc, pero lo cierto es que un corazón limpio, tiene
amor para todos, como la bombilla.