domingo, 8 de octubre de 2017

El cardenal y la reina





    Empezamos esta historia situándonos en una época en la que la Edad Media llegaba a su fin. El antiguo imperio bizantino, lo que quedaba de él, fué devorado por los otomanos, naciendo así el imperio turco, que se expandió por la Europa del este, ni siquiera el terrible Vlad el empalador - a quien Bram Stoker inmortalizó como Drácula- pudo detenerlos. En Francia, gracias al sacrificio de Juana de Arco, los franceses pudieron quitarse a los ingleses de encima. Se favoreció la cultura gracias a la imprenta, pues ya no era necesario recurrir a los copistas de los claustros de los monasterios. En la península ibérica había varios reinos, no era un pais de paises como hoy día nos quieren hacer creer, sino eran estados que cada uno tiraba como podía.Uno de éstos reinos era Castilla, gobernado por Enrique IV, un rey impotente, aunque esa no era su mayor debilidad, sino la de permitir que los nobles, ávidos de poder, manejasen el reino a su antojo; algunos de ellos, no eran sino mafiosos, en cuyo castillo albergaban bandoleros para luego compartir con ellos el botin de sus fechorías. A la muerte de éste rey, contra todo pronostico, una hermana suya fue nombrada reina, se llamaba Isabel
    Isabel fúe la ultima reina de Castilla, se casó con Fernando de Aragón, quien iba a heredar la corona de éste reino, quien  tuvo que venir a Valladolid, disfrazado de arriero, para que los enemigos de Isabel no pudiesen evitar el casamiento.
    Isabel y Fernando no solo formaron un solo cuerpo, según establece el matrimonio, sino que por la unón de ambos reinos formaron un solo estado. Así nació el país en el que vivimos hoy día e Isabel se convirtió en la 1º reina de España. Ambos reyes tenían la determinación de hacer un país fuerte; algunos nobles pagaron con la horca sus traiciones, a otros solamente les derribaron las torres de sus castillos.El castellano o español dejó, definitivamente de ser un latín mal hablado, para convertirse en un idioma oficial con la 1ª gramática, hecha por Antonio Nebrija; los caminos dejaron de ser el reino de los bandoleros, con la creación de la Santa Hermandad, primera policia nacional del mundo, y que siglos más tarde dio lugar a la Guardia Civil - Viva la Guardia Civil-. 1492 fue un buen año, pues empezó incorporando Granada al Estado, y al final se habían descubierto nuevas tierras más allá del oceano atlantico, a las que luego se llamó América. Era España un país que crecía deprisa, que se había salido de su propio mapa, desde posesiones en Italia hasta las Indias recién descubiertas
    Isabel y Fernando se apoyaban mutuamente, de ahí su lema "Tanto monta monta tanto, Isabel como Fernando" pero la reina necesitaba algo más, necesitaba un confesor, a quien contarle las inquietudes de su corazón y su alma y un hombre de confianza. Este hombre lo encontró en un sencillo monasterio; su nombre era Francisco Jiménez de Cisneros, había sido capellán en la catedral de Siguenza y después se retiró a la vida monacal; de ésta manera el hombre de claustro se convirtió en hombre de estado.



    A lo largo de su reinado Isabel viajó bastante, en granada recibió la rendición de un triste Boabdil y en Barcelona los presentes de un eufórico Colón, que venía de viaje; y en mitad del camino estaba Medina del Campo. No era ésta una ciudad  cualquiera, pues caballeros de ella habían participado con valor en la batalla de las Navas de Tolosa. Era Medina un hervidero de actividad comercial, sus ferias y mercados atraían mercaderes de muchos lugares, aquí nació la letra de cambio; y esta ciudad tuvo el honor y la tristeza de ver morir a su reina, una fría mañana de un 26 de noviembre de 1504.
    Cisneros, que tanto había apoyado a Isabél, continuó haciéndolo con su esposo el rey Fernando, fué en éste tiempo cuando Cisneros recibió el titulo de Cardenal y primado de España. Tras la muerte del rey, nuestro cardenal tomó el gobierno de España, la regencia, pues había que esperar a que viniese a gobernar el reino, el nieto de los Reyes, Carlos, quien ni conocía España ni su idioma. Fué precisamente yendo a recibir al futuro rey, que Cisneros falleció en Roa de Duero (Burgos) en 1517. El cardenal fue enterrado en Alcalá de Henares, cuya universidad le debe su fundación; la reina Isabél, con su esposo Fernando fueron sepultados en Granada.
   Muchas otras cosas hicieron Cisneros y la Reina Isabel, aunque ello queda para los historiadores y la historia que continuó su curso. Si en un tiempo España era fuerte, llegó el tiempo de decrecer de volver a sus propias fronteras, y mientras el imperio Británico se expandía, el de España se enterraba en una iglesia de Filipinas. y Medina del Campo, la Medina de la reina Isabél, de las ferias, de Simón Ruiz, con su hospital - el mejor hospital del mundo en su día- de Gómez Pereira, de José de Acosta , de Francisco Lobato, de Sta Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz; solo le quedaba el recuerdo de su pasado. Así pasó a  convertirse en una pequeña ciudad del interior castellano, ciudad  que no olvidó a su reina y le erigió un monumento en su recuerdo.
   Y Cisneros ¿Que pasó con él?, pues que no quería dejar sola a su reina en Medina. El cardenal Cisneros, El Gran Cardenal, también tenía que estar presente en esa ciudad, pero no lo hizo, ni como monumento ni como placa callejera, sino como una fabrica de queso. Hay una diferencia entre un monumento y una fabrica, pues el 1º es un cuerpo inerte, con todo el significado que tenga y lo bonito que sea, pero la fabrica es un lugar vivo, pues en ella trabajan personas, y cada una es un mundo, un mundo muchas veces por descubrir. Pero el Cardenal no vino solamente a Medina para acompañar a su reina, sino para, a partir de aquí, salir a todas partes, recorrer mil reinos en camiones frigorífico, para llegar a muchos más supermercados, llegando incluso a las tierras que un día Colón descubriera.





    Otros personajes de la historia se encuentran en libros, en las estanterías de una biblioteca, junto a enciclopedias y en archivos de internet; pero al Cardenal, se le puede encontrar en las estanterías de un supermercado, junto a lomo y jamón, porque a Cisneros, no solamente se le puede leer, sino también comer. Un queso grande, para recordar a un hombre grande, hecho y trabajado por gente muy grande. Y no podía ser de otra manera, pues Colón no podía llegar a América sin la ayuda de su tripulación, y desde Rodrigo de Triana hasta el ultimo marinero, todos aquellos hombres pudieron decir un día " yo estuve en la Santa María". De la misma manera el queso Gran Cardenal es lo que es gracias al trabajo de muchas personas, y hasta aquellas que realizan las labores más humildes y sencillas pueden decir con satisfacción "este queso lo hago yo" 
      Tenía que ser Medina del Campo, ciudad de la reina Isabél la Católica, tenía que ser la fabrica del Cardenal Cisneros, quién hiciese el mejor queso de oveja del mundo. No hacen falta galardones para decir esto, que los hay, basta con el esfuerzo diario de las personas de esta empresa, para obtener un queso, que nos recuerda una época en la que Medina y España eran grandes. Termino el relato con el deseo de que la reina y el Cardenal sigan juntos en Medina por mucho tiempo.