Esta afirmación, carente de sentido y totalmente contradictoria, se ha convertido en una absoluta realidad y es que hoy día se puede ser cristiano sin serlo.
Si hacemos una encuesta a la sociedad en la que vivimos, preguntando en que consiste ser cristiano, con total seguridad, la respuesta mayoritaria va a ser, que el cristiano debe ser una persona buena y comprometida con la sociedad en la que vive, sobre todo con los desfavorecidos y vulnerables. Si ésta encuesta se hace exclusivamente para personas, que se definen como creyentes o católicas, la respuesta va a ser prácticamente la misma. Haciendo la encuesta entre católicos practicantes, además de ser buena persona, se añade que el cristiano debe ser un seguidor de Cristo e imitar su vida. Ser cristiano consiste en ser buena persona, esa es la opinión mayoritaria por excelencia. Sin embargo, no hace falta ser cristiano para ser buena persona. Cuantos ateos y agnósticos hay que son buena gente, y comprometidos con la sociedad. Y los musulmanes, judios, budistas, etc, también son buena gente. Por supuesto que gente buena y gente mala, la hay en todas partes, en los cristianos también.
Si ser cristiano, para la opinión publica mayoritaria, consiste en ser buena persona, y un ateo o cualquier persona no cristiana puede ser buena persona, entonces, se puede ser cristiano sin ser cristiano. Esta afirmación es una contradición, pero es una realidad. Esta idea o mentalidad se ha adueñado de la mayoría de las personas que se dicen cristianas. Si lo que importa es ser una persona buena y ejemplar y comprometida socialmente, no hace falta ir a Misa los domingos; es suficiente con ir en bodas, bautizos, comuniones y entierros. Esta es la razón principal por la cual, la Iglesia Católica se encuentra en recesión, y en una situación de cisma o división, no oficial, pero si oficiosa, entre el catoprogresismo y un catolicismo que quiere ser fiel a la doctrina autentica de la Iglesia.
Si ser cristiano consiste en es ser buena persona, la doctrina de la Iglesia está de sobra, con sus Misas, sacramentos, etc. El concepto de pecado queda como algo anacrónico y solo es aceptado cuando conincide con un acto delictivo, con un hecho que sanciona el Codigo Penal. La doctrina que si se toma como válida es la de la Opinión Publica, el llamado progreso social y el pensamiento dominante actual. Se busca así, hacer una Iglesia Católica, no solo para todos los públicos, que ya lo es, sino para todos los credos. En éste sentido, algunos teólogos ya han hablado de una teología universal, merced a la cual, ya no haya diferencias entre unas confesiones y otras. Y si todas las confesiones son iguales, entonces da lo mismo ser cristiano, que musulman, que ateo o que descreido, siempre que se sea buena persona. Incluso se llega a afirmar que hay personas que, sin ser creyentes, pero porque obran el bien, aman a Dios sin saberlo. Esto es como quien dice "esta chica me ama pero aun no lo sabe"; ese hombre es un iluso pero aun no lo sabe. Un ateo puede obrar el bien, y seguramente agrade a Dios, pero nunca lo reconocerá, y no se ama lo que no se reconoce, no se ama lo que no se conoce.

