Si le preguntamos
al hombre de hoy en día si cree en Dios, unos van a decir que si y otros que
no. Las personas que se dicen creyentes
lo son por varios motivos ; unos
creen por una fe más o menos establecida; otros
porque consideran que, tiene que existir un ser superior ó algo ahí
arriba; otros porque creer en Dios es
acorde con sus ideas políticas, condición social, forma de vida, principios, etc. Las personas no creyentes, lo son por motivos
similares a las personas creyentes, pero en sentido contrario; unos por falta de fe ; otros porque solo creen lo que ven y tocan
; otros porque no creer es acorde con
sus ideas políticas, forma de vida y principios. Parece que, al final, es el
hombre quien dice como creer ó no creer en Dios y porqué. Pero no es así, no se
puede condicionar la Fe, porque entonces no es autentica. La Fe se tiene porque se tiene, porque nos sale de
nuestro corazón.
No es fácil creer
en Dios. No se puede determinar su presencia como se mide la temperatura, la
humedad ambiental, la contaminación atmosférica, la radiación nuclear, la presencia de metales en el suelo ó en un objeto, no se puede grabar
su voz, filmar su imagen, no se puede medir, tocar ni abrazar. Solo se puede
creer por lo que nos han trasmitido otras personas, que han testimoniado a Dios
con su vida. De hecho, la fe, es la
creencia en algo que no hemos visto ó comprobado por nosotros mismos, pero que
confiamos en las personas que nos lo han trasmitido.
Ha habido una
persona que nos ha testimoniado a Dios por si mismo, Jesucristo. El mismo se
definió como hijo de Dios, ante los judíos que le acusaban de blasfemo, y así
se lo dijo San Pedro, a la pregunta de ¿vosotros quien decís que soy Yo?
Cristo también es consciente de la incredulidad del hombre y para ello nos da una solución: Si no creéis
en mis palabras, creed en las obras que yo hago; y aquí tenemos la respuesta que podemos dar
al hombre de hoy en día. No somos capaces de creer en Dios porque no le vemos,
oímos, ó tocamos, pero tenemos las obras de la naturaleza y el corazón de la
buena gente. El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice que las vías para
conocer a Dios son el mundo material y
la persona humana. Cualquier elemento presente en la naturaleza, por pequeño
que sea- un virus ó un átomo- es algo impresionante, que un hombre jamás podrá
fabricar. Pero más grande es el corazón del hombre, capaz de amar a otras
personas.
No es fácil tener
fe en Dios, aunque seguro que entre todos, podemos sacar cientos de motivos
para ello. Pero lo importante de la fe,
es que el hombre no la tiene por si mismo, sino porque la ha recibido,
se trata de un regalo, un regalo en vasijas de barro.
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