Preguntarse hoy día cual es la verdadera religión es algo
difícil, puesto que nadie puede pretender estar en posesión de la verdad.
Vivimos en una época de respeto y tolerancia, todas las religiones se aceptan
siempre que respeten los derechos humanos y su practica y enseñanzas beneficien
al hombre. Sin embargo, insistimos en la pregunta ¿Cuál es la religión
verdadera?
A lo largo de la historia todas las religiones e iglesias han
tenido muy claro la respuesta. Para la Iglesia Católica todos los no católicos
estaban en el error y debían de convertirse; para los protestantes, los
católicos eran unos miserables papistas; para los musulmanes los demás eran
unos infieles, y así todos las confesiones.
Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que una
doctrina religiosa es aquella que enseña al hombre que Dios es un ser cercano
al hombre y no un ente que vive en el Olympo. Este Dios es amor, y pide que
todos los hombres se amen unos a otros. Según éste punto de vista, una religión
que enseñe al hombre a amar a Dios y al prójimo, será verdadera, de lo
contrario no puede ser verdadera. Por tanto, todas las confesiones: católicos,
protestantes, ortodoxos, judíos, musulmanes, budistas, hinduistas, sintoístas,
etc deben enseñar el amor de Dios al hombre, y el del hombre a sus
semejantes, y si no hacen, serán ideologías ó filosofías, que solo sirven para
manipular al hombre ó hacerle perder el tiempo.
No basta con predicar el amor de Dios al hombre, hay que
practicarlo por las personas creyentes de la confesión religiosa. De nada sirve
que se predique si luego no se practica; entonces estamos ante una hipocresía ó
una religión costumbrista, que solo sirve para quedar bien en la foto del
bautizo, 1ª comunión ó matrimonio. Los actos públicos como una procesión, rezar
en el muro de las lamentaciones ó alrededor de la kaaba en la Meca, quedan
vacios si no van acompañados de un corazón con un mínimo de caridad. Por otra
parte, no puede admitirse el uso de la religión con fines de poder totalitario,
que niega los derechos humanos y justifica delitos contra la humanidad.
La verdadera religión es aquella que predica y defiende la
libertad religiosa, porque Dios da al hombre el bien supremo de la libertad. Podemos
decir que todas las enseñanzas religiosas son buenas, y en mayor ó menor
medida, verdaderas; el problema está en quien las predica, como las practican y con
que finalidad. También hay que tener en cuenta quien las ha predicado ó
enseñado (Cristo, Mahoma, Buda, Confucio). Ciertamente, uno de éstos hombres,
Cristo, se presentó a la humanidad como el mismo Dios, y murió por ello; de él
es el mandamiento de amar a Dios y al prójimo, que es el mandamiento que todo
el mundo, sea el creyente que sea, debe practicar.
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