En el Evangelio se narra el encuentro de Cristo con la
samaritana, en el que Jesús le dice a la mujer que el tiene un agua que, quien
la beba, no tendrá más sed; la samaritana se lo toma a broma y le pide ese agua
para no tener que ir todos los días al pozo; Cristo le demuestra que habla en
serio diciéndole a la mujer que vive con un hombre que no es su marido; la
samaritana se sorprende y a partir de ahí se inicia una conversación que
termina con una predicación de Cristo en el pueblo de la mujer. Al margen del
relato evangélico, lo que interesa saber es que es ese agua que quita la sed ó
agua viva ¿es una palabra bonita para la devoción religiosa ó es algo verdadero
para cambiar a las personas?
Lo 1º que hay que tener en cuenta es que éste agua viva no
sirve para quitar la sed material, entonces ¿para que sirve?, pues para quitar
la sed no material, que si que tiene el hombre, aunque no lo vea. ¿Cuál es la
sed no material? Pues aquella que brota del propio corazón del hombre, esto se
entiende con un sencillo ejemplo: Necesitamos un coche (sed material) un
utilitario de 90 cv es suficiente para nuestras necesidades, pero queremos uno
que tenga 160 cv, que sea grande y con un montón de extras (sed no material)
para poder ostentar y satisfacernos a nosotros mismos. Necesitamos una
vivienda, pero queremos un chalet de lujo; necesitamos un empleo, pero de
encargado y no de operario; necesitamos vestido, pero que sea 1º marca;
necesitamos esposa y marido, pero que sean ricos y guapos. Nunca vamos a estar
satisfechos con lo que tenemos, siempre queremos más, porque nuestro corazón
tiene sed, sed de amar y ser amado y si no encuentra amor, lo busca en las
cosas materiales para quererse a si mismo, busca quererse a si mismo en los
caballos de un coche, en unas vacaciones de un crucero, en una casa muy bonita.
Quererse a si mismo no es otra cosa que simple egoísmo, y el corazón del hombre
está hecho para querer a los demás, está hecho para amar hacia fuera, no hacia
dentro y como no puede amar hacia dentro, por muchas cosas bonitas que tenga el
hombre, siempre va a querer más, intentando calmar una sed que así no se puede
calmar.
Para calmar la sed del corazón se nos ofrece el agua viva,
pero ¿es una droga ó anestesia para olvidar nuestra insatisfacción y volvernos
conformistas? De ninguna manera; esta agua apaga un fuego de amargor y egoísmo,
pero hace germinar y crecer un árbol de alegría y generosidad, por eso es agua
viva. La persona que bebe éste agua, dejar de querer hacia dentro (quererse a
uno mismo) para querer hacia fuera y ahora va a tener otra sed, la de darse a
los demás, la de querer cambiar el mundo, haciéndolo más humano y hermoso,
desde sus posibilidades, aunque solo sea barrer su propia acera.
Y ¿De qué se compone el agua viva? El agua mineral,
dependiendo del manantial del que procede, contiene unas sales minerales y unos
micro elementos químicos, pudiendo ser agua medicinal. El agua viva tiene en su
composición obras de misericordia o de solidaridad, así como virtudes y
bienaventuranzas con un toque de amor de Dios; beberla supone cambiar de vida,
pues, de lo contrario no se ha bebido, como esas personas que, en un banquete,
para evitar emborracharse, arrojan el contenido de la copa a una maceta, cuando
no les ven. Beber agua viva es ser
coherente, escuchar la palabra y ponerla en práctica.

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