viernes, 4 de marzo de 2016

El dolor



        El dolor se define como  una experiencia sensorial desagradable, es una sensación más ó menos intensa que se siente en una parte del cuerpo, resultado de la excitación de las terminaciones nerviosas sensitivas. También es dolor el sentimiento de pena ó tristeza que se experimenta por motivos anímicos.
    Las personas, por el hecho de ser seres humanos corporales, estamos sujetos al dolor, la enfermedad y la muerte. Son realidades que pertenecen a nuestra naturaleza y son inevitables. Antiguamente el dolor y la enfermedad eran más fuertes e intensos en la vida del hombre, acentuados por las duras condiciones de vida. La sanidad era pésima o no existía, las enfermedades se curaban solas o la cura era la muerte y muchas veces, el remedio de los médicos lo que hacía era empeorar al enfermo. Los hospitales, cuando los había eran un lugar para albergar a los enfermos hasta que se morían o curaban por si solos. El estudio de la anatomía humana, el descubrimiento de las vacunas y más tarde de los antibióticos (Dr Fleming), supusieron un importante avance de la medicina y  la curación de muchas enfermedades hasta entonces incurables. El progreso técnico ha permitido mejorar las condiciones de vida en nuestra sociedad y aumentar la esperanza de vida. Actualmente, salvo algunas enfermedades como el cáncer y otras consideradas raras, la mayoría tienen tratamiento y curación; la medicina trata y opera casi todas las lesiones corporales y para el dolor físico están los analgésicos. Para el dolor de pena y tristeza –dolor no físico- existe la asistencia psicológica con multitud de terapias.
     El dolor y la enfermedad se pueden tratar y curar pero siempre van a estar en nosotros, porque forman parte de nuestra naturaleza, pero parece que nuestra sociedad vive de espaldas a ésta realidad. El dolor es considerado algo malo y hay que apartarlo de nuestra vida, con analgésicos o encerrándolo en un hospital. El dolor y el sufrimiento son igual de naturales que el gozo y el placer, aunque sean contrarios. La sociedad solo quiere ver cuerpos bonitos y jóvenes, son los iconos de nuestro mundo, a ellos se dirige toda la publicidad comercial y con los demás cuerpos practica la cultura del descarte (enfermos y ancianos), pero  olvida que esos cuerpos bonitos también se marchitan, como las rosas y también sufren dolor. Entendemos el dolor como una desgracia, pero es algo que le sucede a todo el mundo y no por ello va a ser desgraciado, aunque si que hay que sobrellevarlo.
      El dolor siempre va a estar entre nosotros, por muchos analgésicos que tomemos ó por mucho que progrese la sanidad;  se puede aliviar sus síntomas pero nunca desaparecerá. Hay algo que si se puede hacer y es vencer el dolor, eclipsarlo, taparlo con algo más fuerte que es la alegría. Aunque no lo parezca todos tenemos alegría, en mayor o menor medida y podemos ayudar a otros a encender esa alegría, esa alegría y esa risa que le gana el pulso al dolor.


                                       

                                     

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