miércoles, 8 de junio de 2016

La voluntad de poder





    La voluntad de poder es un concepto acuñado por el filósofo Friedrich Nietzsche, cuyo objeto es la consecución del Superhombre. Nietzsche considera el poder como lo bueno y la felicidad del hombre está en la sensación de que el poder aumenta y se ha superado un obstáculo; por el contrario, lo malo es todo lo que brota de la debilidad. El hombre debe buscar el aumento del poder y no debe tener ninguna moral que se lo impida, no debe buscar la virtud (inclinación hacia el bien) sino la aptitud (capacidad para obrar poder). En cuanto a los débiles y fracasados, éstos deben ser eliminados, imponiendo una selección natural en el hombre; se considera seres débiles aquellos que renuncian a ser superiores y se dejan llevar por una moral de rebaño, concretamente la cristiana.
   Hay que analizar las cosas con un poco de sensatez, una cosa es que la Iglesia Católica se haya corrompido en determinadas épocas de la historia, desacreditándose en la enseñanza de su doctrina, y otra cosa es decir que el hombre, para ser dueño de si mismo y superior, se tenga que librar de toda moral, o sea, de lo que nos enseña que es lo bueno y lo malo. Si el hombre quiere ser un superhombre, como nos dice Nietzsche, entonces lo que va a ser es un “lobo para el hombre” como nos dice Thomas Hobbes, en su obra “El Leviatan” en el que afirma que el estado natural del hombre es la lucha contra su prójimo. Y el hombre es el peor depredador para si mismo, porque posee el arma de destrucción masiva, cuando se emplea mal, que es la inteligencia, ejemplo de ello es el holocausto judío del Nazismo, crímenes del Stalinismo, de Pol pot en Camboya, masacres en Ruanda, estado islámico, multiples terrorismos, etc. Si juntamos dos voluntades de poder, es como juntar 2 gallos de pelea, se termina a garrotazos ó en guerra.
    El hombre es voluntad de sentir, porque es un ser que siente y que padece. Somos una persona en un cuerpo sensorial que sentimos la belleza de las flores, la brisa del mar, una puesta de sol, el esfuerzo del deporte, la buena comida y mejor siesta. Voluntad de sentir es como decir, que la vida es para sentirla y vivirla, que bonito es disfrutar de un cigarrito a la salida del trabajo, yendo caminando a casa tranquilamente, haciendo buen tiempo. Las personas disfrutamos, sobre todo, con los pequeños placeres, porque son sencillos, como nosotros.  Sentimos emociones de alegría, tristeza o ira, que nos produce una hermosa película, un bonito atardecer, una injusticia, una desgracia, una victoria deportiva, etc. También sentimos el dolor, la debilidad física y la muerte, a la que, irremediablemente estamos sujetos.





    Pero el hombre es, ante todo, voluntad de querer o de amar, porque tiene un corazón, que es la capacidad para querer, algo que no está presente en los animales. Si juntamos  2 voluntades de querer, entonces surje una familia, una amistad, porque en ambos hay una capacidad de darse al otro. Frente al modelo del superhombre, propuesto por Nietszche, en el que su fuerza está en su poder,  el Evangelio nos propone el modelo del supercorazón, que encarna el mismo Cristo, en el que su fuerza está en su amor al prójimo.





                           .










No hay comentarios:

Publicar un comentario