Jean Baptiste Marie Vianney, conocido años más tarde como el cura de Ars, nació en 1786 en la localidad de Dardilly, cerca de Lyon (Francia), en el seno de una familia cristiana y campesina. Sus padres tenían una gran sensibilidad hacia los pobres, a los que procuraban ayudar, y desde niño, Jean Baptiste tuvo una sensibilidad hacia lo espiritual.
En aquellos años, Francia estaba inmersa en la revolución francesa; en nombre de la "liberté, egalite e fraternite", murió mucha gente a manos de la guillotina y se produjo persecución religiosa. Jean tuvo que ver como los sacerdotes tenían que disfrazarse y realizar trabajos diversos para no ser arrestados y asesinados. Para la 1ª Comunión de Baptiste, colocaron delante de la casa unos carros de heno y se pusieron a descargarlos, con objeto de tapar las ventanas de la casa y poder ocultar la ceremonia religiosa.
Desde niño Jean tuvo vocación religiosa y entró en una escuela para chicos con ésta intención. En éste tiempo, muchos jóvenes franceses fueron reclutados para el ejercito napoleonico, con destino a España. El cura de Ars no pudo incorporarse a filas en un principio por enfermedad, y posteriormente el ejercito se había marchado y aunque intento alcanzarle, volvió a enfermar y no pudo. Al final opto por la deserción, teniendo que vivir durante un tiempo con otra identidad, Jerome Vincent, hasta que un decreto que amnistiaba a los desertores, le permitió volver a casa. Tenía una gran dificultad para los estudios, sobre todo el latín. Un sacerdote amigo, el P. Baley le tuvo que dar clases particulares, e incluso "enchufarlo" para que fuese ordenado sacerdote, recomendando sus cualidades morales sobre sus estudios, hecho que se produjo el 13 de Agosto de 1815.
En 1818 fue enviado al pueblo de Ars, cerca de Lyon para estar los siguientes 41 años, el pueblo tenía 250 habitantes de gente muy humilde, con muy poca o nula practica cristiana y una ignorancia religiosa fortísisma, fruto de la persecución religiosa de revolución francesa. A priori éste cura no tenía nada que hacer, sin embargo utilizó 3 elementos: oración, penitencia y buen trato con la gente. Dormía sobre el suelo; comía patatas hervidas, y otras veces ni comía; estaba largos ratos en la iglesia de rodillas hasta la hora de la Misa; con la gente del pueblo hablaba del tiempo y las cosechas. Poco a poco éste plan de vida fué dando fruto y la gente volvíó a la Iglesia y eso que no predicaba un cristianismo progresista, sino uno que hoy se definiría como puro y tradicional, pero lo hacía con convencimiento y caridad. En muchas ocasiones cargaba contra bailes y tabernas; y lo cierto es que no le faltaba razón, muchos hombres dejaban en la taberna el dinero que tenían que llevar a casa, y los bailes, a veces daban lugar a embarazos no deseados.
Pero la especialidad del Cura de Ars fué la confesión, la gente se confesaba con él, y no solo la gente del pueblo, porque éste cura se hizo famoso y llegaron a acudir personas de toda Francia; hubo que crear un hotel para albergar éste "turismo religioso", al mismo tiempo que alguna taberna entró en crisis por falta de clientes. Este cura llegó a estar en el confesionario hasta 18 horas diarias, atendiendo a 300-400 personas al día, de toda condición social. San Juan María Vianney falleció un 4 de Agosto de 1859, sus restos incorruptos se conservan en la basilica de Ars. Fue canonizado en 1925
El cura de Ars es modelo de sacerdotes, en una sociedad muy parecida a la nuestra, porque el ateismo que introdujo la revolución francesa es el mismo que tenemos hoy. En el siglo xx se han hecho cambios con objeto de modernizar la Iglesia y hacer que la doctrina cristiana llegue mejor a la gente. El Concilio Vaticano II introdujo cambios en las formas de la predicación que han acercado la Iglesia a la gente. En otro sentido, la teología de la liberación ó la predicación de un cristianismo progresista no han supuesto una mayor participación en la vida de la Iglesia; porque la vida de la Iglesia o vida cristiana no consiste solamente, en ser buena persona y hacer obras buenas, sino además en una practica religiosa, para ser buena persona no hace falta ser cristiano. El cura de Ars consiguió, sobre un terreno religiosamente hostil, hacer muchos buenos cristianos, empleando oración, penitencia, cristianismo tradicional y buen trato con la gente.
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