El trastero es un cuarto ó habitáculo, que sirve para guardar
aquellas cosas, que habitualmente no usamos - tan solo ocasionalmente - , y nos
ocupan un lugar en nuestra casa, asi que
para evitar tener trastos en casa, los metemos en un trastero. Estas cosas, las empleamos ocasionalmente
(adornos de navidad, útiles de pesca, de
deporte, maletas, camping, etc). Otras cosas
no se emplean casi nunca, y
permanecen guardadas en el trastero de forma indefinida, e incluso, nos olvidamos
que las tenemos allí.
Tener cosas guardadas en un trastero y no usarlas nunca, es
como si no las tuviésemos. Podemos tener guardado un coche teledirigido
fantástico, pero si nunca lo sacamos, - nunca jugamos con el - es como si no lo
tuviésemos, aunque lo tengamos guardado.
Con la Fe cristiana ocurre algo parecido que con los trastos,
la tenemos guardada en el trastero de nuestro corazón. Habitualmente no la
usamos – ó practicamos – y
ocasionalmente (bodas, bautizos, comuniones, funerales , misas de domingo, etc)
la sacamos por necesidad de participar en un acto religioso y sobre todo
social. A veces, no la sacamos nunca y queda guardada y olvidada en el último
rincón de nuestro corazón. Tenemos Fe, porque la tenemos guardada, pero como no
la usamos, es como si no tuviéramos Fe. Es ese coche teledirigido fantástico, que tenemos, que nunca jugamos con él, y es como si no lo tuviéramos. Y ¿por
que no jugamos con él?, porque ya nos hemos cansado de jugar; porque nos cuesta sacarlo de la estantería
donde ésta; porque no tenemos ganas de
ir con él a un parque; porque estamos muy ocupados y no tenemos tiempo para
jugar. Pero el coche sigue ahí, esperando que nos acordemos de él, para hacernos felices con su
velocidad y sus derrapes.
La Fe se encuentra guardada,esperando que nos acordemos de
ella, para ayudarnos en el correr de la
vida y a superar los derrapes de los contratiempos que nos suceden.
La Fe no es para
usarla ocasionalmente, pues entonces acaba por no servir para nada; como el
coche teledirigido, que por falta de uso, se le sulfatan las pilas ó descarga la
batería. La Fe es para llevarla siempre con nosotros, al igual que el teléfono móvil
ó la cartera. Es tenerla siempre presente en cualquiera de las cosas que nos
ocupan en el quehacer de nuestra vida (familia, trabajo, ocio, salud, etc)
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