viernes, 5 de julio de 2013

El cielo y el infierno



Existe un cuento oriental, en el que a un sabio se le dio a conocer el cielo y el infierno. Primeramente visitó el infierno, y vió  que era una hermosa sala con una gran mesa repleta de los más exquisitos manjares para comer. Los comensales tenían que comer con unos largos palos, con los que no se podían llevar la comida a la boca, por tanto estaban todos tristes y hambrientos.
Despues el sabio visitó el cielo, y vió la misma sala con la misma mesa repleta de comida y los mismos palos largos para comer; pero en esta ocasión, cada comensal daba de comer al que tenía enfrente, usando los palos tan largos, y así todos estaban contentos y con el estómago lleno.
Este cuento nos dice que, sea cual sea la situación en la que nos encontremos, dependiendo de la actitud que tomemos en la vida, podemos hacer de ella  un cielo ó un infierno. Cualquier trabajo, por duro que sea, si hay un ambiente de compañerismo y cooperación, se hace llevadero y no resulta pesado. Cuando trabajamos en un ambiente hostil, donde cada uno está dispuesto a pisar a su compañero para conseguir sus objetivos, aunque estemos en el despacho más confortable, el trabajo es odioso y se hace una tortura.
Si en nuestra vida elegimos el egoísmo y la ambición, conseguiremos lo que queremos, de forma rápida y haciendo daño a otros. Lo que no vemos, es que el egoísmo, a la larga se vuelve contra nosotros mismos. Si en la vida elegimos la generosidad y la cooperación, conseguiremos el bien para nosotros y los que nos rodean, aunque se tarde más, y todo el amor puesto, a largo plazo, nos va a repercutir favorablemente.
De nosotros depende, hacer de nuestra vida, un cielo ó un infierno.

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