miércoles, 17 de diciembre de 2014

Los misioneros



       Cuando hablamos de los misioneros, enseguida pensamos en religiosos de la Iglesia Católica, que se encuentran en países llamados del 3º mundo, trabajando en favor de los necesitados en labores de sanidad, educación, promoción social, pequeña empresa y predicación religiosa. Se les considera muy buenas personas, dado que el trabajo que realizan no lo hacen por dinero, sino altruistamente y sin ninguna obligación.
          Hay que decir, en justicia, que la figura del misionero está bastante infravalorada en nuestra sociedad. Para empezar se conoce poco de su labor, si no es por el día del DOMUND de la Iglesia ó por revistas editadas por las propias instituciones como “Mundo Negro” de los misioneros combonianos. No suelen ser noticia en los informativos, a no ser que se trate de una televisión ó radio afín a la iglesia; y cuando lo son, es porque en el país que trabajan sucede algo muy grave; como sucedió en las matanzas tribales de Rwuanda de 1991 ó la epidemia de ébola de 2014 en Sierra Leona.
        Algunas personas piensan que los misioneros lo son porque les gusta, al igual que a los demás nos puede gustar el tenis, la pintura ó cualquier otra afición. No se entiende porque tienen que irse tan lejos, en nuestro país pueden trabajar de curas en una parroquia ó de monjas en un asilo de ancianos, además, el ir tan lejos supone viajes de ida y venida y el coste de los billetes de avión se podía destinar a la gente pobre. Por otra parte, enseñan religión, lo cual es considerado una labor partidista y no objetiva, en el desarrollo social y humano de hoy en día. Al final, la valoración que se da a los misioneros es que lo que hacen está bien, pero que no sirve para el desarrollo de los países llamados pobres, y los que realmente trabajan para reducir la pobreza del 3º mundo son la ONU, instituciones importantes como oxfam, y los gobiernos de los países afectados, gracias a la ayuda internacional.
       La realidad es que la ONU es una institución que primero paga enormes sueldos a sus miembros y funcionarios, y lo que le queda lo destina a los pobres, la malversación de fondos de la ONU es algo conocido. Los gobiernos de los países del 3º mundo son los primeros en robar y oprimir a su propio pueblo, y si reciben ayuda exterior, es para su bolsillo y para engrosar la deuda externa de su país.
Los misioneros se financian a través de donaciones particulares y subvenciones de alguna administración pública. Como no trabajan por dinero, salvo pequeños gastos administrativos, la práctica totalidad del dinero obtenido lo emplean en el necesitado (colegios, hospitales, agua potable, asociaciones de madres, cooperativas agrícolas, etc). Adonde no llegan los gobiernos de los países- mucho menos la ONU- llegan los misioneros en jeep, a lomos de una mula ó subiendo a pie al cerro más alto.
       Los misioneros trabajan en las condiciones más duras, ya sea por el clima, la falta de recursos ó las dificultades políticas, sin perder la alegría ni las ganas de trabajar. En el caso de las dificultades políticas (guerras civiles y revoluciones sociales), los misioneros siguen en su puesto, a no ser que sus superiores les obliguen a abandonar por su seguridad. Muchos misioneros han sido asesinados por fundamentalistas anticristianos.
       La labor de los misioneros no se limita a las necesidades materiales de la sociedad, sino a la persona humana en su integridad. El hombre no solo necesita de pan, también tiene una dimensión religiosa, por ello enseñan religión.  La enseñanza religiosa no es solamente doctrina, sino también valores como la tolerancia, la solidaridad y el amor, algo  muy importante en lugares donde domina el odio y la injusticia; además, la gente pide que le hablen de Dios. Si en Europa las iglesias tienen poca asistencia, en éstos países tienen lleno completo. A los colegios de los misioneros van niños cristianos, musulmanes, hindúes, etc, sin buscar su conversión sino que aprendan a leer y escribir.
       La importancia de los misioneros no está solamente en la obra que hacen, sino en el ejemplo que dan. Al calor e influjo de ellos han surjido un n° interminable de instituciones y ONGs que constituyen hoy día el Voluntariado Social, el cual, ha hecho de la solidaridad, el objetivo de su existencia, dentro y fuera de nuestras fronteras.

   Ser misionero es más que pertenecer a una institución benéfica ó religiosa, trabajando por los necesitados estén donde estén. Se trata de una actitud ante la vida, porque la misma entrega y trabajo que pone un médico, sacerdote, maestro, asistente social en un pueblo de Africa, cualquier persona con esa mentalidad tiene que poner en su lugar de trabajo, familia, etc. La solidaridad es universal y todos la tienen que llevar allí donde estén, solo difiere la manera de aplicarla, unos lo hacen en un colegio de niños sin recursos y otros ayudando a tener un buen ambiente de  trabajo ó de vecinos.

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