domingo, 2 de octubre de 2016

Angelito bueno




El sol del atardecer
de un otoño placentero
en el fondo de una cuna
hunde sus rayos postreros

¡Ay cunita mia
que solita te has quedado!
¿donde se fue el inquilino
ese niño tan amado?

Niño de tiernos encantos
ojos negros, tez morena
que bonito era tu rostro
sonrisa dulce y amena

Solo los ojos de un angel
prendado de tu hermosura
te musitó con dulzura
Ignacio, vamos, deja la cuna

Y desplegando sus alas
al tierno infante envolvió
mi madre no llegó a tiempo
el Cielo se lo robó

Llanto y dolor en la casa
por un niño robado en flor
ten fe, madre, dijo una voz
te recompensará el Señor

Los años y el tiempo pasan
en aquel hogar de amor
todos los hermanos fueron
cada cual a su labor

y con el recuerdo vivo
de la promesa del niño
vivió su esperanza en Dios
recordandole con cariño

Fue otro sol de atardecer
cuando el verano apuntaba
mi madre yace en el lecho
sus hijos la rodeaban

Suave dolor en su cuerpo
agonía, paz en el alma
acercaos hijos dadme un abrazo
tranquilos todos y en calma

Veo una luz, un angel
que me insiste, que me llama
vengo a por ti madre mía
Ignacio soy, el Señor ya te reclama

Y aquel angelito bueno
tomando a la madre amada
voló presuroso al cielo
temiendo se la robaran

Una luz diáfana asomó
en su cuerpo y junto al suelo
es todo lo que quedó
de la visita del cielo

Nostalgia de tu recuerdo
todos los días te siento
por ser hermanito bueno
te llevo en el pensamiento

Angel Estébanez de la Fuente (a un hermanito fallecido a los 2 años de edad)





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