lunes, 14 de octubre de 2013

El trastero




El trastero es un cuarto ó habitáculo, que sirve para guardar aquellas cosas, que habitualmente no usamos - tan solo ocasionalmente - , y nos ocupan un lugar en nuestra casa,  asi que para evitar tener trastos en casa, los metemos en un trastero.  Estas cosas, las empleamos ocasionalmente (adornos de navidad,  útiles de pesca, de deporte, maletas, camping, etc). Otras cosas  no se emplean casi nunca,  y permanecen  guardadas en el trastero  de forma indefinida, e incluso, nos olvidamos que las tenemos allí.
Tener cosas guardadas en un trastero y no usarlas nunca, es como si no las tuviésemos. Podemos tener guardado un coche teledirigido fantástico, pero si nunca lo sacamos, - nunca jugamos con el - es como si no lo tuviésemos, aunque  lo tengamos guardado.
Con la Fe cristiana ocurre algo parecido que con los trastos, la tenemos guardada en el trastero de nuestro corazón. Habitualmente no la usamos – ó  practicamos – y ocasionalmente (bodas, bautizos, comuniones, funerales , misas de domingo, etc) la sacamos por necesidad de participar en un acto religioso y sobre todo social. A veces, no la sacamos nunca y queda guardada y olvidada en el último rincón de nuestro corazón. Tenemos Fe, porque la tenemos guardada, pero como no la usamos, es como si no tuviéramos Fe. Es ese coche teledirigido fantástico, que tenemos, que nunca jugamos con él, y es como si no lo tuviéramos. Y ¿por que no jugamos con él?, porque ya nos hemos cansado de jugar;  porque nos cuesta sacarlo de la estantería donde ésta; porque no tenemos ganas de  ir con él a un parque; porque estamos muy ocupados y no tenemos tiempo para jugar. Pero el coche sigue ahí, esperando que nos acordemos de él, para hacernos felices con su velocidad y sus derrapes.
La Fe se encuentra guardada,esperando que nos acordemos de ella, para ayudarnos en el correr de la vida y a superar los derrapes de los contratiempos que nos suceden.
 La Fe no es para usarla ocasionalmente, pues entonces acaba por no servir para nada; como el coche teledirigido, que por falta de uso, se le sulfatan las pilas ó descarga la batería. La Fe es para llevarla siempre con nosotros, al igual que el teléfono móvil ó la cartera. Es tenerla siempre presente en cualquiera de las cosas que nos ocupan en el quehacer de nuestra vida (familia, trabajo, ocio, salud, etc)

viernes, 5 de julio de 2013

El cielo y el infierno



Existe un cuento oriental, en el que a un sabio se le dio a conocer el cielo y el infierno. Primeramente visitó el infierno, y vió  que era una hermosa sala con una gran mesa repleta de los más exquisitos manjares para comer. Los comensales tenían que comer con unos largos palos, con los que no se podían llevar la comida a la boca, por tanto estaban todos tristes y hambrientos.
Despues el sabio visitó el cielo, y vió la misma sala con la misma mesa repleta de comida y los mismos palos largos para comer; pero en esta ocasión, cada comensal daba de comer al que tenía enfrente, usando los palos tan largos, y así todos estaban contentos y con el estómago lleno.
Este cuento nos dice que, sea cual sea la situación en la que nos encontremos, dependiendo de la actitud que tomemos en la vida, podemos hacer de ella  un cielo ó un infierno. Cualquier trabajo, por duro que sea, si hay un ambiente de compañerismo y cooperación, se hace llevadero y no resulta pesado. Cuando trabajamos en un ambiente hostil, donde cada uno está dispuesto a pisar a su compañero para conseguir sus objetivos, aunque estemos en el despacho más confortable, el trabajo es odioso y se hace una tortura.
Si en nuestra vida elegimos el egoísmo y la ambición, conseguiremos lo que queremos, de forma rápida y haciendo daño a otros. Lo que no vemos, es que el egoísmo, a la larga se vuelve contra nosotros mismos. Si en la vida elegimos la generosidad y la cooperación, conseguiremos el bien para nosotros y los que nos rodean, aunque se tarde más, y todo el amor puesto, a largo plazo, nos va a repercutir favorablemente.
De nosotros depende, hacer de nuestra vida, un cielo ó un infierno.